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Y si esto de la globalización fuera un cuento

01 mayo 2011

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He aquí una verdad, una especie de sacrosanto dogma, que nadie se atreve a cuestionar: que el mundo en que vivimos es global, cada vez más global. Es decir, que la Humanidad está alcanzando el definitivo estadio de aldea global gracias a las tecnologías de la información y los flujos económicos que, como una apisonadora, lo uniformizan todo. Vivimos en la globalización. No hay nadie, ni en el pueblo más remoto, que no haya oído hablar de la globalización. Y no hay nadie que no haya aprendido a explicarlo todo a través del prisma de la globalización: la crisis financiera y la globalización; la sublevación del mundo árabe y la globalización, Facebook y la globalización; el cambio climático y la globalización…

Pero algunos no se creen a pies juntillas esta letanía. Para Pankaj Ghemawat, profesor del IESE en Barcelona y reputado economista de Harvard, el mundo no está globalizado, como mucho, argumenta, está semiglobalizado. El indio sostiene en su nuevo libro World 3.0, que sólo el 3% de la gente vive lejos de su país de nacimiento, que sólo el 2% de los estudiantes universitarios estudian fuera de sus naciones; que sólo el 7% de los responsables de las empresas del S&P500 son ‘extranjeros’; que sólo el 1% de las empresas norteamericanas operan en el extranjero; que sólo se exporta el equivalente al 20% del PIB mundial; que sólo hay una inversión directa en el extranjero del 9% (el 91% de las inversiones siguen haciéndose en territorio nacional), y que sólo el 20% de las acciones en bolsa están en manos de no nacionales.

Así que eso de que el mundo es plano, como sostiene Thomas Friedman, no está nada claro. De hecho, defiende el profesor del IESE, algunos de los indicadores están por debajo de los niveles de la Primera Guerra Mundial.

Hace cerca de dos años, fui al despacho de Ghemawat en Barcelona y conversamos durante una hora sobre ésta y otras cuestiones similares que le preocupan. Me comentó entonces que los idiomas son a veces grandes barreras, como murallas, y que las regiones que tienen más afinidad cultural tienden a hacer más intercambios entre ellos. Justo en este punto me decía que en España, la economía está semiglobalizada. El estado de las autonomías y las diferencias lingüísticas, me dijo, pueden estar haciendo que España sea como un reino de Taifas en los que se comercia mucho menos de lo que se debería. Y ello implicaría un menor crecimiento económico y una menor riqueza potencial para el país.

Según sus estadísticas, las economías que comparten los mismos lazos culturales y el mismo idioma comercian un 42% más, una 47% más si pertenecen al mismo bloque comercial, un 114% más si utilizan la misma moneda y un 188% más si tienen el mismo pasado colonial.

Así que el mundo, más que un aldea global, es una ciudad semiglobal con barrios, muy distintos entre sí, a veces amurallados. Y España, siendo un mismo barrio, tiene calles y avenidas amurallas por presuntas diferencias culturales, históricas y lingüísticas.

1 Comentario

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Lo de la aldea Global es un fiasco que solo interesa a las multinacionales para alinear a los hombres. No podrán. Se les vendrá abajo el decorado.

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