/Mucha crisis, pero tiramos 11.000 millones de euros en comida a la basura

Mucha crisis, pero tiramos 11.000 millones de euros en comida a la basura

Eran otros tiempos. ¿Cuántas veces hemos visto a nuestros abuelos coger las popularmente conocidas como sobras de las comidas y guardarlas para consumirlas con posterioridad? Desperdiciar los alimentos era como una especie de pecado mortal. Pero con el paso de los años, con la bonanza económica, y con la bajada de precios, la “cultura del guardar” dio paso a la ‘cultura del tirar”. Y las cifras son, cuanto menos, sorprendentes, sobre todo en tiempos de crisis aguda como los actuales.

Porque, de media, cada español desecha casi 63 kilos de comida al año, es decir, un 20% de su compra. En total, 2,9 millones de toneladas de alimentos que se desperdician. ¿En euros? 11.000 millones. Y, lo que es peor, es que gran parte de dicha comida podría haberse consumido y disfrutado con una mejor planificación, almacenaje y conservación. Así se desprende del estudio Save Food de Albal realizado en siete países de Europa.

Según dicho estudio, más del 50% de los alimentos que se tiran al cubo de la basura podrían “reutilizarse”, es decir, haberse consumido si se hubieran seguido unas pautas de conservación. Frutas y verduras frescas son los alimentos que ocupan la pole position a la hora de poner rumbo al cubo de la basura y, además, el 30% de la comida empaquetada se tira sin ni siquiera haber sido abierta. Lo increíble es que no somos conscientes de ellos, según el citado estudio, ya que los consumidores españoles estimar que su porcentaje de desperdicio es sólo del 4%, cuando en realidad dicha cifra se sitúa en el 18%.

¿Por qué desperdiciamos comida? Por mala planificación y por un almacenaje incorrecto. Alrededor de dos tercios de los consumidores no planifican las comidas con antelación para la semana siguiente, por lo que es habitual adquirir más de la cuenta en el supermercado. Y una gran mayoría no se resiste ante la gran variedad de productos alimentarios, lo que con frecuencia lleva a comprar más de lo que se puede consumir. ¿Y quién se resiste a la atractiva presentación de los productos y a las ofertas especiales tipo tres por dos, o la segunda unidad con un 70% de descuento? Además, la costumbre de las abuelas de convertir las sobras en nuevas recetas sabrosas se ha perdido. Quien sabe, si la crisis sigue azuzando, seguro que habrá que recuperarlas.