Quiénes somos

Una revista diferente:

Filosofía

Contacto

c/Velázquez 105, 4ª planta
28006 Madrid
Tel.: 902 56 54 88 - Fax: 902 93 32 41


gonzalez_lasquetty_consejo_gobierno

Sobre La Princesa (hospital): tres preguntas y una tv serie

13 noviembre 2012

Share   

Por

La sanidad madrileña anda encendida –y los ciudadanos también– desde que el presidente regional, Ignacio González, anunciase la privatización de los servicios asistenciales de seis hospitales de la Comunidad y del 10% de los centros de salud –unos 27–,  y el cobro de un euro por receta médica para acabar, dice, “con la tradición española de acumular medicamentos“. Aunque quizá el mayor revuelo se ha levantado, polémica con Ana Botella incluida, a costa del anuncio de “transformar” [sic] el Hospital de La Princesa “en un centro especializado en atender a personas mayores (de 75 años)”. Medidas que el Ejecutivo justifica desde la necesaria “mejora de la eficiencia, utilización racional de los recursos y ahorro”, según reza la nota de prensa de turno y repite González una y otra vez cada vez que es interpelado.

Mucho se ha escrito, y más que se escribirá, sobre el tema. Pero quisiera, simplemente plantear, tres preguntas:

1. ¿Qué tiene de eficiencia desmantelar un centro pionero en investigación y pieza clave en la formación universitaria de futuros médicos? Aduce la Comunidad que el 65% de los pacientes que ya viene atendiendo el Hospital de La Princesa son mayores de 65 años, y que, por lo tanto, es “justificable que sea este centro el que se quiera superespecializar en patologías para este colectivo”. Si tiramos de hemeroteca de la propia Comunidad veremos que el pasado octubre el Hospital de La Princesa se sitúa entre los centros referentes en Fibrosis Pulmonar Idiopática, una enfermedad huérfana –por ser minoritaria– que suele detectarse entre los 40 y los 80 años del paciente (o sea, no solo a los viejos); que Madrid se gastó más de 25 millones en cinco nuevos equipos de última generación en el tratamiento oncológico radioterápico, uno de los cuales se instaló en La Princesa, y que el Instituto de Investigación Sanitaria Princesa IP ha obtenido por segundo año consecutivo el premio Best in class -el mejor de su categoría- en la categorí­a de Investigación e Innovación. Si tiramos aún más de archivo, veremos que en 2010, por ejemplo, la Comunidad anunciaba a bombo y platillo que iba a proponer “la acreditación de cuatro institutos de investigación en los Hospitales La Paz, La Princesa, 12 de Octubre y Ramón y Cajal, que estudiarán el cáncer, el sida, enfermedades raras y medicina regenerativa, entre otras dolencias. El hospital se convertirá en el núcleo básico del instituto”. Y ahora, ¿qué? ¿Se pretende tirar todo esto -recursos, personal, esfuerzo, tiempo y dinero- a la basura?  Un máximo ejecutivo de un centro hospitalario privado, es decir, no sospecho por defender los intereses de los funcionarios, aspecto al que algunos intentan reducir el problema, reconocía que lo de La Princesa es un sinsentido. Pues no se diga más.

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, y Javier Fernández Lasquetty, consejero de Sanidad.

2. ¿Quiere la Comunidad potenciar los guetos sanitarios como denuncian algunos expertos? José  Manuel Ribera Casado, catedrático emértio de Geriatría por la UCM y Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina, escribía en una tribuna de opinión en El Pais que este modelo de hospital monográfico no solo “está prácticamente desterrado en el mundo por razones funcionales e, incluso, éticas”, sino que “en vez de ahorrar, se elevarán los costes”. Y yo pregunto, ¿a quién beneficia realmente esta medida? Las negociaciones con los responsables del centro hospitalario siguen abiertas y parece que el Ejecutivo regional empieza a recular en su propuesta, lo que pondría de manifiesto una alarmante improvisación en la gestión de la res pública  –también lo era ejecutar el plan sin saber qué hacer con pacientes y trabajadores del centro–.

3. ¿Se quiere mercantilizar la sanidad en pos de la sacrosanta eficiencia? Tengo la sensación de que por cada estudio que demuestra que los costes por cama en un hospital privado/concertado son más bajos que los costes en otro público se puede encontrar otro estudio que justifique lo contrario. Un médico que antaño trabajó en un hospital público y ahora ejerce en uno privado comenta en un foro en la Red: “Si el hospital donde trabajo tuviera que atender a toda la población del área y dar los mismos servicios que el público… pues acabaría teniendo los mismos problemas y probablemente parecida estructura. Lo que sería interesante es que alguna autoridad científica NEUTRAL, si existe (que sus miembros no sean prosanidad publica o gestión privada), midiese de forma fidedigna si los nuevos sistemas de gestión privada de los hospitales públicos, de los que hay muchos en mi comunidad, han supuesto un avance económico, si son sostenibles y si todo ello se consigue sin disminuir los resultados en salud. Eso podría ayudar a decidir cual es el camino correcto o si no hay solo uno. Puede que lo que funcione para hospitales pequeños comarcales no lo haga para los de referencia y viceversa”. Nadie cuestiona que lo público debe gestionarse mejor, sea en la sanidad, la educación o en la propia administración pública, para eliminar abusos y prebendas, la falta de control y racionalización y para mejorar la transparencia.  No se explica, por ejemplo, que los hospitales públicos realizasen durante mucho tiempo pruebas sólo en horario de mañana teniendo los aparatos y quirófanos parados por las tardes y los fines de semana. Pero, gestionar mejor no es, no nos engañemos, recortar ni amputar miembros sanos.  Eso es solo cuadrar las cuentas como sea. Y me pregunto de nuevo, ¿fue eficiente y racional abrir hospitales a diestro y siniestro como hizo Esperanza Aguirre? ¿Se pensó con qué recursos presupuestarios y humanos se iba a contar a largo plazo? ¿Va a rendir alguien cuentas de esta gestión?

“Al hilo de esa ideología que glorifica al mercado como más eficiente y barato que lo público comienza a estructurarse una política de desprestigio del Sistema Sanitario Público, y se comienza a ver cómo partes significativas del mismo pasan a depender de organismos de gestión ajena (consorcios, fundaciones, empresas públicas, sociedades anónimas, etc., que gestionan hospitales, unidades de alta tecnología, centros de salud y otros servicios sanitarios.  No es difícil reconocer el parecido de esta política con la desarrollada en el Reino Unido por el partido conservador, que supuso una involución del National Health Service, que el actual gobierno laborista pretende, con dificultades, recomponer. Nosotros recorremos ahora el camino de ida hacia un modelo sanitario, del que otros regresas desengañados”, señalan desde a la Federación de asociaciones para la defensa de la sanidad pública.  Sorprende saber que en 2010 Estados Unidos, paradigma de la sanidad privada, se invirtió 8.233 dólares per cápita frente a los 3.076 dólares por habitante gastados en España, con su sistema eminéntemente público, según la Base de datos de la OCDE sobre la salud 2012. Y pocos dudan de que la calidad y universalidad de nuestro sistema sanitario no tiene color. No hay mucho más que decir.

Algunos pueden tachar de alarmistas e injsutificadas semejantes palabras. Pero con estas disquisiciones en la cabeza no hago más que acordarme de Walter White, protagonista de una fantástica serie, Breaking Bad. Éste es un profesor de química de instituto que, diagnosticado con un cáncer de pulmón en fase III, se pasa al tráfico de drogascocina metanfetamina– para costearse lo que su seguro privado no le cubre y para no dejar a su familia –tiene un hijo discapacitado y una mujer embarazada– en la indigencia. La serie, aunque atroz por el dilema moral que plantea, no tiene desperdicio -ha sido galardonada con seis Emmy-.  Vale que el ejemplo supone llevar nuestro debate al extremo, pero no es de extrañar que al introducir parámetros de mercado (léase, obtención de beneficios, objetivo legítimo de toda empresa) en la sanidad a muchos se les pongan los pelos de punta.

No hay comentarios

Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.

¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario

boton_suscripcion-01

El medio de la generación multimedia


Siguenos también en: · Facebook · Twitter



Copyright © capital.es. Todos los derechos reservados | Política de privacidad y protección de datos | Aviso legal