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Gloria y fracaso de las grandes fortunas

La profesionalidad en la gestión de los principales patrimonios ha mostrado su importancia en los últimos años. Algunos la despreciaron y se estrellaron.


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Los sinsabores sufridos hace un tiempo por Amancio Ortega demuestran que hasta los más listos se equivocan de vez en cuando. Acostumbrado a invertir en sectores más bien tradicionales, apostó por valores de más riesgo, como Astroc, o el capital riesgo, y falló. Aunque el creador de Inditex siga siendo uno de los más ricos del mundo, “a todos les molesta perder 30 ó 50 millones”, señala un experto en la gestión de grandes fortunas.

Pese al desliz, Pontegadea, family office de Amancio Ortega, sigue siendo uno de los potentes de España. Pero la crisis de los últimos años ha servido de toque de atención para los más adinerados: si no quieren perder, o ver muy disminuido su patrimonio, necesitan una gestión profesional de sus pertenencias.

Hasta la crisis iniciada en 2007, España ha disfrutado de quince años de crecimiento y efecto riqueza muy importantes. Como consecuencia, se ha transformado el perfil de los más adinerados: “Ha surgido una nueva clase social, un poco diferente a las grandes fortunas que existían en Europa, que cuentan con un dinero más antiguo y un modus operandi diferente”, señala Iñigo Susaeta, socio-director general de Arcano Family Office. “No obstante, no hay que olvidar que en España, al igual que en Reino Unido, Francia o el resto de Europa, también ha habido grandes fortunas históricamente, que han hecho un buen trabajo en su proceso de preservación y crecimiento de su patrimonio”.

Las nuevas fortunas surgidas desde finales de los 90 y hasta 2007 han tenido una forma de hacer distinta. Y han sufrido notoriamente la crisis. “Fuimos el país que más invirtió en Madoff en términos relativos”, apunta Susaeta. “El brillo del oro deslumbró a muchas de estas nuevas fortunas. Junto con la creación de determinados single family offices con un bajo nivel profesionalización, trajo la consecuencia de invertir con alto nivel de apalancamiento en activos inmobiliarios en momentos picos de mercado y con una elevada concentración en este tipo de activos”. El boom inmobiliario y la destrucción de la riqueza fueron las consecuencias inmediatas para muchos de ellos.

La suspensión de pagos de algunos family offices es algo impensable, ya que su función es la creación y preservación de la riqueza de la familia. Pero en España hemos visto cómo determinadas familias entraban en procesos de estas características.. Y, sin duda, fue una lección para aprender de los más profesionalizados. Salvo aspectos puntuales, como el de Amancio Ortega o las familias del Pino, March o Gallardo, han sufrido menos amparándose en una correcta diversificación de riesgos –renta variable nacional o extranjera, renta fija, inmobiliario…-. Si está bien gestionada, la fortuna solo puede ir hacia arriba. “Los family offices buscan siempre una rentabilidad de entre el 6% y el 8%. Si alcanzan el 7%, el patrimonio se dobla cada diez años”, señala Borja Durán.

Obtener mayor o menor rentabilidad dependerá de la profesionalidad de los gestores, que tienen la responsabilidad de descubrir en el momento correcto los lugares interesantes para invertir. “Hay que huir del efecto manada: la búsqueda de activos en entornos de baja rentabilidad como los actuales hace que se puedan encontrar alternativas donde no necesariamente invierte la manada”, señala Iñigo Susaeta. En opinión de este experto, invertir en mercados emergentes era probablemente una buena idea hace un año, o hacerlo en oro hace cinco años, o en activos inmobiliarios de la costa Este de Estados Unidos –Miami, Florida- en 2010. “Nosotros, desde hace cuatro años comenzamos a desinvertir en Brasil cuando los flujos seguían acudiendo al mercado…… Una vez que un mercado ha cumplido un ciclo pensamos que se debe salir y que el último euro lo gane otro”, añade.

Los entornos de baja rentabilidad son los más complicados para invertir. Es precisamente en momentos como los actuales cuando los factores de riesgo y la buena planificación de inversiones nos deben dirigir el modo de invertir, y no seguir el efecto de “arrastre de la manada”. Hay que tener cuidado con las inversiones en riesgo, afirma Susaeta, pero también hay que tener en cuenta la baja rentabilidad actual de activos financieros como los depósitos. En cualquier caso, sí parece claro que las grandes fortunas españolas tienen que ir cambiando su modo de invertir, y aproximándose más al de los grandes patrimonios de otros países. Seguir las directrices de un plan individualizado de inversiones con objetivos de rentabilidad ajustados a un presupuesto de riesgo de la familia son los verdaderos directores de éxito de las grandes fortunas.

“En Reino Unido o Estados Unidos tienen el 20% en inmuebles y el 50% en bolsa o private equity –capital riesgo-”, señala Borja Durán. Una combinación muy distinta a la que ocurre en España. “Si se estudian los balances del Banco de España, se comprueba que el 80% del patrimonio de las familias está en inmuebles”, añade. Un hecho que afecta también a los más adinerados: “Es habitual ver como familias con patrimonios de 500-1.500 millones con porcentajes del 60-70% de sus activos en inmuebles. Recientemente, se han fijado como objetivo rebajarlo al 30-40%. No creo que lo consigamos antes de diez o quince años”, señala Durán.

Vender inmuebles ha sido muy difícil en los últimos años, aunque la situación está mejorando. “Las rentas en zonas prime de Madrid y Barcelona –Castellana, Serrano, Velázquez, Paseo de Gracia, Las Ramblas- ya se han igualado a los precios de antes de la crisis”, asegura Durán. Y todo ello gracias en buena medida a la inversión extranjera: “Muchos latinoamericanos y rusos. En Cataluña está siendo espectacular. Se han dado situaciones de extranjeros comprando activos pagando primas muy considerables, probablemente para obtener el permiso de residencia”, añade Borja Durán.

Deshacerse de estos activos ilíquidos es uno de los retos de cara a la gestión de los riesgos y de la rentabilidad esperada. Pero los family offices se enfrentan también a otros desafíos al margen de los puramente monetarios. “Aspectos como la formación, la gobernanza o la resolución de conflictos se consideraban antes de poca importancia. Cuando no ganas dinero, no cuidarlos genera problemas”, señala Durán. Por eso no sería de extrañar que estos temas cobraran relevancia entre las clases más privilegiadas a lo largo de los próximos años. Así podrían perpetuar su riqueza, y, por qué no, dedicarla también a otros aspectos más intangibles que acompañan a la felicidad sin que solo impliquen ganar más dinero.



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