Quiénes somos

Una revista diferente:

Filosofía

Contacto

c/Velázquez 105, 4ª planta
28006 Madrid
Tel.: 911 123 615 - Fax: 902 93 32 41


‘Cinco Jotas’ convierte un cochino en lujo

Seis años han bastado a Osborne para conquistar el extranjero con su marca de jamones ibéricos. Para lograrlo ha tenido que transformar un producto cárnico como el cerdo en un artículo de consumo con ‘glamour’.


Share   

Por

dentro-8En España no sorprende llegar a una casa y encontrarse un buen jamón o una paletilla atornillada a un jamonero. Tampoco es raro que las piezas más prestigiosas presidan una cena de la alta sociedad y compartan mesa y mantel con el caviar o las trufas más exclusivas. Pero en cuanto cruzamos los Pirineos, esta escena deja de existir. Para el extranjero, sobre todo para el que busca productos gourmet, la sola idea de llegar a una tienda y contemplar cómo una pata de cochino cuelga de un gancho es motivo suficiente para salir corriendo del lugar y llamar a las autoridades sanitarias competentes.

dentro-7¿Se imaginan lo difícil que tiene que ser convencer a ese tipo de personas de que se gasten un dineral en un producto cuya carta de presentación es una pezuña negra con pelos y que está recubierta de grasa con restos de levadura? En Osborne, la empresa propietaria de la marca Cinco Jotas, siempre se hacían esa pregunta. Y hasta hace seis años la respuesta era siempre la misma: ellos se lo pierden. “No hacía falta exportar. Con lo que vendíamos en España nos sobraba. Bueno, más que eso. Hasta el comienzo de la crisis no éramos capaces de dar abasto con los pedidos nacionales. Teníamos hasta lista de espera”, explica Ignacio Osborne, consejero delegado de esta empresa familiar con cerca de 250 años de historia.

Esta situación de privilegio llevó a Cinco Jotas a acomodarse. ¿Para qué diablos iban a esforzarse en innovar si toda la producción estaba vendida mucho antes de que los jamones salieran de los secadores? “En España éramos los números uno en precio, en imagen de marca y en volumen, sacando el triple a nuestro siguiente competidor”, corrobora Osborne. En 2014 la situación en el mercado nacional sigue siendo la misma. Los exclusivos puercos ibéricos criados en las dehesas de Jabugo (Huelva), alimentados exclusivamente con bellotas, siguen sin tener rival. Pero con eso no basta. La crisis y la caída de consumo terminó de un año para otro con la lista de espera. Y, de repente, había excedente de producción.

dentro-2Era el momento de dar un puñetazo en la mesa y tomar decisiones. ¡Y vaya si llegaron! Osborne ha tardado solo seis años en convertir un producto cárnico tan poco glamouroso como el cerdo en un artículo de lujo. “Ahora el 20% de la producción se exporta”, afirma orgulloso Ignacio Osborne. Tiene motivos para estarlo. El buen comportamiento de Cinco Jotas en el exterior ha ayudado a que los ibéricos ya supongan el 26% de las ventas de esta bodega situada en El Puerto de Santa María (Cádiz) –el 74% restante proviene de la unidad de bebidas y vinos–, que en 2013 facturó 232 millones de euros con un EBITDA de 35 millones. Estos números representan un crecimiento del 5% y del 8% con respecto al año anterior, lo que no está nada mal en estos tiempos de vacas flacas. “Estamos satisfechos con los resultados. No es nada fácil mejorar año a año en un contexto de crisis tan prolongado. Esto nos permite afrontar el futuro con optimismo”, asegura Tomás Osborne, presidente de esta empresa familiar.

dentro-4Pero que nadie se equivoque. Crecer durante la crisis y persuadir a los extranjero de que un marrano es un artículo de lujo no ha sido tarea fácil. Aunque según la empresa, lo más complicado fue autoconvencerse ellos mismos. “Todos estábamos de acuerdo en que la mejor manera de disfrutar de un buen jamón es recién cortado, y a poder ser, por la mano de un experto. Pero la realidad es que tenemos consumidores que no pueden adquirir una pieza entera”, explica Iván Llanza, portavoz de la firma. Para tratar de llegar a todos, Cinco Jotas cometió el sacrilegio de lonchear el producto y venderlo en diversos envases. Además lanzó packs especiales con diversas partes del cerdo también loncheadas. Todo con una packaging elegante y cuidado con el que esta empresa mató dos pájaros de un tiro. Por un lado acercó el producto a los solteros y a los pequeños núcleos familiares, que ya podían degustar este manjar sin necesidad de pagar más de 400 euros por comprar la pieza entera. Y por otro, venció los recelos de los extranjeros, que ya no veían una pata de guarro llena de grasa, sino una delicia que empezaron a devorar de forma compulsiva. “A pesar de no ser cortado al momento, tratamos que nuestros locheados sean lo más perfectos posible. Como ejemplo puedo decir que cada sobre cortado a mano y envasado al vacío no lleva solo lonchas de una de las partes del jamón, sino que se combinan de diferentes lugares para ofrecer la misma calidad en todos ellos”, añade Llanza.

dentro-5El cambio de formato permitió también a Osborne entrar en los canales de venta gourmet y estar presente en más de cuarenta países. Pero la carrera para transformar el cerdo en lujo no se centra solo en el envase. Al mismo tiempo, la compañía portuense ha llevado a cabo una campaña de promoción y comunicación en todos los países para explicar las bondades del ibérico. “Muchos dicen que tienen productos de lujo porque tardan tiempo en sacarlos. Hablan de cinco meses o de un año, como mucho. Pero nuestro jamón tarda cinco años en estar listo, y conserva una elaboración artesanal y una trazabilidad controlada desde que el animal pasta en la dehesa hasta que el producto se vende en las tiendas”, explica Ignacio Osborne.

dentro-6Con todos los ingredientes en la mano, la labor de internacionalización de la empresa ha consistido en dar a conocer un producto único al cliente extranjero, que es mucho más exigente que el español. Eso también ha llevado a la compañía a abandonar su posición de confort y a volver a invertir en I+D+i. “Aunque parezca que todo es natural, en Jabugo también hay tecnología, y en un Cinco Jotas mucho más. Las innovaciones van desde estudios relacionados con genética, a alimentación, trazabilidad, controles de calidad y puntos críticos de control. Tenemos narices electrónicas, y hacemos hasta radiografías a los jamones”, añade el consejero delegado.

dentro-10Un sinfín de adelantos que ahora se conoce y aprecia fuera de nuestras fronteras. Todo ello ha permitido que Cinco Jotas arrase allá por donde va. Un buen ejemplo lo tenemos tras los muros del Palacio de Buckingham, donde la familia real británica es experta en el jamón ibérico de bellota. “Mientras degustaba unas lonchas, el Príncipe Carlos nos preguntó por todo el proceso de crianza de los cerdos. Al final reconoció que les encantaba el jamón y que lo compraban, pero que el tema del corte lo llevaban fatal en Palacio”, bromea Llanza. Para pocas bromas debió de quedar un maestro cortador de Osborne cuando tras realizar una clase magistral de corte en Eslovenia contempló aterrado cómo un grupo de curiosos se acercaba a él con cara de pocos amigos. Por suerte, lo que quería la gente era sacarle a hombros por las calles de la ciudad demostrando su satisfacción ante la enseñanza impartida. Y es que Cinco Jotas ha conseguido que un cochino también pueda abrir la puerta grande de las plazas del lujo extranjeras más exigentes.



ÍNDICE




El medio de la generación multimedia

Siguenos también en: · Facebook · Twitter



Copyright © capital.es. Todos los derechos reservados | Política de privacidad y protección de datos | Aviso legal