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El consejero gaseoso (por Fernando Abadía)


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Este artículo lo iba a empezar diciendo que todas las empresas tienen un Consejo de Administración como Órgano de Gobierno, pero a la vista de la experiencia que se adquiere con el paso de los años, empezaré diciendo que en algunas compañías, menos de las que debieran, tienen un Consejo de Administración como Órgano de Gobierno.

Es conocida mi debilidad por las empresas familiares, y si solo me refiriera a ellas, diría que casi ninguna empresa familiar, tiene un Consejo de Administración, como Órgano de Gobierno. Quizá legalmente sí que está constituido, pero no gobierna.

Cuando el dueño de una corporación me ha pedido que le ayude a organizarla de la manera más adecuada, siempre hemos trabajado sobre los distintos Órganos de la empresa.

Lo primero que se hace es diferenciar la Junta de Accionistas, el Consejo de Administración y la Dirección de la empresa.
Ya sé que casi todo el mundo debería saber la diferencia entre los tres Órganos de la empresa, pero el lector se sorprendería de la cantidad de cargos de la alta dirección que no sabe cuál es.

Para que todos estemos de acuerdo; la Junta de Accionistas está compuesta por la propiedad de la empresa, el Consejo de Administración es quien marca el rumbo de la empresa, es decir, quien gobierna la empresa y la Dirección es la que ejecuta las directrices que marca el Consejo.

El Consejo de Administración puede estar formado por varios tipos de consejeros, pero siempre deberían ejercer su función (los consejeros, como su propio nombre indica, ACONSEJAN).

Muchas veces el consejero da consejos para conseguir lo que el dueño considera que hay que hacer por el bien del negocio, esos son los consejeros dominicales. Otras veces dan consejos para conseguir lo que ellos consideran que es lo mejor para la empresa, independientemente de lo que opine el dueño de la empresa o de si su decisión no es adecuada para uno mismo. Estos, son honestos en su mayoría, y trabajan por el bien de la empresa; son los llamados consejeros independientes.

Los consejeros independientes son muy necesarios, y más en empresas familiares, porque dan una visión externa de la empresa y, como son honestos, trabajan la documentación para poder guiar de una manera independiente a la compañía.

El tipo de consejero que cada día está más de moda, pero disfrazados de consejero independientes, son los que llamo consejeros gaseosos.
¿Por qué se llaman consejeros gaseosos? Son llamados así porque sus aportaciones son etéreas, se las lleva el viento, son… gaseosas.

La moda de tener un consejero gaseoso viene dada por el prestigio que, en teoría, da contar con un personaje de renombre en el consejo de administración. Hay que decir que hay personajes de mucho renombre, que aportan muchísimo a la empresa en la que están como consejeros, que se preparan los consejos, que trabajan por el bien de la empresa. De hecho, se me ocurren muchos nombres, entre ellos mi padre Leopoldo Abadía, que dedicaba más tiempo a preparar los consejos que lo que duraban los mismos. El día que, por sus compromisos públicos, dejó de tener tiempo para preparar los consejos, prefirió dimitir antes de convertirse en consejero gaseoso.

El consejero gaseoso, normalmente cobra una cantidad importante por pertenecer al consejo, además se hace público a través dela prensa y no aporta nada. Se dedica a explicar la brillante carrera que ha tenido en otras empresas, a contar batallitas de situaciones en las que se ha encontrado y consigue llevarse el protagonismo del consejo y de los consejeros que, en teoría, se han preparado la reunión, y que deben estar pensando: “a ver si acaba de hablar este tipo para poder empezar a trabajar”.

El consejero gaseoso da a la reunión glamour, notoriedad pública, pero eso tiene un coste, económico y organizativo, porque además de no aportar nada a la compañía; cobrará una cantidad, normalmente jugosa, por pertenecer al consejo; y puede ocurrir que el resto de los consejeros, que cobran menos que el gaseoso, adopten la misma postura y finalmente el consejo acabe siendo un ente que no gobierna, pero eso sí, con mucho glamour… gaseoso, por supuesto.



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