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La guerra del amianto y su prohibición (por John Bridle)


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El debate abierto en Europa sobre la prohibición de productos que contienen amianto viene impulsado por intereses económicos. Además no tiene en cuenta las diferencias que hay entre los distintos minerales que existen: el crisotilo y el anfibol. Desde el Asbestos Watchdog del Reino Unido, apostamos por el uso del primero, más conocido como amianto blanco. Y lo hace porque lo considera un material de construcción económico que no presenta los problemas sanitarios del anfibol. Por eso, a su juicio, la política de la Unión Europea se basa en una opinion exagerada que ignora la Ciencia y que solo se basa en los intereses económicos de los constructores, los fabricantes de fibras alternativas y las deshonestas demandas por exposición al amianto de los abogados.

El amianto es uno de los asuntos más emotivos y peor entendidos. Además de la ignorancia de los riesgos relacionados con la salud, hay un gran fraude que viene patrocinado por intereses creados, algo que provoca que los auténticos afectados por enfermedades relacionadas con el amianto estén perdiendo sus indemnizaciones.

Hay que decir que no existe un material llamado amianto. Se trata de un término comercial para una gran variedad de minerales fibrosos. [Imagínese: el plomo y el mercurio son metales tóxicos, pero nadie creería que el acero lo sea solo por llamarse metal]. El debate actual, como decíamos, está en torno al ‘amianto blanco’, que representa más del 90% de los materiales de este tipo que están en la construcción. Y ahora, por lo que se puede comprobar, existen sólidas indicaciones de que los riesgos de este tipo de material se han exagerado con una finalidad comercial para favorecer a un lobby que no busca el beneficio de la salud de los trabajadores. Algo que se puede comprobar porque el crisotilo es un mineral totalmente distinto a las demás fibras de amianto peligrosas.

Estamos hablando de un producto que ha sido responsable del ahorro y la mejora de la vida de millones de personas durante décadas. Su empleo irresponsable en el pasado han provocado enfermedades, pero no peores que cualquier otro mineral que no fuera extraído responsablemente como los reglamentos han exigido durante más de 50 años. Por ejemplo, el carbón es un buen ejemplo, ya que ha provocado más enfermedades que el amianto blanco, pero nadie piensa en prohibirlo. En consecuencia, actualmente, las enfermedades relacionadas con el amianto del crisotilo no existen.

Este material tiene una naturaleza química y una afinidad estructural con el cemento, que hace que el llamado amianto cemento sea un material seguro, económico y de larga duración.

Todas estas opiniones están apoyadas en un artículo de 1996 publicado por el gobierno del Reino Unido, revisado por científicos y presentado en la conferencia de Ginebra de la OMS ese año. Se trata del llamado Informe Meldrum sobre toxicología de las fibras. En él se dejaba claro que el crisotilo no era la causa del mesotelioma, la principal enfermedad provocada por el amianto, y que por tanto, el amianto cemento NO tenía riesgos medibles para la salud. Un año más tarde, en 1997 el International Ban Asbestos |Secretariat [IBAS] propuso a los funcionarios de la UE y del Reino Unido que reivindicaran que el amianto cemento mataría a 105.000 trabajadores al año. Desde 1996, muchos otros artículos de investigación independientes han confirmado los resultados del documento Meldrum.

Un buen indicador de los fraudes que se producen en torno a este tema, es preguntarse por qué lobbys potentes y con grandes intereses gastan parte de sus fondos para hacer que el amianto blanco se prohíba en la UE o en cualquier país donde se escuchen sus desinformados mensajes. Es necesario también dar respuestas claras al por qué las demandas por amianto de los abogados americanos, deben financiar el International Ban Asbestos Secretariat [IBAS]. El intento de iniciativa en 2013 por el IBAS de eliminar de la UE todos los productos que contienen amianto en los edificios paralizaría económicamente a miles de empresas y propietarios de edificios comerciales. Sin embargo, daría beneficios masivos a quienes apoyan la prohibición [fundamentalmente contratistas y productores de fibras alternativas]. Además permitiría que las demandas por amianto de los abogados buscaran indemnizaciones para todo aquel que ALGUNA VEZ haya estado expuesto a cualquier tipo de amianto.

Por fortuna, esa petición del IBAS fue rechazada tras la impugnación del Asbestos Watchdog al Parlamento de la Unión Europea. En junio de este año la resolución fue desestimada.



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