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El drama de las energías renovables: la termosolar


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Hace unos años España era referente mundial en energías renovables. Tras la reforma energética del pasado año se puede afirmar que el Gobierno ha sentenciado a muerte a esta industria, acusándola de todos los males inimaginables, aunque el principal es el de situarla en el ojo del huracán, como casi única culpable del déficit de tarifa. Las iras del ejecutivo no han respetado a ninguna tecnología y ha regulado unas condiciones económicas, que convierten en imposible invertir en este sector. Además las medidas han sido retroactivas, lo que hunde a muchas instalaciones que ya estaban en marcha. La termoeléctrica no ha sido la excepción que confirma esta regla. Y Luis Crespo, secretario general de Protermosolar, la patronal del sector, nos explica en este entrevista la compleja situación por la que atraviesa este sector.

dentro-1¿Cuál es la situación actual del sector?
Desde el punto de vista objetivo de cifras de producción, las centrales termosolares, con sus 2.300 MW instalados, ya están contribuyendo con cierta relevancia a satisfacer la demanda eléctrica española. Desde mayo hasta la fecha se han venido alcanzando coberturas mensuales del orden del 4%, y en bastantes momentos de este verano su cobertura superaba el 8,5%.

Además, el perfil de la generación termosolar se aproxima mucho a la curva de demanda, ya que, además de su funcionamiento en horas diurnas, también cubre el pico de generación que se produce en las primeras horas de la noche e incluso de madrugada, funcionando como carga base. Su funcionamiento está demostrando una alta fiabilidad y están consiguiendo ciertas mejoras de producción como consecuencia de su avance por la curva de aprendizaje de operación y mantenimiento.

Sin embargo, tras la moratoria renovable y la sobrecapacidad instalada, en su mayoría ciclos combinados, no hay perspectivas a corto plazo de nuevas instalaciones. Por ello, las esperanzas están puestas en la expansión internacional, a la que la falta de horizonte y los recortes en nuestro país no contribuyen precisamente.

Respecto a la posición tras la reforma, una vez publicada en el B.O.E. ya solo cabe la defensa por la vía judicial de los intereses tan gravemente afectados de las inversiones efectuadas. Los inversores internacionales ya han iniciado su defensa a través de las cortes de arbitraje internacionales, mientras que los españoles la están iniciando con los recursos interpuestos ante el Tribunal Supremo.

La reforma energética también ha castigado las instalaciones. ¿En qué situación se encuentran? ¿Siguen siendo rentables?
La reciente reforma eléctrica y los recortes retroactivos que vienen produciéndose en esta tecnología desde finales de 2012 han dañado de forma dramática las inversiones efectuadas en las centrales termosolares en nuestro país.

En estos momentos, el ratio de cobertura del servicio de la deuda, que en los contratos firmados de “project finance” con las instituciones financieras tenía que ser superior a 1,3, se encuentra en torno a 1,0 en la mayoría de los casos, lo que implica un cambio necesario en las condiciones de financiación de los proyectos.

Las nuevas condiciones retributivas aparentemente proporcionan una rentabilidad del 7,4%, revisable, que no se aplica a lo realmente invertido por las empresas en la construcción de las centrales sino a unos hipotéticos valores de inversiones en “empresas eficientes y bien gestionadas” sensiblemente inferiores a los reales, por lo que la rentabilidad real de las inversiones se encuentra muy por debajo de ese valor, siendo distinto en función de los casos.

dentro-2¿Tiene futuro la construcción de nuevas instalaciones con las primas actuales?
En sectores donde la innovación tecnológica es esencial, prometer rentabilidades de 300 puntos básicos por encima de los bonos del Estado no tiene ningún sentido.

Las centrales termosolares, como las otras tecnologías de generación renovable, están avanzando también en su curva de reducción de costes gracias a los nuevos proyectos en el exterior y nuevas centrales, de mayor tamaño que las actuales, que ya no requerirían tanto apoyo como la generación pasada.

Por ello esperamos que, a medida que nos vayamos acercando a 2020, tanto España como otros países europeos tengan la necesidad de incorporar más generación eléctrica con renovables, que en gran medida deberá ser gestionable, para cumplir sus objetivos con una planificación optimizada que responda a las necesidades de la demanda. En ese momento habrá que analizar qué sistema de apoyo, que en cualquier caso será mucho menos costoso que el anterior, permitirá construir nuevas centrales termosolares en España, bien para consumo nacional o de otros países europeos.

Además de sus ventajas técnicas, las centrales termosolares pueden contribuir eficazmente a la reindustrialización de nuestro país en momentos en los que hay que apostar por sectores industriales con futuro.

¿Qué están haciendo las empresas del sector para seguir creciendo?
Los nuevos recortes han reducido las posibilidades de nuestras empresas para continuar apostando por nuevos mercados internacionales, pues para ganar cada concurso hay que hacer un esfuerzo muy importante. Pero, efectivamente, continúan posicionadas como líderes en mercados internacionales, por ejemplo en Estados Unidos, Marruecos, Emiratos Árabes o Sudáfrica. Las expectativas de crecimiento de dichos mercados son bastante firmes y además se vislumbran en el horizonte oportunidades de gran dimensión en Arabia Saudí, otros países del Norte de Africa y el Oriente Medio o Latinoamérica. Otras grandes regiones como China, India o Australia están empezando a despertar y el mercado se desarrollará naturalmente cuando la termosolar alcance en los próximos años la competitividad respecto a la generación fósil.

Las empresas deben continuar buscando fórmulas para conseguir que la posición de liderazgo ante los emergentes mercados termosolares en muchos países del cinturón solar no se diluya.

¿Qué virtudes tiene la energía termosolar para el futuro de la energía?
La principal diferencia de las centrales termosolares respecto a otras tecnologías más introducidas, como la eólica o la fotovoltaica que también contribuyen a conseguir un sistema eléctrico libre de emisiones, es su capacidad de almacenamiento y, eventualmente, de hibridación, con lo que pueden adaptarse perfectamente a la curva de demanda.

En los países industrializados se ha podido instalar mucha nueva potencia con tecnologías renovables “fluyentes” porque había una sobrecapacidad de generación con centrales convencionales y unas líneas estables. Pero cuando se vayan cerrando las obsoletas y contaminantes centrales de carbón, los pocos rentables ciclos combinados o las nucleares que ya han alcanzado el fin de su vida operativa, serán las centrales termosolares las que puedan proporcionar la firmeza de generación necesaria a cualquier hora del día.

En países en desarrollo, con necesidad no ya de incrementar sino de multiplicar su potencia instalada en los próximos años, ¿cómo podrían asegurarse la cobertura del pico de demanda de las 8 – 10 de la noche? Si solo instalaran tecnologías renovables “fluyentes” tendrían que invertir en una potencia similar en nuevos ciclos combinados -doble inversión- que, además, funcionarían pocas horas -electricidad más cara-. Por ello, en esos países (que van a suponer el mayor crecimiento en potencia instalada mundial en las próximas décadas) las centrales termosolares se presentan, en estos momentos, como su mejor opción.

España tiene en el sector termosolar, por tanto, una oportunidad histórica que ningún gobierno debería dejar pasar.

Las grandes utilities critican sin piedad a las energías renovables (salvo la eólica). ¿Por qué cree que está pasando esto? ¿Por qué parece que hay parte del sector que quiere que las tecnologías renovables desaparezcan?
Las empresas eléctricas se han equivocado en su estrategia de ataque a las renovables y su posición ante un escenario de imparable y de progresiva penetración que les va a pasar factura.

Evidentemente, ante la situación de un déficit que las renovables no habían provocado -habiendo, muy al contrario, producido una reducción en los precios del pool superior a las primas recibidas- las eléctricas trataron de defender dos piezas importantes de su negocio: la sobre retribución de que venía gozando históricamente la distribución y la remuneración de la generación nuclear e hidráulica que está muy por encima, en sus centrales amortizadas, de la rentabilidad razonable que se aplica a las renovables.

Y esto, hay que reconocer, que lo han conseguido, junto con haberse quitado el peso de encima de ser las únicas que soportaban la diferencia entre la recaudación y los pagos regulados, sin embargo, el Supremo ha reconocido recientemente su obligación, que estaba relacionada con los famosos CTCs, de cuya liquidación final también han salido exentas.

El gobierno ha cargado más la mano sobre las renovables y ha puesto al conjunto del sector en una dramática situación cuando tenía (y todavía tiene) posibilidad de aliviarlo, si reconsidera ciertas situaciones de privilegio de las eléctricas.

¿El único camino para el sector es la internacionalización? ¿Hacia que mercados están centrando sus esfuerzos?
La termosolar española todavía es líder en mercados internacionales pero con una capacidad de crecimiento muy mermada por las actuaciones en nuestro país.

Por ahora, seguimos liderando por inercia los últimos proyectos promocionales o concursos adjudicados, como en USA, Marruecos, Emiratos o Sudáfrica, entre otros. Las expectativas de crecimiento de dichos mercados son bastante firmes y además se vislumbran en el horizonte oportunidades de gran dimensión en Arabia Saudí, otros países del Norte de Africa y el Oriente Medio o Latinoamérica. Otras grandes regiones como China, India o Australia están empezando a despertar y el mercado se desarrollará naturalmente cuando la termosolar alcance en los próximos años la competitividad respecto a la generación fósil. La gran duda es si nuestro país habrá perdido este único e histórico tren que teníamos para consolidarnos como la primera potencia mundial en un mercado billonario.



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