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Empresarios catalanes a favor de la independencia


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Cataluña se va a independizar de España. El Estado español, no los españoles, está haciendo durante los últimos años todo lo posible para que así sea, afirmó el abogado Javier Massana en una mesa redonda que Capital organizó en Barcelona. Contertulios que pusieron como ejemplo los recortes e imposiciones tanto de carácter económico, como social y cultural que les están oprimiendo como un corsé y que les impide demostrar su potencial. Hay falta de respeto a la lengua, cultura, país. Y luego está el tema económico. Uno es solidario cuando quiere serlo, no cuando le obligan, señaló Ignasi Doy, CEO de Addmira Multimedia. Además, y según Joan Canadell, secretario general del Cercle Català de Negocis, él no quiere vivir en el país con menos tradición democrática de Europa, en uno de los más corruptos del Viejo Continente y del mundo, y en el que los tres poderes del Estado se mezclan a ojos de todo el mundo sin que pase nada: Quiero vivir en uno con tradición democrática, con posibilidades económicas, y con espíritu hacia la cultura y la justicia social. Eso, en España, es imposible.

Preguntados sobre la viabilidad de una Cataluña independiente, ninguno de los presentes dudó acerca de la misma porque decidirá libremente sobre sus necesidades y sobre sus infraestructuras, no dependerá de España para hacerlo. En un país en el que no se reinvierten el 40% de los impuestos que se generan, en el momento en que se haga, será viable, apuntó Jordi Roset, propietario de Petro7. Fortaleza a la que añadieron otras como el músculo empresarial, la investigación, el desarrollo, el turismo, y su capacidad exportadora. Un Estado catalán independiente, cuando haya superado el trauma de la ruptura por culpa del Estado español, no solo puede estar al nivel de economías con datos económicos similares a los nuestros como Dinamarca, Bélgica, Holanda o Austria, sino que puede ser uno de los países con más progreso de Europa y, quizás, del mundo, subrayó el secretario general del Cercle.

¿Afectaría esa independencia a la financiación de las empresas? El hecho de que podamos gestionar nuestra macro y nuestra microeconomía beneficiará a las firmas que estén en Cataluña, manifestó Jordi Cugat, Ceo de EnterTIC Legal Consulting. Porque, según Javier Massana, el hecho de que un país disponga de libertad sobre sus finanzas, que pueda disponer de sus ingresos, ahorros e inversiones, será beneficioso, y las empresas estarán más cerca de llegar al capital”. Asimismo, apuntaron que una Cataluña Estado tendría mucha más capacidad de devolver ese préstamo que el Estado español actual. Tendríamos un rating doble A, o triple A, y aunque los primeros años tendríamos una prima de riesgo un poco más alta, luego bajaría, y el dinero fluiría tanto a las empresas como a la población, indicó Joan Canadell.

Consecuencia de ello, no sólo no habría fuga de empresas, sino que arribarán muchas más, en contra de lo que dicen los que no apoyan la independencia. El mercado es como la termodinámica. Los gases ocupan un espacio, y si los sacas, vienen otros, y lo ocupan, comparó el secretario del Cercle. Entonces, ¿por qué algunas sí afirman que harán las maletas? Es una posición más de presión que una realidad, puntualizó Jordi Roset. Y todos los presentes estuvieron de acuerdo en que no tiene sentido marcharse de un lugar donde hay infraestructuras, clientes… “Más allá de una posible rabieta, las empresas lo que quieren es pagar menos y ganar más. Una Cataluña independiente puede jugar con los impuestos y bajarlos, sostuvo Javier Massana.

Una situación que también se repite con los bancos. De momento no se pronuncian porque no les gusta que haya movimientos. El que no quiera venir, perderá. Otros vendrán, proclamó Jordi Roset. Con siete millones de posibles consumidores, depositarios de inversiones y solicitantes de crédito, las entidades financieras se pelearán por ocupar plaza. Tendrán una gran ocasión de hacer las cosas de manera diferente, creando otra manera de funcionar, y oportunidades de negocio altamente rentables en una Cataluña muy productiva, pronosticó el CEO de Addmira Multimedia. Mientras que Joan Canadell abogó por que habrá una reestructuración bancaría. Se volverá a la ley de cajas, no se si con igual o diferente texto, pero con la finalidad de ayudar a la pyme, a la estructura productiva y a la sociedad civil en general, añadió Joan Canadell. También apuntaron a que habrá un banco central catalán, y tanto Sabadell como Caixabank seguirán teniendo sus oportunidades.

Europa, ¿in o out?. La Unión Europea (UE) no puede permitirse el lujo de no tener a Cataluña, pero si así fuera, también hay vida fuera de la UE. Con esta frase se resume el sentir de los presentes ante una hipotética salida de la institución. Sí que nos gustaría estar en ella, pero si no se pudiese por los tratados, por cuestiones políticas o de recelos, confío plenamente en los ciudadanos de Cataluña para salir airosos, mantuvo Jordi Cugat. Mientras que el propietario de Petro7 concretó que debemos solicitarlo y debemos estar.

¿Razones? Desde las históricas, hasta las económicas. “¿Puede la UE permitirse el lujo de perder una de sus regiones más productivas?, se preguntó Ignasi Doy. Y el secretario general del Cercle dió la siguiente respuesta: Es de genero tonto pensar que nos van a dejar marchar. No tiene ningún sentido dejar fuera a un contribuyente que aportaría fondos, mientras que España los recibe.

¿Y los inversores? ¿Confiarían en Cataluña? A medio plazo no vamos a necesitar deuda, seremos un país con superávit fiscal. De hecho, lo hemos sido siempre, pero parte del mismo ha ido a parar a la caja central, resaltó Joan Canadell. Y apuntó a que, sin ese trasiego, el superávit actual sería del 80% del PIB. Además, a su favor contarían con la creación de un nuevo Estado. Lo que harán los inversores internacionales será invertir en un sitio en el que tengan oportunidades y beneficios, y sabiendo que sus inversiones se van a devolver, señaló Jordi Roset. Mientras que el CEO de EnterTIC Legal Consulting apostó porque habrá unos años de incertidumbre, lo que creará recelo entre los inversores: Pero entiendo que el potencial de Cataluña acertará en los posicionamientos que adopte tanto económicos como políticos, y ello llevará a los inversores a recuperar la confianza.

El nacimiento de ese nuevo Estado haría que, el día después de su gestación, comenzase a descender el desempleo. Hay que crear los funcionarios para hacerlo funcionar, unos 70.000 puestos de trabajo, lo que bajaría el paro por debajo del 20% el primer día, argumentó Joan Canadell. Además, la curiosidad por visitarles aumentaría, serían necesarios 400.000 metros cuadrados para recibir a las embajadas, lo que dispararía las cifras de la construcción (nueva o de rehabilitación), y se produciría una nueva hornada de inmigración. En dos o tres años habría un paro entre el 10% y el 12%, y a medio plazo veríamos plena ocupación, Concluyó el secretario general del Cercle Català de Negocis.



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