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Los conocidos como MOOC’s, o cursos masivos ‘online’ gratuitos, se han convertido en un jugoso caramelo al que intentan hincarle el diente estudiantes, instituciones educativas y empresas. Su número no para de aumentar, aunque deberán mejorar si no quieren ser una moda pasajera.


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Tal vez esté interesado en un Curso fundamental de macroeconomía. O le atraiga más otro de Endodoncia avanzada. Es posible que quiera crear su propio negocio y necesite que alguien le enseñe Estrategia avanzada para emprendedores. Pero si lo que le apasiona es la psicología y la neurología, Potencia tu mente le ayudará a desarrollar un cerebro sano, potente y creativo. A simple vista, son materias que no tienen nada en común. Incluso son impartidas por diferentes universidades: la Rey Juan Carlos, la Europea de Madrid, la de Cantabria y la Abat Oliva CEU. Pero a todas ellas les une un mismo nexo: MiríadaX.

Esta plataforma, promovida por Telefónica Learning Services y Universia desde enero de 2013, ofrece cursos online masivos en abierto y gratuitos, también conocidos como MOOC’s (Massive Open Online Courses). Su ‘cartera de profesores’ procede de 37 universidades (25 españolas y 12 latinoamericanas), además de dos instituciones no universitarias; oferta casi 170 cursos; y su alumnado ya supera las 900.000 personas. “Los MOOC’s están siendo revolucionarios. Todavía no conocemos el impacto que van a tener. Estamos como al principio de un nuevo mundo”, asegura Carolina Jeux, CEO de Telefónica Learning Services.

Fue en 2008 cuando en Estados Unidos comenzó esta especie de marea del saber. Y los primeros barcos que arribcursosonline. Via Shutterstockaron a buen puerto fueron un curso de la Universidad de Stanford (Introducción a la inteligencia artificial, 160.000 matriculados, 60.000 aprobados) y otro de Circuitos electrónicos del MIT (150.000 matriculados, 23.000 aprobados). Aunque no fue hasta finales de 2012 cuando esta particular ola bañó costas y más costas. Su gratuidad (aunque a veces no es tal, ya que en ocasiones hay que pagar al inscribirse, o por recibir el correspondiente certificado), y el hecho de estar impartidos por personalidades en determinados campos, ha sido un panal de rica miel que ha atraido a miles y miles de ‘moscas’ ávidas de conocimiento.

A nivel mundial, ya son más de 3.000 los cursos que diferentes instituciones (universidades, escuelas de negocio…) han puesto en el mercado. Una cifra que, en España, y según la Comisión Europea, es de 278 programas, por encima de los 194 de Reino Unido, o los 93 de Alemania y Francia. “Las universidades españolas son líderes en Europa”, confirma la CEO de Telefónica Learning Services.

Profesores, instituciones educativas y, últimamente, empresas, han visto en los MOOC’s un campo abonado que, si se riega bien, puede ofrecerles buenas cosechas. A los docentes les permite llegar a todos los rincones de la tierra, a la par que les posibilita desarrollar una serie de habilidades digitales a las que no suelen estar acostumbrados. Mientras que a las instituciones educativas les aporta visibilidad a la par que es una plataforma de experimentación. “En el IE trabajamos con clases de 35 alumnos. Hacerlo con una audiencia masiva nos pareció una situación de los más atractiva. Entre otros resultados, ha aumentado la frecuencia de la gente que visita la web”, subraya su vicedecana de Learning Innovation.

También les proporciona la oportunidad de ensayar nuevas vías metodológicas y de negocio, lo que les obliga a repensar los modelos tradicionales. “Van tendiendo a formatos más modulares, no tan cerrados ni estandarizados”, apunta Tíscar Lara, directora de Comunicación de la Escuela de Organización Industrial (EOI). Por último, a las empresas (que patrocinan plataformas donde se reúnen las universidades y sus MOOC’s) les aporta imagen y una gran montaña de datos (big data) a la par que les sirve para detectar talento en un momento determinado. “Cuando tienes acceso a un pull de 10.000 personas estás frente a una fuente de información muy golosa”, proclama Juan Antonio Escarabajal. Para empezar, a esas diez mil personas se les puede enviar información sobre un determinado producto. Si un 5% acaba el curso, son 500 personas con un perfil de mucha calidad. Y si de esa cantidad, otro 5% son excelentes, el resultado es que las empresas han reclutado a 25 personas a un ‘precio’ más barato que si hubieran realizado otro tipo de selección. “Por ahora MiríadaX no es rentable ya que la inversión en cursosonlinemooc. Via Shutterstockinfraestructuras y desarrollo tecnológico ha sido grande, pero a medio plazo sí será sostenible”, especifica Carolina Jeux.

Ingresos por escala. La calidad de los MOOC’s es tan variada como las nacionalidades de las personas que pueden acceder a ellos. Los hay low cost (cuatro vídeos ya filmados que se unen bajo un mismo epígrafe), aunque también existen otros con un laborioso proceso de fabricación. “Diseñarlos desde cero, con un planteamiento metodológico, desarrollar los contenidos, buscar docentes que tengan habilidades comunicativas, montar todo y mantener un equipo pendiente de las incidencias técnicas, así como otro atento a los foros que se generen mientras se imparte, puede costar unos 20.000 euros”, detalla la directora de Comunicación de EOI. En el caso concreto del IE Business School, esa cantidad la cifran alrededor de los 30.000 euros.

Igualmente, el alumno puede recibir a la finalización del curso un pdf, llamémosle de asistencia (los llamados badges, o chapas), o un certificado tipo oficial, que le obliga a hacer un examen, con el consiguiente coste. Por término medio, entre 50 y 80 euros. ¿Se acuerdan del programa de televisión 1,2,3 responda otra vez? 23.000 aprobados, a 50 euros… “El negocio está en tener miles y miles de alumnos en vez de los 30 ó 50 de un aula”, señala Jorge Ramió. “Las universidades medianas se lo plantean como una herramienta más de facturación, mientras que las grandes lo ven más como un experimento”, precisa el director general de Nebrija Global Campus.

Se mire como se mire, el hecho de que los MOOC’s sean una ventana abierta al mundo los convierte en todo un diamante. Las previsiones apuntan a que crecerán un 56% hasta 2018. “Han abierto un nuevo mundo de oportunidades que no se va a cerrar”, augura la CEO de Telefónica Learning Services. Aunque todavía les faltan muchas aristas por pulir. “Hay que redibujar qué significa y para qué es útil”, manifiesta Didina González. Por ejemplo, concretando cuál debe ser la labor del profesor, que debería ir más allá del hecho de contestar dudas.“Miles de personas los siguen, pero son pocos cursos, y el ratio de abandono es elevado. Se está montando una burbuja muy grande”, advierte el vicerrector de la UNIR. ¿Que hay que hacer para que no explote? La apuesta de Tíscar Lara es clara: “Se acabará pagando por productos diferenciales”. Es decir, que habrá una base que seguirá siendo gratuita, pero si se desea una formación ad hoc, o formar grupos tutoriales más pequeños, será necesario pasar por caja. ¿Se apuntaría entonces?

 

Fotos: Shutterstock



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