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Perspectivas para la economía española en 2015


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La economía española ha consolidado su proceso de recuperación a lo largo de 2014, apoyada sobre el consumo y la inversión en equipo, componentes de la demanda a los que en la segunda mitad del año se ha sumado la inversión en construcción. La estabilización del mercado inmobiliario junto al notable crecimiento de los visados de nueva obra, apuntan a que la reactivación de la construcción residencial no constituye un mero repunte transitorio, sino que representa la conclusión –antes de lo esperado- del largo y profundo ajuste que ha sufrido el sector tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Esto supone uno de los rasgos más destacables de la evolución económica reciente, ya que significa que este sector comienza a realizar una aportación positiva al crecimiento en lugar de lastrarlo, marcando el inicio de un nuevo ciclo.

Junto a la demanda interna, las exportaciones han mantenido un ritmo de crecimiento destacable pese al débil contexto exterior. En su positivo comportamiento influye sin duda el avance en otro de los ajustes que está llevando a cabo la economía desde que se inició la crisis: la recuperación de competitividad en costes –es decir, lo que se conoce como devaluación interna-. No obstante, las importaciones han crecido más que las exportaciones, como consecuencia de lo cual, el saldo de la balanza de pagos por cuenta corriente ha sufrido un deterioro a lo largo de 2014, siendo este el punto débil del actual proceso de recuperación. Nuestra economía está muy endeudada frente al exterior, lo que además de suponer un lastre para el crecimiento, la hace muy vulnerable a los vaivenes de los mercados financieros internacionales. Necesitamos reducir dicho endeudamiento, y para ello hay que generar superávits por cuenta corriente. Una recuperación acompañada de nuevos aumentos del endeudamiento frente al exterior podría frustrarse a medio plazo.

Precisamente, la reducción del elevado nivel de endeudamiento privado es otro de los importantes ajustes que está llevando a cabo la economía desde el inicio de la crisis. También aquí se ha progresado notablemente, lo que comienza a reflejarse en un mayor margen para el aumento del gasto, si bien todavía queda un importante camino que recorrer en este ámbito. Como ya se ha señalado, la recuperación no tendría mucho recorrido si este proceso se truncara ahora.

En 2015 la recuperación ganará fuerza, como consecuencia, por una parte, de los mencionados avances habidos en los diversos procesos de ajuste en los que se encuentra inmersa la economía, y que ya han situado a la demanda interna en condiciones de volver a crecer; y por otra, por el impacto favorable de varios factores o shocks externos de carácter más o menos transitorio: la bajada de los tipos de interés a largo plazo derivada de las medidas anunciadas por el Banco Central Europeo; la caída del precio del petróleo, que supone una inyección de renta para el conjunto de la economía; y la bajada de impuestos, que también supondrá un aporte de renta extra para los hogares, y por tanto más consumo. Otro factor es la depreciación del euro frente al dólar, aunque su impacto será más bien modesto.

No obstante, también existen importantes factores de riesgo. El primero de ellos es el potencial efecto desestabilizador sobre los mercados financieros y sobre las economías emergentes de la retirada de la política monetaria expansiva en Estados Unidos y el aumento de sus tipos de interés. Por otra parte, aunque por el momento la debilidad de la zona euro no va a impedir que la economía española cobre impulso, si dicha situación se prolonga demasiado tiempo o es más intensa de lo esperado, terminaría por repercutir negativamente sobre nuestra economía. Otro problema puede proceder de Grecia, que podría desencadenar un nuevo episodio de crisis de deuda soberana. Y finalmente hay que considerar el riesgo de pérdida de confianza en la solvencia de España ante una situación de inestabilidad política interna. Si estos factores de riesgo no se materializan, la economía española podría crecer claramente por encima del 2% en 2015, si bien no está todo hecho; no debemos olvidar que dicho crecimiento se apoyará, en parte, sobre factores transitorios, y que aún quedan ajustes por completar.



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