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Abrir cuenta en el extranjero, misión imposible


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La Unión Europea apoya que cualquier extranjero, y más si es europeo, pueda abrir una cuenta corriente en todos los bancos locales. Pero la realidad es muy distinta. Muchos expatriados saben que el trato con la entidad financiera de turno es una de esas tareas difíciles con las que se van a encontrar a la hora de vivir en el exterior. Las complicaciones dependen siempre del país. En Suiza y Luxemburgo, basta con el DNI o el pasaporte para conseguir tener una cuenta con la que poder realizar operaciones tan simples, como la de pagar el alquiler. Pero en otros lugares, como Alemania, Francia e Inglaterra, la cosa es un poco más compleja.

De eso sabe mucho Iván Serrano. Él es uno de los miles de estudiantes que cada año emigran a Inglaterra en verano para aprender inglés y, si es posible, trabajar para conseguir ahorrar algo de dinero que le sirva para pagarse la carrera universitaria. “Llevo cuatro veranos seguidos en Londres. Pero no me abrí una cuenta hasta el segundo año. Tuve bastante suerte porque fui a una oficina del Barclays y no tuve problemas. Pero depende mucho de la sucursal en la que entres y de cómo le caigas al del banco. Tengo amigos que no han podido hacerlo ya que les requieren todo tipo de datos. A uno le han dicho que tiene que tener 100.000 libras para poder tener una cuenta corriente”, explica este madrileño de 25 años.

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Estas complicaciones son todavía más grandes si hablamos de naturales de fuera de la Unión Europea. En Inglaterra, por ejemplo, se da el caso de que un palestino no puede decir que va a trabajar porque sencillamente no le dejan entrar al país. “Deben hacerlo en negro. En cambio si eres de Hong Kong no tienes ningún problema”, añade Serrano. Sirva su testimonio para comprobar las dificultades con las que se encuentran los emigrantes en los bancos locales. Lo más normal es que la visita a una oficina se alargue con la entrega de documentos como el DNI o pasaporte, algún comprobante de la residencia e incluso el número de la Seguridad Social (en Inglaterra se llama Insurance Number). Algo que se necesita para trabajar pero de lo que la mayoría de los emigrantes carece hasta que pasa un tiempo en el país.

Todos estos inconvenientes han llevado a organizaciones como la OCU a aconsejar a los que cruzan la frontera a que utilicen las tarjetas de débito o crédito ya que suelen acarrear menos problemas que pagar en efectivo o operar con entidades locales. Para tratar de poner algo de luz en esta situación un grupo de exbanqueros han creado ipagoo. “Somos una entidad que soluciona los problemas de las personas y las empresas cuando salen al exterior. Permitimos abrir una cuenta corriente con la que se puede operar en todos los países de la UE”, asegura Carlos Sánchez, CEO de la firma.

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Y… ¿Por qué ipagoo permite hacer operaciones que otros no dejan? “Cuando uno sale fuera no se le ocurre que el banco local no le deje abrir una cuenta. Imagina el problema si eres una empresa con presencia en varios países. Nosotros resolvemos esa carencia implantándonos en Europa de golpe y aprovechando que la UE apoya este tipo de iniciativas. El resto no lo hace quizá porque están demasiado fragmentados”, añade Sánchez.

La cuenta que abre esta entidad recuerda mucho a la Cuenta Naranja de ING, aunque no es de ahorro. Ipagoo opera solo por Internet y con tres clicks se puede tener abierta una cuenta corriente y disponer de tarjetas de débito y crédito. “Dichas tarjetas las puedes vincular a la libreta local que quieras con tu banco de siempre. Es un medio de pago internacional. La diferencia entre nosotros y los demás es que ipagoo no presta nada, solo ofrecemos liquidez. Si quebramos, tu dinero está separado. No hay riesgo de mercado porque no invertimos”, explica Sánchez.

Gracias a este tipo de iniciativas puede que dentro de poco los más de 30 millones de europeos que viven fuera de su país de origen terminen su calvario con la banca de turno. Y es que aunque resulte curioso. Por una vez y sin que sirva de precedente, la legislación va por delante de la realidad social. Ver para creer.

Fotos: Pixabay



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