Quiénes somos

Una revista diferente:

Filosofía

Contacto

c/Velázquez 105, 4ª planta
28006 Madrid
Tel.: 911 123 615 - Fax: 902 93 32 41


Así se engaña al seguro

Con tal de conseguir la indemnización, hay quien se inventa historias muy absurdas, u otras que parecen culebrones.


Share   

Por

Pónganse en el pellejo de una compañía de seguros. Un día, como otro cualquiera, llega uno de sus clientes y le cuenta la siguiente historia: “Estaba tranquilamente en casa, en un momento determinado me asomo a la terraza… y no está la bicicleta. ¡Me la han robado!”. Usted, como empleado de la compañía, mira su ficha y ve que vive… ¡en un tercero! Sospechoso, ¿no? ¿O es que Spiderman se dedica ahora a sustraer bicicletas?

No se trata de una historia inventada, ni mucho menos. Es uno de los miles de intentos de fraude que, cada año, recoge Unespa (la patronal que engloba a las empresas del sector). Para ser exactos, unos 447.000. Y su coste, aproximado, es de unos 1.200 millones de euros. ¿Mucho dinero? Pues tengan en cuenta que solo hablamos del fraude detectado, como el del ejemplo anterior. Porque luego está el que no se descubre, aquel que acaba yéndose de rositas y con la indemnización en el bolsillo.

Pongamos sobre la mesa otro caso: una madre y un hijo, muy bien avenidos ellos, deciden ir de compras a un centro comercial. Hasta aquí, todo normal. Ella toma un camino, y él, otro. La mala fortuna se alía con la señora, que al entrar en una tienda, resbala y se cae, con la consiguiente contusión. En otro establecimiento, ¡oh!, su hijo corre la misma suerte. ¿Fatalidad o designio de los dioses? Ni mucho menos. Ambos, muy cucos ellos, llevaban una pequeña botella de agua que, curiosamente, derramaban para provocar el accidente. “Es muy improbable que dos veces suceda el mismo siniestro, en el mismo lugar, y a personas de la misma familia”, apuntan desde la patronal. Por fortuna para la compañía aseguradora, las cámaras de vigilancia de los establecimientos descubrieron el engaño.

centrocomercial

Quienes están dispuestos a llevar a cabo este tipo de tropelías, en su mayoría, cuentan con una especie de ‘socio’ llamado coche. Porque, de esos 447.000 intentos reseñados con anterioridad, ni más ni menos 321.000 corresponden al ramo del automóvil. Uno de ellos tuvo como protagonistas a un matrimonio, una especie de Bonnie and Clyde: él, abogado; ella al frente de una clínica de rehabilitación. ¿Su ´modus operandi’? Clyde, o sea, él, pagaba a gente para que se hiciera pasar por accidentados en la carretera. Les daba asesoramiento y, casualidades de la vida, la rehabilitación la llevaban a cabo en la clínica de Bonnie, es decir, de ella. En total, el importe de los intentos de fraude en este ramo ronda los 714 millones de euros.

Tras el automóvil, los denominados seguros diversos les siguen con 107.000 intentos (322 millones de euros), y los seguros de vida, accidente y salud (19.000 casos por un valor estimado de 152 millones de euros). Tan enrevesados son que, en ocasiones, parecen el guion de un culebrón. Por ejemplo, una mercancía que se envía desde España a América. Hay seguro de por medio, pero está a nombre de un tercero. A continuación, se cambia el nombre del comprador, éste sin seguro. El intermediario, una firma de otro país, adquiere la mercancía al exportador español… y así se va enredando la madeja. Había tal cantidad de papeles que todos no podían ser auténticos. O aquel otro caso de una persona que, por casualidades del destino, viaja Paraguay y, para desgracia suya, fallece resbalando en el cuarto de baño. Con varios seguros de vida contratados se descubre que tenía un cáncer de pulmón en fase muy avanzada… y muchas deudas. La maquinaria para deshacer el entuerto se pone en marcha y se descubre que el fallecido nunca estuvo en el hospital donde, en teoría, había muerto, el informe del forense era más falso que un billete de mil euros, y ni siquiera había constancia de que hubiera estado en el país sudamericano.



ÍNDICE



Siguenos también en: · Facebook · Twitter



Copyright © capital.es. Todos los derechos reservados | Política de privacidad y protección de datos | Aviso legal