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La innovación, piedra angular del crecimiento


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La innovación está en nuestro ADN y prueba de ello es que todos y cada uno de nosotros hemos innovado alguna vez en nuestra vida, probablemente sin ser conscientes de ello. Pero, ¿qué es la innovación? Son muchas las definiciones y los rasgos que la definen, pero a mí me gusta insistir en que es la capacidad que tenemos de generar valor. Aptitud vinculada, eso sí, a la creatividad, pero capacidad innata e inherente al ser humano por lo que, en un principio, prácticamente cualquier individuo es capaz de innovar. Únicamente se necesita conocer los métodos para lograrlo y generar el clima adecuado para ello.

Pero esto que a priori parece sencillo, a veces nos resulta difícil en el momento de encontrar el coraje para asumir los riesgos: la clave está en querer ese cambio, desear el crecimiento a nivel empresarial o personal. De este modo, lo más importante es ser conscientes de que ese trance es necesario y aceptarlo. Una vez que damos ese primer paso, siempre adelante, comienza el proceso innovador hacia el crecimiento.

Otro aspecto importante en innovación es saber que en este viaje no hablaremos de fracaso, sino de resultados inesperados. Las ideas que no funcionen nos llevarán a probar otras nuevas. Ya estaremos en el camino inevitable de mejora. Innovar es un proceso, y, como tal, requiere cambio, transformación, lo que supone tiempo, costes, recursos y fe. También necesitaremos una actitud crítica, eso sí, ya que la innovación nace del inconformismo y del sentir humano de querer siempre evolucionar.

En este sentido, grandes innovadores a lo largo de la historia, desde Leonardo da Vinci a Mark Zuckerberg, son los que han hecho avanzar el mundo y la sociedad. La historia está llena de gente que siguió su instinto, pioneros que han sido el motor del mundo partiendo solo de una primera idea. Pero también, las aulas, las cocinas, los hogares, las oficinas, son laboratorios diarios de innovación. Y es que este proceso se da en todo tipo de ámbitos, ecosistemas y sectores imaginables. Hoy en día la aplicación de técnicas innovadoras en todos los ámbitos de nuestra sociedad se ha convertido en una necesidad, una vía saludable de crecimiento, casi una forma de vida.

En estos treinta años dedicados a la consultoría he tenido la oportunidad de vivir procesos innovadores de distinta índole que han alcanzado a muy diferentes sectores empresariales; apasionantes siempre, no carentes de riesgo, que en todos los casos han derivado en un crecimiento orgánico o corporativo.

Pero no perdamos de vista que para llegar a el crecimiento deseado la innovación debe estar apoyada por buenas ideas, la perseverancia, y la dedicación que nos lleve a conseguir los resultados deseados; o incluso, y aquí radica la magia, mejores de lo esperado.

En mi proyecto profesional actual, Altran España, en el que tengo la oportunidad de volcar mi pasión por la consultoría cada día, nos dedicamos a aplicar la innovación en todos nuestros proyectos. Nos esforzamos en transmitir que no debemos ponernos límites a la hora de innovar. Una vez identificados los puntos de mejora no hay techo, nada es imposible, solo nos queda encontrar las soluciones y aplicarlas.

Este pasado año ha sido bueno para nosotros. Tiendo siempre a ser positivo desde una perspectiva realista, casi como algo innato, pero también algo que he procurado tener siempre presente en cada proyecto. Quiero pensar que ya no tenemos que avanzar con el viento de cara. Que vienen buenos tiempos para la innovación, para volver a apostar, para mirar de frente, asumir riesgos y desear el cambio. Quizás es el momento para volver a crecer.



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