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El lujo se alía con Internet y el comercio electrónico


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Muchos se han preguntado la razón que hay para que el lujo no haya sentido la crisis. La respuesta está en su carácter aspiracional. Las marcas de este sector comercian con sueños con emociones. Son nombres tras lo que esconden conceptos como calidad, historia, leyenda, tradición y nostalgia. Gracias a esos valores, estamos hablando de un mercado que al año mueve cerca de 300.000 millones de euros, solo en bienes de uso personal (moda, cuero, relojes, joyas y cosmética). En España las cifras según esta información se quedan en 4.000 millones, con unos incrementos del 4% para 2015.

Los datos demuestran que durante muchos años el lujo ha crecido al margen de los problemas económicos. Sus clientes de siempre han mantenido al sector y la llegada de los nuevos ricos (especialmente chinos y rusos) han impulsado el crecimiento. Pero todo se acaba. Las firmas que comercializan estos productos saben que si quieren sobrevivir deben comulgar con otro tipo de consumidor, que no quiere que esta industria viva ajena a conceptos tan importante como la tecnología.

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Éste es el motivo por el que el lujo ya no es ajeno a Internet ni a las redes sociales. Al igual que tampoco ignora otros asuntos tales como la conciencia social y medioambiental, importantes para las nuevas generaciones. Dentro del campo tecnológico ha llamado especialmente la atención la proliferación de tiendas online en subsectores claves como la relojería. Hablamos de un mercado de más de 80.000 millones de euros, y que ya recibe parte de sus ingresos debido a su posicionamiento online lo que permite a esta industria abarcar un mercado global.

Este ejemplo y otros similares demuestran que marcas tan prestigiosas como Rolex, Omega, Breitling, o Patek Philippe ya no le hacen ascos al comercio electrónico ni a nada que llegue de Internet. Los nuevos consumidores del mercado relojero más elitista saben que ahora no hace falta acercarse a las tiendas más exclusivas para hacerse con los codiciados cronógrafos, relojes de piloto y automáticos. Todo eso lo pueden conseguir sin levantarse del sofá. Resulta evidente que la innovación ha llegado para quedarse en el sector más tradicional de la economía mundial. Es el único camino para lograr que en la siguiente crisis económica se pueda decir que estamos de nuevo ante la excepción a la regla.

Fotos: Rolex.



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