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El primer servicio público de autobuses motorizados


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Hasta cinco sistemas distintos de ingenios mecánicos movían a miles de personas por las principales ciudades del mundo a principios del siglo XX. El pionero de todos ellos fue el tranvía en 1884. Le siguieron el ferrocarril metropolitano (1863), el taxi y el trolebús (1892), y los ferrocarriles elevados (1901). Pero el 19 de noviembre de 1905 veía la luz en Berlín el primer servicio público de autobuses impulsados por motores de gasolina. Los nuevos vehículos se caracterizaban por la cabina abierta del conductor y disponían de 16 asientos en el interior, 18 en el techo y tres plazas de pie.

Las ventajas de este nuevo ingenio humano eran más que notables. Por ejemplo, no necesitaban de unos carriles para circular, ni tampoco de tendidos eléctricos. Cierto que el trolebús, desarrollado por la firma alemana Siemens & Halske, ya había solucionado en parte el problema al eliminar las peligrosas vías conductoras de la corriente situadas a la altura de la calzada. Sin embargo, en muchas calles estrechas era imposible usar las tomas de corriente necesarias para su buen funcionamiento.

Aunque el autobús era la cenicienta de los transportes públicos motorizados, su utilización como medio de transporte se remonta a 1822. Ese año circularon por las calles de París, Londres y Berlín los primeros autobuses, ¡pero tirados por caballos de carne y hueso! Su aceptación fue tal que, por ejemplo la empresa alemana Allgemeine Berliner Omnibus (Aboag), fundada en 1868, llegó a disponer de ¡257 autobuses y 1.089 caballos!omnibushispanosuiza

La aparición del autobús mecánico no supuso la desaparición de los caballos, aunque sí limitó su utilidad al horario nocturno. La razón es bien sencilla: éstos eran más silenciosos que los motores. La capital germana también fue pionera en utilizar este servicio en 1895.

Tres años después, de nuevo Siemens & Halske experimentó con autobuses eléctricos dotados de acumuladores. Fue un intento baldío. Como el que también protagonizó el español Emilio de la Cuadra en 1900. Su autobús, de 20 plazas, cinco metros de longitud, y una velocidad de 18 kilómetros por hora, era capaz de subir pendientes de hasta el 12%. Pero sólo en teoría, porque luego los dos motores eléctricos que calzaba sólo fueron capaces de mover un centenar de metros los 6.600 kilos que pesaba el vehículo.

Quien sí triunfó fue la marca Hispano Suiza. No sólo creó el modelo T 12-15, que recorrió a partir de 1909 las deficientes carreteras en España. También concedió facilidades financieras a personas o compañías interesadas en explotar líneas de autobuses. Así nacieron La Cantábrica (de Comillas a Torrelavega), la Hispano Manresana (que conectaba Manresa, Cardona y Solsona), La Increíble (que hacía el recorrido entre Vigo y La Guardia), o la Hispano Suiza del Serpis (de Alcoy a Alicante) -en la foto grande-.



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