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África: un infierno repleto de oportunidades


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El Grupo Impulso lleva cerca de 15 años en Nigeria. Hasta hace poco se dedicaba a vender material de construcción. Ahora también se encarga de edificar. Es una de las firmas nacionales históricas implantadas en uno de los países africanos que siempre aparecen como apetecibles para ganar dinero. “Aunque se piense lo contrario, no es nada sencillo triunfar aquí. Todo es diferente. Para empezar, hay que tener en cuenta que detrás del 100% de los proyectos está el Gobierno y cuando hay elecciones se paran todos los procesos. Luego está el asunto de los sobornos. Necesitas pagar para poder acceder a muchas cosas. En cuanto a los trabajadores, decir que nosotros tuvimos un grupo que nos robó. Crearon una trama con facturas falsas. Fue un fraude de alto nivel”, asegura Yashira Ferrer, gerente de la firma en Abuya, la capital del país.

Nigeria, y otros países de la zona, tienen también otras peculiaridades. Una de ellas es la aventura que supone poner un camión con material en la carretera y llevarlo a otra ciudad. “Lo primero es que tienes que dar dinero al conductor para que pague a los mismos policías, que suelen ser los que les van a parar. Solo así consigues pasar los controles”, asegura Carlos García, responsable de la firma española EHP Development en Nigeria. “Y si se avería, lo mejor es rezar. Nunca sabes cuándo llegará material de repuesto. Los tiempos no tienen nada que ver con los de Europa. Uno puede creerse que viniendo unos pocos días basta. No es así. Los africanos no son serios y puede que una reunión que tenías programada se retrase sin fecha. Ellos no lo ven como algo malo. Son así”, añade García.

Territorio diverso. Otro de los mitos que se tienen de África es que cuando se habla de invertir o de exportar allí nunca se tiene en cuenta que se trata de un territorio donde caben China, India, Japón y la Unión Europea. “Las diferencias entre un país y otro son enormes. Por ejemplo, solo el norte está compuesto por estados que son realmente naciones. Pero si te vas al sur te encuentras con países donde coexisten diferentes etnias. No hay una unidad, sino una red de territorios diferentes con infinidad de conflictos que suelen acabar en guerras. Eso mismo le pasó a Europa hasta que terminó la Segunda Guerra Mundial. Pero África no ha transitado todavía por ese proceso”, afirma Francisco Navarro del IE Business School. “La pobreza, la falta de sanidad y desarrollo es lo único que une al continente. Juntar en un mismo paquete a Kenia con Argelia o Nigeria es como hablar a la vez de Alemania y Grecia. Las realidades son diversas y eso es algo que no se debe olvidar”, corrobora Carlos García.

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Algo que sí une a África es la religión musulmana. Mayoritaria en el norte y con importantes minorías en el sur, es necesario conocer sus peculiaridades si se quiere tener alguna posibilidad. Además tampoco conviene olvidar el problema del yihadismo con casos tan sangrantes como el de Boko Haram, que mantiene en vilo a buena parte de la zona norte de Nigeria. Precisamente este país está considerado uno de los más prometedores. Con una renta per cápita de 1.700 dólares, sus condiciones parecen atractivas para invertir. Aunque, como ya hemos visto, no es oro todo lo que reluce. “La falta de infraestructuras, la corrupción y la inestabilidad política son las principales lacras. Además es territorio árabe. En cambio, Kenia, que tiene una renta de menos de 1.000 dólares es más tranquilo. Eso sí también padecen problemas para acceder a financiación”, explica Navarro.

Está claro. Por mucho que se quiera hablar del paraíso de los negocios, los retos que representa África son enormes. Además hay que valorar dos curiosidades más. La primera es que una nación conquistadora como Estados Unidos no quiere saber nada de implantarse porque prefieren la estabilidad que da un verdadero país. La segunda hace referencia a la gran potencia del siglo XXI, que es China. El gigante rojo sí que compra empresas y hace negocios pero no realiza un desembarco a gran escala porque no se fía de las instituciones. “Los que están no tienen ningún interés en arreglar las cosas. Prefieren nada cambie porque de esa forma se retrasa la llegada de la competencia. Esto se resume en una frase que se dice. África es un invento de los hombres blancos que ya están aquí para conseguir que otros que no están, no tengan ganas de venir. Así no hay que repartir”, afirma Carlos García.

La atracción del crecimiento. A pesar de este refrán, y de los testimonios de empresarios presentes, muchos “rostros pálidos” están llamando a gritos a las puertas del continente. Lo que les motiva a aventurarse en lo desconocido son las grandes cifras macro. Para empezar, África cuenta con más de 1.100 millones de habitantes. “Se trata de una población joven, ya que el 70% tiene menos de 30 años, lo que es fundamental para despertar interés”, añade África Ariño del IESE. Todos ellos contemplan con satisfacción cómo sus economías locales crecen a buen ritmo desde hace años. Tanto es así que hablamos del segundo territorio, tras China, que más se ha enriquecido en la última década. Una tendencia que se acentuará todavía más en el futuro, con gran parte de sus 54 países incrementando sus números a un ritmo anual del 6%. Entre ellos, Nigeria, Angola, Mozambique o Sudáfrica, los cuatro territorios que, según la OCDE, están recibiendo más atención por parte de las multinacionales europeas en los últimos años.

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El especialista del IE asegura, en cambio, que los mejores lugares para implantarse se reducen a dos. El primero es Marruecos, por la estabilidad; y el segundo es Sudáfrica. Sus habitantes poseen la renta per cápita más elevada, con 7.500 dólares. Aunque también padecen carencias, que se deben tener en cuenta. La primera pasa por la mala formación de los trabajadores, sin olvidar que tampoco estamos ante un territorio homogéneo. A pesar de ello, quizá se trate del Estado más seguro para operar. De hecho, es el único que ofrece seguridad jurídica y que está desarrollado al estilo de Occidente. Otra de sus ventajas es la de presentar un riesgo financiero muy bajo, con un rating similar al de España. Desde Accenture se apunta además que se trata de un territorio de casi 50 millones de habitantes que, tras desarrollar la minería, busca invertir en carreteras y en energía, especialmente en tecnología hidráulica y renovable.

La consultora también sitúa en buena posición a Nigeria. Los últimos crecimientos del 8% han provocado el nacimiento de una clase media que requiere productos de consumo, como móviles, y hasta referencias propias del sector del lujo. En cuanto a las construcciones, el país pretende mejorar las infraestructuras eléctricas, de agua y transportes. Angola también tiene interés. Para empezar, su economía asciende una media del 8% anual desde hace años y padece déficit de casi todo. Esto abre una abanico de opciones increíbles para las firmas españolas, especialmente en tecnologías extractivas y mineras.

Por debajo de los territorios citados, los expertos también piensan que en Kenia, Ghana, Tanzania, Etiopía, Costa de Marfil o Guinea Ecuatorial se pueden encontrar buenas opciones de negocio. “Falta tanto que la oportunidad puede surgir en todo momento y en cualquier sector. Pero eso también es un problema. El mero hecho de que se carezca de muchos servicios básicos implica que las inversiones se deberán rentabilizar a medio y largo plazo, que es cuando puede que África tenga unas economías parecidas a las de Occidente. Ahora se dice que son países que crecen. Pero no hay que olvidar que lo hacen desde muy abajo. Por otro lado, tener malas infraestructuras de transporte y electricidad propicia sobrecostes en todos los procesos logísticos y de producción”, señala Ariño. Otro problema que no se suele comentar es la dificultad para encontrar talento debido a la escasa formación de las poblaciones. “El nivel de estudios es muy bajo y eso se nota a la hora de contratar a las personas. Por lo general, son agradables en el trato. Pero eso no quiere decir que se enteren de lo que les pides”, añade Yashira Ferrer.

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Destino de inversiones. El último informe del Banco Mundial, que hablaba de un alza de la economía africana del 5,2% en 2014, debido al aumento de la inversión y al gasto familiar, no hacía sino dar la razón a los que afirman que las grandes oportunidades se encuentran al sur. “Hay euforia lógica. Hablamos de lo que ofrece un mercado nuevo, que presenta un atisbo de clase media. Si se continua en esta senda y se mejora el reparto de la riqueza, estaríamos hablando de un lugar con un potencial muy elevado”, asegura Federico Steinberg, del Real Instituto Elcano. “Las multinacionales españolas están cambiando su visión sobre África. El que hasta ahora se podía ver como un continente inestable y poco atractivo desde el punto de vista económico, se percibe actualmente como un importante destino de inversiones. Una región que ofrece grandes opciones con cada vez más garantías. Un buen ejemplo es el crecimiento de la contratación de constructoras españolas, que en 2013 alcanzó 1.500 millones de euros, un récord histórico”, dice Alberto Zamora, de Accenture.

Los españoles han visto en el Sur una opción. De momento, y según el ICEX, ya son más de 100 las empresas que tienen presencia en el continente. En cuanto a las exportaciones, alcanzan los 12.000 millones de euros. Parece evidente que algo pasa. Pero, ¿por qué ha cambiado la percepción del continente negro? “Todo comenzó hace más de una década y ha coincidido con el auge de China, que ha demandado las materias primas de África para poder afrontar su propio crecimiento. Eso ha puesto a la zona en el mapa de la economía mundial. Además, parece que algunos países han aprovechado la venta de sus recursos naturales para crear una economía diversificada”, asegura Steinberg. “Gran parte de la responsabilidad de la buena marcha en la zona la tiene el país asiático que está intentado hacer negocios con las infraestructuras. La última derivada es la de vender sus productos”, dice Ariño.

La presencia de potencias económicas en África también tiene consecuencias para cualquiera que quiera probar suerte. Por ejemplo, podríamos citar el caso de Nigeria. Allí hay más de 100.000 chinos viviendo. Además el país acoge a una buena representación india y libanesa con buena tradición innovadora y empresarial. Ellos se encargan de cubrir las necesidades básicas. Por tanto, si una empresa española quiere triunfar no debe esperar que con un simple boceto de construir una carretera se encuentre con miles de nigerianos que enloquezcan con su llegada. Lo que se debe vender es una idea que contenga las claves para hacerlo mejor y más barato que los que ya están presentes. “Los africanos no son tontos. La única forma de lograr el sí de los gobiernos, que son los que firman los proyectos, es remangándote y trabajando más”, afirma Carlos García.

Por lo general, corrupción, infraestructuras, finanzas e inestabilidad política se colocan a la cabeza de los problemas que se encontrarán los emprendedores en su safari. Pero la cuantía de los mismos varía. Según el Banco Mundial, los países más sencillos para hacer negocios son Sudáfrica, Túnez y Botsuana. Aunque ninguno de ellos se encuentra situado entre los 40 primeros del mundo en esta materia. Si nos vamos a los Estados donde lograr algún beneficio es casi un milagro la lista la encabezan Chad, República del Congo y Eritrea. Si un empresario tiene la mala suerte de caer en esta zona mejor que se vea antes la película El año que vivimos peligrosamente. Cualquiera de las cosas que le suceden al imberbe Mel Gibson en esa cinta podrían pasarle. “No hay que olvidar que África está peor ahora de lo que estaba Europa antes de la Paz de Westfalia. Y estoy hablando de algo que se firmó hace tres siglos y medio. Las naciones no se forman por el cariño, sino por las guerras. Y al continente todavía le quedan muchas batallas por disputar para poder llegar a tener una situación de estabilidad, como podría ser la de la Unión Europa, donde hay dos naciones dominantes que unen a muchos países que no tienen nada que ver entre sí. Con algo parecido sería mucho más sencillo hacer negocios en África”, concluye Francisco Navarro.



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