Médicos: "Si no eres rentable, no te curo"

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la Fundación de Estudios de la Economía Aplicada (FEDEA) y la consultora McKinsey hace algo más de un año. Las cifras pueden haber cambiado algo, pero no la realidad que apuntaban: el colapso al que se encamina nuestro sistema sanitario. Con este telón de fondo, al sistema sanitario en su conjunto, y a los centros hospitalarios de forma individual, no les va a quedar más remedio que incluir en su manejo diario un concepto clave en cualquier negocio aunque los centros sanitarios públicos hasta ahora no le hayan prestado apenas atención: la rentabilidad. Lo hará el Estado, en su conjunto, y lo tendrán que hacer las comunidades autónomas, a quienes el Gobierno transfirió las competencias sanitarias aunque ahora, vistas las pérdidas que les ocasiona, a más de una le gustaría devolver aquel viejo regalo (¿imaginan cuáles?) Vamos, que tarde o temprano, la rentabilidad va a tener que presidir todo el sistema sanitario. Así de duro, pero así de necesario, como decía hace unos días con gran claridad el presidente de USP Hospitales, John de Zulueta, en un interesante desayuno organizado por la escuela de negocios Esade. Y allí contaba el caso del Reino Unido, donde –decía él con cierta gracia- se creó la agencia independiente National Institute for Health and Clinical Excellence que, conocido por  las siglas, NICE, no se decida precisamente a hacer algo “nice” (en inglés significa bueno, amable, simpático). No se equivoquen, el NICE goza de gran prestigio internacional, podría ser emulado en España con una agencia similar y se apoya en multitud de estudios y ensayos sanitarios y universitarios para realizar muchas recomendaciones y guías prácticas para el buen funcionamiento del sistema de salud, tanto sobre prácticas como nuevos procedimientos, tratamientos y medicinas para prevenir y tratar enfermedades. Pero siempre bajo un enfoque de buena utilización de los recursos y bajo criterios de coste y rentabilidad. Vamos, que analiza el coste/rentabilidad que genera tal práctica o tal tratamiento, de forma que si su coste es mayor a la rentabilidad que se obtiene, pues queda desaconsejado. Así que ya se pueden imaginar que las farmacéuticas están muy pendientes de lo que dice el NICE acerca de sus tratamientos. Como todo se traduce en cifras, cada tratamiento tiene asignado su coste y también el resultado que consigue (recuperación del enfermo en tanto tiempo). Si lo que se propone no alcanza los objetivos de rendimiento/coste, se desestima. Llevado al extremo, uno se puede imaginar el caso de que un enfermo no reciba el tratamiento que requiere porque su coste es mayor que el beneficio que va a obtener. Zulueta contaba el caso de una enfermedad grave, que exige un tratamiento costoso y que el NICE había puesto el umbral rendimiento/coste en unas 30.000 libras parar alargar la vida del paciente como mínimo un año. Lo que quede fuera de esos objetivos, está desaconsejado. Y obliga a buscar otra alternativa. No se alarmen, no creo que ningún paciente deje de recibir tratamiento para su enfermedad si no entra dentro de los parámetros establecidos, pero al final, si ponemos precio a las cosas de esa manera, es fácil llegar a este segundo paso. Y, como decía Zulueta, los médicos, que hasta ahora han hecho de su cometido el salvar vidas, quizá tengan que pensar también en si ese cometido es rentable en todos los casos. Porque si no lo piensan ellos, lo pensará el hospital, sea público o privado, o el sistema en su conjunto. Así que ya saben, más vale prevenir que curar. Cuiden sus salud. Porque la sanidad pública también va a tener que empezar a cuidar la suya aunque, en su caso, hablemos de salud financiera. Nota: El déficit sanitario no sólo obliga al sistema nacional de salud a pensar en términos de rentabilidad, como cualquier otra empresa, sino que a la larga también va a derivar en el pago de ciertas atenciones y, sobre todo, en la reducción de los servicios que presta gratuitos a un –digamos- paquete básico –que no creo que incluya programas de cambio de sexo como ofrecen ahora algunas comunidades- y el resto, de pago, o a hospitales privados. Esto no deberíamos tardar en verlo.]]>

4 COMENTARIOS

  1. Es increible que se siga diciendo que la sanidad es gratuita y que ha de perseguir la rentabilidad. La premisa principal es que la sanidad la financiamos todos los españoles con nuestros impuestos y que más personas hagan uso de ella, quiere decir que hay más personas pagando impuestos para sostenerla. Por otro lado, es increible que con 60.000 millones de Euros, no se pueda sostener la sanidad de 48 millones de personas. Ello implica que algo falla en la gestión, y ALGO GORDO

  2. Lo que jamás comprenderé, es como a los ricachones no se les exige un pago superior de sus impuestos, en la parte de sanidad, usen o no el sistema público, mientras que a la gente que tenemos que currarnos nuestra propia vida, nos tienen ahogaditos con que cotizar aquí y allá, y luego 4 horas en una sala de espera de URGENCIAS como mínimo, para recoger unos análisis de sangre ante un posible problema grave de inminente necesidad de atención, como me sucedió en verano de 2007, en Huelva.
    Otra vergüenza, es la ausencia de hospitales en Andalucía, que hay lugares donde si te da algo, ahí te puedes quedar, porque el hospital más cercano, o está en El Campillo (Sierra de Huelva) o está en la propia capital, donde hay nada más y nada menos que 4 Hospitales, para tan solo 148.000 personas, de los que solo uno tiene todos los servicios, como es el Juan Ramón Jiménez, los demás, solo para algunas zonas de la provincia o para otro tipo de tratamientos (piscología, psiquiatría, neurología, etc…). Apoyo una Seguridad Social de copago, pero solo para los más ricachones del sistema, aquellos que ingresan más de 2.000€ mensuales en su nómina particular, o ámbito familiar, pero claro, aquí los “pobres” somos los últimos de la cola COMO SIEMPRE.

  3. Me da miedo leer esta noticia. La entiendo, pero debe haber otras soluciones. ¿Que hago si tengo que estar en diálisis?, quizás durante años. Con un trabajo precario que me cuesta mantener con esfuerzo, trabajando más que una persona sana para que no se me note y me echen por mi problema. Y ahora pagando sólo una pequeña aportación por los medicamentos, pero y si me piden pagar el coste completo. ¿Qué hago?. Y no pago los medicamentos de mi madre con 81 años, ni sus ingresos en el hospital, pero y si los tuviera que pagar. ¿Qué hago?. Me harán un trasplante, que dicen que es mi solución pero que le cuesta a los que pagan/pagamos impuestos, unos 24.0000€, pero si los tengo que pagar, ¿qué hago?. Y cuando me lo hagan tengo que tomar medicamentos inmunosupresores de por vida y que una caja le puede costar a la sociedad 100 €/mes, a mi ahora mismo me costaría 3 euros, si tuviera que pagar el coste completo, ¿qué hago?. No soy rentable a la sociedad, ¿me muero?, ¿que hago?.

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