Burbujas que no vemos y nos estallarán en la cara

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

1 COMENTARIO

  1. En realidad se podía intuir con bastante claridad. El precio de los pisos no dejaban de subir como la espuma, a un ritmo mucho mayor que los salarios. Los que compraban en su mayoría eran especuladores puros o personas que compraban su residencia con animo de revenderla haciendo caja. Proporcionalmente, los compradores finales, es decir, los que compraban para su propio uso y disfrute, eran una minoría. A pesar de las malas prácticas de los bancos diciéndonos (nunca por escrito), que el valor de los pisos solo podía subir, nunca bajar, ponernos el dinero en bandeja y vendernos la moto, no era tan difícil darse cuenta de que, tarde o temprano, llegaría un momento en que un piso solo estaría al alcance de multimillonarios y, no siendo una inversión, dejaría de tener atractivo para los especuladores.

Te puede interesar