Yo emprendí fuera

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Redacción

El viaje de Pocoyó La incomprensión también fue la respuesta que recibió José María Castillejo cuando acudió a vender su serie de animación Pocoyó por las televisiones españolas. “Nadie es profeta en su tierra, Nosotros éramos nuevos y entonces el mercado de preescolar no existía en España. No quisieron apoyar financieramente un proyecto destinado a un nicho que no existía”, explica el presidente de Zinkia, empresa creadora de Pocoyó. Lejos de amilanarse, Castillejo hizo las maletas y viajó con su serie por el mundo hasta conseguir el que quizá sea el mayor éxito de la animación española desde los tiempos de David el Gnomo. “Con el tiempo, los españoles se han arrepentido de no apoyarnos. Pero nosotros siempre tuvimos claro que si queríamos recuperar la inversión, estos dibujos debían ser globales”, añade Castillejo. Buena prueba de ello es que desde el principio los guiones de Pocoyó se escribieron en inglés. De hecho, personajes como Pajaroto, uno de los amigos del popular niño azul, se llamó en los comienzos Sleppy Bird. Ser consciente de que tu cliente está en el extranjero fue también lo que ocurrió en GMV. “La empresa se fundó en la década de los 80, cuando casi nadie vendía fuera de España. Lo que pasó es que GMV se dedicaba a la actividad aeroespacial. Y en España no había negocio en ese campo. Por tanto, no quedó más remedio que salir fuera”, explica Miguel Ángel Martínez, director de desarrollo corporativo. “Al principio, el 100% de la facturación venía del exterior, lo que provocó que todos los documentos estuvieran redactados en inglés”, recuerda Martínez. Con los años, la empresa se ha diversificado, entrando en otros campos con presencia española como TICs, telemedicina o defensa. Pero todavía obtiene el 65% de los ingresos más allá de los Pirineos. “Llevamos muchos años trabajando con la Agencia Europa del Espacio”, concluye. Europa también es el punto de partida de Playence. “La empresa nace con la vocación de que los ordenadores comprendan lo que se ve y oye en vídeos y audios, facilitando el acceso a esa información. Y el mejor sitio donde estudiar lo que se denomina como web 3.0 o web semántica está en la ciudad de Innsbruck [Austria]”, comenta Sinuhe Arroyó, fundador de la empresa. Estar con los mejores fue lo que convenció a este ex alumno de la escuela de negocios Chicago Booth de que Austria era el sitio ideal para lanzar Playence. “Ahora estamos planeando el desembarco en Silicon Valley. Pero en mi caso debo decir que tanto el Gobierno español como la UE han sido claves para el desarrollo de la empresa, ya que nos otorgaron distintas becas y proyectos internacionales”, añade Arroyo. Hasta el lejano oriente Ni la distancia ni las diferencias culturales han impedido a Iñaki Soto y Francisco Navarro emprender en Japón. “En 1997 fundamos Interspain, un centro cultural que gestiona una escuela de idiomas, una librería especializada en Tokio y facilitamos el intercambio de estudiantes entre Japón y España. Lo más difícil fue ganarnos la confianza de los japoneses, lo que es esencial para triunfar”, explica Iñaki Soto. Una vez lograda esa confianza, estos emprendedores solo tienen buenas palabras ante la forma de actuar de los nipones. “El japonés está más implicado en la marcha de la empresa. En España falta iniciativa y hay demasiadas trabas”, añade Soto. Todos estos emprendedores, y otros muchos, han demostrado que cada vez hay menos miedo a buscar fuera lo que, por desgracia, no hay en España. La mayoría optan por fundar su negocio en el extranjero. Otros, en cambio, se conforman con aprovechar la oportunidad que le da una empresa para exportar su producción y crearse una base de clientes en el exterior. “Eso es lo que consiguen las 300 empresas españolas que venden en Vente-privee. Nos utilizan como una herramienta de promoción, ya que su catálogo lo ven más de 15 millones de personas en 11 países”, asegura Fernando Maudo, director general de la firma gala en España. ¿Ejemplos? Medwinds, una nueva marca creada por la familia Fluxá, dueña de Camper, que se ha dado a conocer internacionalmente gracias a vender su catálogo en el club de compra. Ya sea plantando la bandera española o simplemente exportando, está claro que a los emprendedores nacionales no hay burocracia e incomprensión que pueda pararles a la hora de cumplir su sueño de emprender. Pero, ¿no estaría mejor facilitarles las cosas en su propio país?]]>

1 COMENTARIO

  1. En España tener iniciativa es un delito tipificado por la ley y castigado por toneladas de burocracia y cientos de impuestos. El planeta está sembrado de españoles que han creado grandes compañías mientras que nuestro pais tiene la tasa de paro más alta de su historia. Patético.

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