Adictos al ‘smartphone’

Redacción

Efectos secundarios ¿Es esto positivo? María Antolín, psicóloga clínica, especialista del centro Enclave, estima que el smartphone “es una herramienta tremendamente positiva en el campo laboral y socializador, y no tan positiva en otros aspectos, por ejemplo los juegos individuales”. Los teléfonos inteligentes facilitan el trabajo, pero también pueden afectar a la atención a otras tareas si no se usan con cabeza. “He dado cursos en los que compruebas que los asistentes están manejando el smartphone. De repente te hacen una pregunta sobre algo tratado hace diez minutos. Recientemente también vi cómo, en una cena de catorce personas, ocho estaban atentas a su teléfono, no al resto de comensales. Un grado de atención así aún sería más preocupante al volante”, señala José Antonio Molina, psicólogo clínico de Psicohealth, un método novedoso, intensivo e individualizado de adicciones. ¿Quién no ha presenciado alguna vez una de estas acciones? Molina ve el smartphone como un avance que facilita nuestra vida. Estar conectado, hacer fotos, vídeos… Multitud de utilidades. Pero… “su uso excesivo puede llevar a ciertas personas a tener dependencia, a generar una adicción. Aun así, el porcentaje de gente que consulta es mínimo. Es difícil que alguien reconozca una adicción”, dice Molina. Como es obvio, el smartphone en sí no tiene la culpa de nada. “No causa patologías. Sí puede desencadenarlas en determinados tipos de personas”, afirma María Antolín. Entre los grupos de riesgo están las personas que tienden a la ansiedad, a la fobia social y a los trastornos de comunicación. En Enclave, donde trabaja María Antolín, han tenido ejemplos positivos y negativos. Desde niños que aislan a otros contando intimidades en las redes sociales a otros que se abren precisamente gracias esta tecnología. “Tratamos a un chico hiperactivo expulsado de su colegio que solo podía tener amigos gracias a las redes sociales. El smartphone también es un facilitador social”, señala Ana Guerra, psicóloga social también en Enclave. Por eso, como con todo, nunca hay que generalizar. Aplicándolo a los padres, igualmente válido es que eviten a sus hijos el smartphone, como podrían hacer con la televisión, como que lo permitan. “Si todo el entorno de tu hija se comunica por WhatsApp, no puedes quitárselo. Se queda fuera”, dice María Antolín. Precisamente esta psicóloga ve perfecto que cuatro chicas estén sentadas en un mismo banco y se comuniquen por WhatsApp. “Antes no existía esa forma. Es otro modo de comunicarse”, dice. Por muy raro que nos parezca, los tiempos cambian. Y ya saben, mientras no se traduzca en algo objetivamente negativo, ¿por qué no adaptarse?]]>

4 COMENTARIOS

  1. Solo es analizarlo desde un punto de vista sociológico, quien hoy en día no posea un móvil con estas características se siente relegado en las conversaciones, en el ámbito laboral y otros aspectos; se ha generado mas que un estilo de vida un culto a estos aparatos que día a día empresas como Apple y ahora Samsung como principales acuden a la sicología del consumidor con publicidad que refuerza el estatus o sentido de pertenencia o aprobación que dan estos artilugios, es solo de esperar que la tecnología con su premura de expansión llegue hasta el ultimo rincón para convertirse en algo corriente y toque su pico para pasar esta fiebre.

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