Rosa Clará: “Quiero tiendas en todas las grandes ciudades del mundo”

Confiesa que cada vez que va por la calle, y ve que la novia lleva un traje de su compañía, se emociona. Y admite que cuando lee una revista, y ve que alguien va a casarse, le encantaría vestirla. Aunque matiza: “La novia que viene a nuestra casa busca un tipo de producto muy concreto. Tampoco somos capaces de vestir a todo el mundo”. ¿Y cómo es esa mujer? “Una persona que busca sentirse el día de su vida vestida impecable con una buena calidad de todo, desde el diseño hasta los tejidos, pero sin excesos. Que están encantadas con lo que llevan puesto se nota porque el día de su boda van felices y pisando fuerte”, relata. Un perfil que se identifica, sobre todo en España, con las arquitectas, que son sus principales clientas. Cuando se le pregunta por lo más bonito que le ha dicho una novia, responde con un “¡uyyyy!, muchas cosas”. Incluso alguna, que luego ha vuelto para acompañar a otra novia, le ha confesado que se le ha puesto la piel de gallina de los recuerdos tan bonitos que le quedaron. ¿Y cómo se vestiría ella si se casase en estos momentos? “Vestirse de novia a partir de los 50 es muy peligroso. La única forma de salir bien parada es utilizar algo simple y neutro”. Si así fuera, los asistentes no dudarían en decirle guapa. ]]>

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