¿Normalización del crédito?

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el acceso al crédito bancario y su coste es mucho más complejo y caro en los países periféricos que en los centrales. Y hay poco que el BCE pueda hacer para corregirlo a corto plazo, salvo ser perseverante en las medidas ya tomadas, que pasan por garantizar la supervivencia del euro y la liquidez a la banca. El resto depende de la clase política europea. Seis años de crisis obligan a poner encima de la mesa todo tipo de medidas para normalizar la financiación empresarial. La creación de empleo, con una tasa de paro actual en España del 26,2 %, obliga a ello. Repito que no solo es un problema de España, aunque sea nuestro país uno de los más afectados ante el deterioro de las perspectivas económicas. La economía española no presenta un modelo exportador tipo, lo que no ha sido obstáculo para que haya aumentado en los últimos años un 50 % el peso del sector exterior en la economía. Mera cuestión de supervivencia para muchas empresas, sacrificando costes y márgenes. Las reformas estructurales han permitido que mejore la visibilidad futura de la economía, aunque es cierto que aún hay mucho por hacer (a nivel interno y externo…en este punto entra la crisis del euro). Aquí también debemos considerar la deuda acumulada por las empresas antes de la crisis, que sigue siendo en España una de las más elevadas del Área Euro. Reforzar el capital de la banca, incluso reduciendo su consumo de capital en caso de préstamos a pymes, es importante, aunque sigue sin ser definitivo para una normalización del crédito: la demanda debe ser también solvente. En este sentido, iniciativas como el desarrollo del MARF son interesantes, pero obviamente no son la solución a corto plazo al problema de financiación. Con todo, ayudarán a enfocar a futuro uno de los problemas de la empresa española: su reducido tamaño. ¿Me ven negativo sobre la normalización a corto plazo del crédito empresarial? Sinceramente, intento ser realista. Observo de esta forma con inquietud los mensajes optimistas sobre la recuperación económica, quizás confundiendo su estabilización con un escenario propicio para una aceleración del crecimiento. Antes he comentado algunas premisas para que esta mejora se materialice, siendo el acceso a la financiación por las empresas cada vez más determinante a medida que se ajustan los desequilibrios. Uno de ellos, quizá uno de los más relevantes, es el déficit público. El sector privado presenta en estos momentos un superávit anual de ahorro equivalente al 7 % del PIB que es absorbido íntegramente por la necesidad de financiarse del sector público. Lo sé: el ajuste ya se ha iniciado. Pero siempre será un proceso demasiado lento dado el actual contexto económico.]]>

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