Las grandes fortunas están locas por la investigación espacial

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Richard_Bransonok Según el estudio, esa captación de recursos para el lanzamiento y la promoción del turismo aeroespacial impulsará, en el medio plazo, un cambio radical en el patrón de los mercados inmobiliarios. Según Liam Bailey, director de investigación de Knight Frank, “la repercusión que esta innovación podría tener sobre los mercados inmobiliarios de lujo mundiales será impresionante. Las naves espaciales podrán viajar a más de 6.400 kilómetros por hora. Así, uno podrá fácilmente desayunar en Mayfair para luego almorzar disfrutando de unas magníficas vistas a la Ópera de Sídney”. En la actualidad, Londres aventaja a Nueva York como centro de la riqueza mundial – según el estudio- debido a su idoneidad para los ciudadanos africanos, europeos, rusos y de Oriente Medio con un poder adquisitivo extremadamente alto. Sin embargo, esta ventaja podría reducirse notablemente en una década si Virgin Galactic, la empresa de Richard Branson, logra hacer de su visión de los viajes suborbitales una realidad Branson afirma que el siguiente paso para la tecnología será recortar los tiempos de viaje en todo el mundo. “Estoy muy emocionado ante la idea de una versión futura de nuestra nave espacial actual que posibilite los viajes transcontinentales limpios y rápidos -será posible desplazarse de Londres a Sídney en un par de horas- y el impacto medioambiental de semejante desplazamiento será mínimo.” El precio del billete será una cuestión fundamental. Si se trata de una tecnología concebida únicamente para multimillonarios, la alteración del mercado inmobiliario podría quedar limitada a una gran variedad de opciones globales. Pero si el precio baja para ampliar el abanico de viajeros, los precios inmobiliarios actuales deberán ser reconsiderados, sobre todo, el de la segunda residencia. “En estos momentos, la demanda se centra en inversores europeos que tratan de limitar sus desplazamientos a un máximo de dos horas. En el futuro, ese mismo límite de tiempo podría permitir a inversores chinos o indios pasar el fin de semana en su casa de campo de la Toscana”, manifiesta Bailey.  ]]>

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