¿De verdad Podemos?

Redacción

Pedro-Sánchez¿Ha muerto el bipartidismo? Según Narciso Michavila, sociólogo y presidente de GAD3, es pronto para afirmarlo. Las crisis económicas siempre han pasado factura a los partidos de gobierno: sucedió en Alemania, que ha vuelto al bipartidismo tras salir antes de la crisis. Según este experto, son ciclos electorales, y ahora estamos en un periodo claro de descenso de los dos grandes. “Pero, si tanto PP como PSOE pierden votantes, no es porque sus electores hayan cambiado de principios, sino porque consideran que sus principios no están siendo ahora defendidos con convicción y decisión. El PSOE lo tiene más complicado porque posee muchos más competidores dentro de su espectro ideológico. En el caso del PP, su principal adversario es la abstención, como hemos visto en las europeas”, indica. Entonces, ¿el voto útil de la izquierda ya no está en el PSOE? El voto útil, es decir, la decisión de votar estratégicamente a un partido con más opciones de gobierno dentro de su espectro ideológico, no entra en juego hasta el último momento. “Todavía es muy pronto para saber qué partido estará mejor posicionado en las elecciones. Todo está cambiando, no ya en meses: en días”, explica Michavila. Según este especialista, el líder del PSOE lo tiene muy complicado ahora, porque la marca PSOE pesa mucho, “y la novela de un candidato que destaca por su imagen ya la conocen los electores por Zapatero. Pero, insisto: todavía es muy pronto, y al final el voto es siempre más racional que la respuesta a una encuesta”. Podemos es ya primera fuerza en muchas encuestas: ¿el tiempo les pasará factura? Según Michavila, el ascenso de este partido no es tanto mérito suyo como consecuencia de la situación actual y de su habilidad al marcar el debate que les beneficia. “Ya no se habla de empleo, de economía, de financiación, de sanidad, de educación, de turismo… Se habla sólo y exclusivamente de corrupción y de privilegios, que es el debate que les viene bien”, dice. Por otro lado, la imagen de disciplina y uniformidad que han proyectado en su congreso constituyente, “lejos de castigarles, les refuerza, pues proyectan una imagen de partido organizado con voluntad de llegar al poder”, afirma este experto. Dicho esto, ahora que ya están jugando en la primera división de la política, se les va a medir con la misma exigencia que al resto de partidos, “y sus primeras reacciones de no aceptar entrevistas en directo, de imponer condiciones a los medios, de justificar privilegios de sus líderes… no se diferencian en nada de la política tradicional que Podemos critica”. En opinión de este analista, si siguen por la línea de justificar en sus filas los comportamientos que critican y de acusar ahora a los medios de campañas conspirativas, tendrán muy difícil mantener los niveles de apoyo que le dan las encuestas. pablemosPlantear algo más que lo que el pueblo quiere escuchar El presidente de la Asociación de Comunicación Política -ACOP-, David Redoli, cree que Podemos es un partido “excepcional” en el uso de la comunicación política. “Su secretario general, Pablo Iglesias, combina una excelente formación sociológica y politológica con un buen discurso político, una estética diferente -aspecto informal-, una oratoria bien entrenada y un relato muy nítido: los de abajo frente a los de arriba -un concepto de lucha de clases muy clásico, pero que simplifica demasiado la realidad y juega con peligrosos blancos y negros. Unos blancos y unos negros que el mundo real no suele tener, ya que la política se mueve en escala de grises, no en monocolores-”, afirma. En su opinión, el relato político de esta formación política se basa en enmarcados como el pesimismo, la descalificación de los adversarios y los juegos de palabras. “Es un discurso muy emocional, porque alimenta la desconfianza que ya hay en España hacia las instituciones tradicionales -y no digo que no falten motivos para que esto sea así-, generaliza la sospecha y la desafección sobre los dirigentes políticos de los partidos mayoritarios y mezcla conceptos politológicos y metáforas de gran potencia comunicativa -casta, régimen, democradura, dictablanda, candado…-”, dice. Pero “está claro que España no es un desastre absoluto.        De hecho, de los casi 200 países que la ONU tiene reconocidos en todo el mundo, seguimos estando en el grupo de los 25 primeros en casi todos los indicadores de desarrollo y bienestar. No ha ocurrido ningún cataclismo en España, por lo tanto, a pesar de que, obviamente, la tendencia económica y social es muy mala y el deterioro es evidente”. Por eso, cree que es un problema que Podemos proponga un nuevo escenario y “romper el candado” que ha impuesto la Constitución de 1978 sin dejar claro “cuál es ese nuevo escenario de realidades -no de deseos-”. “Si quiere recuperar la confianza en la política, tendrá que plantear algo más que decir lo que la gente quiere escuchar”. En su opinión, “tendrán que incorporar una miscelánea de propuestas políticas que, casi con seguridad, no serán necesariamente las que ha defendido tradicionalmente la izquierda”.]]>

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