Bimba y Lola: el éxito del lujo accesible

Buenas expectativas. Toda estrategia de negocio lleva implícita un conjunto de riesgos que han de ser minimizados para alcanzar los objetivos de la empresa. Bimba y Lola tiene la principal amenaza de que su producto deje de tener el tirón del que dispone actualmente en el mercado. El tamaño que alcance la cadena puede llegar a ser otro problema si se hiciera muy grande, aunque está muy lejos de alcanzarlo porque todavía tiene mucho margen de expansión. “Hay un límite de crecimiento para estas marcas. No pueden llegar a tener el tamaño de red de tiendas de Zara o Mango. Su imagen hace que tengan que ser un poco más exclusivas”, matiza la directora de Modaes.es. La internacionalización es un asunto fundamental para ampliar un negocio a una velocidad sostenida. Bimba y Lola inauguró su primera tienda en el extranjero en 2008, concretamente en París. Aun así, su gran impulso a nivel mundial tuvo lugar en 2013, instante en el que abrió su cuarto establecimiento en Londres, además de dar el salto a parajes exóticos como Líbano y Perú. La firma cuenta con más de 200 puntos de venta en diecisiete países, donde las zonas más potentes (en cuanto a número de tiendas) son España, México y Portugal. “Los mercados que tienen abiertos son muy grandes y apetecibles”, indica Riaño. Los expertos consideran que la estrategia de internacionalización de Bimba y Lola es sólida y coherente. Su intención es consolidar sus actividades en Europa, Asia, Oriente Medio y América Latina, ampliando su negocio en España y en los mercados en los que la marca está operativa. “Un rápido crecimiento es más arriesgado, pero creo que está eligiendo muy bien los países”, manifiesta Pedro Mir. Deberá tener cuidado de no introducirse en mercados que le lastren, escenarios en los que deba hacer colecciones diversificadas por los gustos locales, si bien es cierto que la moda es cada vez más global. Un dato que demuestra que su modelo funciona es que ha superado los cien millones de facturación durante los dos últimos años (2015 y 2016). Las ventas internacionales han crecido alrededor del 40%, representando el 30% del total del negocio, pero el propósito de la compañía es que esta cifra alcance el 50% de sus beneficios. La experiencia de compra es muy positiva, sobre todo por la cercanía en la atención al cliente. “La entrada de un socio aceleraría su profesionalización y su desarrollo. Es un momento bonito para Bimba y Lola. Es una empresa interesante para seguir durante estos años”, concluye Pilar Riaño. Reportaje publicado en el número de marzo de la Revista Capital. Para ver más contenidos de esa edición o de otras, visite este enlace: http://bit.ly/2F1RpqJ.]]>

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