Siempre negativo, ¿nunca positivo?

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Jordi Benítez

Jordi Benítez es director de la revista Capital.

Hace unas semanas, mientras caminaba por algunas calles de Madrid visiblemente sucias, procuraba no torcerme el tobillo entre el creciente número de agujeros y grietas que va apareciendo en sus carreteras urbanas, iba incómodo en unos vagones de metro abarrotados de gente o veía al mismo pensionista casi a diario pidiendo dinero a la salida de mi parada, me preguntaba qué hacían esos políticos dedicando horas y horas, sesiones y sesiones, a hablar del máster que parecía no haber hecho la presidenta de la comunidad en la que vivo. ¿De verdad no tienen temas más importantes de los que hablar? ¿Para eso les pagamos?

Evidentemente, la falta de ejemplaridad, sea en el partido que sea, ha de tener sus consecuencias. Pero no deja de ser paradójico que los supuestos servidores de la ciudadanía prioricen dedicar tanto tiempo a una cuestión que básicamente les interesa a ellos (quítate tú para ponerme yo), mientras hay bombas de relojería como las pensiones sobre las que no se actúa más que situando algún parche de vez en cuando, según estimen que puede afectarles a su permanencia en el parlamento.

El desenlace del caso Cifuentes se ha producido con un vídeo cuya retención durante tanto tiempo y su difusión dará que hablar, y con el hundimiento de la imagen de una persona que tendría que dar que pensar (sea Cifuentes u otra). La dictadura de la audiencia lleva desgraciadamente a menudo a olvidarse de estas cuestiones. El periodismo basura se alimenta de estos filones, que crean odio con un grado de sensacionalismo tan abochornante como se ha visto en la cobertura de algunas televisiones con los casos del niño Gabriel y el lamentable de la Manada.

La atmósfera que crea este tipo de noticias puede conducir a un pesimismo que no es bueno para nadie. Por supuesto, siempre habrá delincuentes que perseguir y leyes que reformar, pero lo destructivo no puede ganar a lo constructivo.

“La atmósfera que crea este tipo de noticias puede conducir a un pesimismo que no es bueno para nadie”

Frente a los políticos que no hacen lo que deben, hay otros que sí lo hacen, y ven a sus ciudades mejorar, como Málaga, por poner un ejemplo; frente a los jóvenes degenerados, vemos otros que no lo son, y dan forma a una fuerza laboral que emerge con ilusión, va haciendo bajar el paro juvenil e irá viendo subir sus salarios; frente a los dramas familiares que aparecen a veces en los telediarios, conocemos familias felices que, con un esfuerzo que merecería más ayuda, sacan adelante el país e impulsan a las nuevas generaciones.

Las noticias positivas escasean en los telediarios, pero ustedes saben que las hay. Más vale centrarse en ellas y construir entre todos una España en la que merezca la pena vivir.

Artículo publicado en el número de mayo de la revista Capital.

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