John de Zulueta: “A mí me llaman los hoteleros de Barcelona y me dicen que la cosa va muy mal”

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Redacción

El presidente del Círculo de Empresarios, John de Zulueta, ve en Cataluña un paralelismo diáfano con Quebec, región que tras haber sido una de las más prósperas de Canadá sufrió un severo frenazo económico tras convocar en 1980 su primer referéndum secesionista y que aún no ha recuperado aquel vigor.

En entrevista a Servimedia, Zulueta recuerda que sus dobles consultas independentistas provocaron un fuga de empresas hacia Toronto sin que hayan vuelto aún a Canadá como en Cataluña ha ocurrido hacia Madrid, Valencia y otros sitios con las 5.000 compañías que han mudado la sede social, muchas de ellas grandes del Ibex-35.

“El crecimiento de Montreal y Quebec ha sido bastante plano durante todas esas décadas. Estamos hablando ya de más de 30 años, mientras el resto de Canadá ha subido bastante, y aquí vamos por el mismo camino”, pronostica el directivo, quien confiesa la inquietud en primera persona: “A mí me llaman los hoteleros de Barcelona y me dicen que la cosa va muy mal”.

El presidente del Círculo de Empresarios advierte que, aunque “la economía catalana parece que está funcionando bastante bien”, el problema existe y tardará “un tiempo en dejarse notar” aunque hay algunos indicadores que lo muestran.

“Se está notando ya en el sector hotelero, en el sector del turismo. Los hoteles dicen que ya no vienen los ejecutivos extranjeros que venían a visitar las empresas (…) y algunos barcos y cruceros ya están atracando en Valencia y no en Barcelona, y un crucero moderno puede tener 5.000 o 6.000 personas que normalmente pasan uno o dos días en la ciudad, de forma que se pierde también el negocio que hacen las tiendas”, relata.

A su juicio, la situación es “francamente preocupante” porque la crispación está en auge como se demuestra con los enfrentamientos entre la ciudadanía por la colocación y retirada de lazos amarillos, y eso presiona y compromete a las empresas.

“Es preocupante para todo lo que es inversión nacional, inversión extranjera y problemática para las empresas que están en Cataluña y que tienen que navegar en dos aguas porque tienen exportaciones, entonces no pueden ser separatisas y al mismo tiempo sufren la presión social de que tienen que ser separatistas”, explica.

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