2019 aflorará las diferencias entre emergentes

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Redacción

El año próximo, el 2019, estará marcado por la creciente preocupación en torno a las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes. La guerra comercial entre EE.UU. y China y el ajuste monetario de la Reserva Federal están provocando un impacto adverso en los mercados emergentes más endeudados, especialmente si está nominada en moneda extranjera y mantienen bajas reservas.

“Las economías emergentes cayeron en desgracia a nivel global durante los primeros meses del verano. Esto se reflejó en salidas de capital y depreciaciones de las monedas, especialmente en países con políticas erróneas o incertidumbre política. Fue particularmente cierto en los casos de Argentina y Turquía, donde comenzó la fuga desordenada. Recientemente se han recuperado ligeramente, pero ambos países sufrieron graves crisis monetarias, lo que provocó una depreciación de más del 50% para el peso y más del 40% para la lira”, explica el informe. Esta situación arrastró a otros países como Sudáfrica e Indonesia, marcados también por desequilibrios externos o fiscales que incrementan su vulnerabilidad ante los cambios en el sentimiento del mercado. “Estas fuertes depreciaciones monetarias son una advertencia para otros países vulnerables: no hay espacio para el error”.

Algunos emergentes, sin embargo, han escapado a la agitación de los mercados. Los países de Oriente Medio y el Norte de África continuaron recibiendo fondos sustanciales del exterior. Los países exportadores de petróleo estaban protegidos por el aumento de los precios del petróleo pero en el caso de los importadores las presiones de los tipos de cambio se mantuvieron sorprendentemente limitadas.

Las perspectivas en el Asia emergente son muy optimistas. Crédito y Caución prevé que las economías más importantes de la región, como China o India, sigan contribuyendo fuertemente al crecimiento del PIB mundial, impulsadas por la fuerte demanda interna y el espacio que aún tienen para políticas de estímulo. A pesar de ser el principal objetivo de la guerra comercial emprendida por EE.UU., las perspectivas de crecimiento de China no se han deteriorado: El escenario original de aterrizaje suave permanece intacto. Tanto el consumo privado como la actividad inmobiliaria mantuvieron su vigor en el primer semestre de 2018 y las inversiones corporativas y el gasto público se desaceleraron solo moderadamente. Las exportaciones chinas, favorecidas por una moneda más débil, mantienen su fortaleza.

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