¿Todos contra China?

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Jordi Benítez

El profesor del IESE Pedro Nueno entiende que debe ser muy duro para Estados Unidos plantearse qué ocurrirá cuando pase a ser la segunda potencia global, pero lo ve bastante inevitable. “No creo que tarde mucho”, asegura, teniendo en cuenta que el PIB chino sigue creciendo a un ritmo muy elevado, algo que es más complicado en países con un alto nivel de vida como Estados Unidos. “Es difícil que crezca a más de un 3%, mientras que en China o en India hay mucha gente que aún está muy abajo y tiene mucho potencial de crecimiento”, señala Nueno.

Cuando hablamos con él, este profesor del IESE acaba de regresar de China. Han pasado solo unos días desde que Canadá ordenara la detención de la directora financiera de Huawei. Tras este hecho, Japón y la Unión Europea han alertado de los supuestos problemas de seguridad que plantea esta empresa para sus países.

Frente a ello, Nueno cree que “puede ser que alguien haya hecho algo incorrecto, como ocurrió en Volkswagen, pero ni hay nada demostrado, ni quiere decir que todas las empresas chinas actúen así”. El profesor recuerda que la investigación empezó hace un año, que aún no hay pruebas y que una empresa como Huawei crea muchos puestos de trabajo, y de calidad. Por ejemplo, en España, más de 1.000.

Resalta que “muchos empresarios norteamericanos lamentan que ocurran estas cosas. En China les está yendo muy bien, al igual que a empresas europeas”.

El respeto a la propiedad intelectual y las subvenciones a las empresas son dos de los temas clásicos que se reprochan a los chinos. En cuanto al primero, Nueno destaca que es una cuestión que suele estar presente en todos los países: “En las escuelas de negocios enseñamos que, cuando ves una oportunidad, hay que ir rapidísimo. La copia está al orden del día. Es un aspecto que cuidan todas las empresas, sean de donde sean”. 

Por lo que se refiere a las subvenciones, Nueno afirma que “General Motors y Ford no existirían hoy si el Gobierno no les hubiera dado dinero para que no quebraran”. Insiste en que es algo que ocurre en todo el mundo: “Si miramos unas décadas atrás, una gran cantidad de siderúrgicas eran estatales. En España están los ejemplos de Ensidesa, Arcelor o Altos Hornos. El apoyo estatal era tremendo. Este tipo de ayudas está llegando algo más tarde a China, India, América Latina y probablemente lo hará en África. Se requieren inversiones importantes; pueden haber recibido préstamos estatales. Al mismo tiempo, la banca privada está creciendo en China. Se está convirtiendo en una economía tan abierta y privada como la de cualquier país”.

Nueno ve un error tremendo la actitud proteccionista de Estados Unidos con China. “La economía debe ser abierta”, señala. En este sentido, pensando en la apertura, recuerda una anécdota que le tocó vivir en primera línea, siendo doctorando en la Universidad de Harvard: “Cuando las empresas americanas empezaron a salir fuera del país, en los años 60-70, los sindicatos protestaron. Decían que se estaban creando puestos de trabajo fuera en lugar de hacerlo en Estados Unidos. El Ministro de Comercio fue a Harvard a pedir que estudiaran si era bueno o malo. Me tocó participar en un estudio, del que luego se publicó un libro. La conclusión fue que, si Estados Unidos no hubiera invertido fuera, lo habrían hecho otros. Esa inversión creaba puestos de trabajo adicionales en Estados Unidos: en inversión y desarrollo, en el área financiera… Por cada dos-tres fábricas que se creaban en el mundo, surgían puestos de trabajo en Estados Unidos. La inversión extranjera directa creaba trabajo”.

Nueno piensa que el liderazgo de China traerá oportunidades a todo el mundo: “Me entrevisto con presidentes de empresas chinas y en ellas hay ejecutivos chinos y otros que no lo son. Yo mismo fui el primer extranjero en entrevistarse con Xi Jinping y nunca hemos recibido amenazas ni hemos tenido filtros de ningún tipo en nuestra escuela de negocios de allí”. Este profesor del IESE ha celebrado a principios de diciembre un encuentro de empresas familiares en Shenzhen, el Silicon Valley chino, que está registrando un crecimiento espectacular, y desarrolla sin ningún problema programas de formación empresarial para chinos en el extranjero. 

Tras sus múltiples viajes a China, país que frecuenta desde hace décadas, comprueba que su economía “sigue yendo bien”, y que “el presidente Xi Jinping lo está haciendo muy bien. El consumo sigue incrementándose. El PIB no aumenta tanto como hace diez años, cuando estaba centrado en el sector inmobiliario, en grandes ciudades como Shanghái y Pekín y en poca gente (en millones, porque son 1.400 millones). Ahora se está extendiendo a sectores diferentes (tecnología, automóvil) y el aumento de inversiones se está traduciendo en una mayor actividad en zonas rurales y pobres: está más repartido”. El país podía antes crecer un 7% para que el 30%de la población viera crecer su riqueza un 20%, y ahora puede crecer un 6% para que la riqueza de toda la población aumente un 6%, o unos un 10% y otros un 5%.

En definitiva, Nueno ve que el consumo se está incrementando, las empresas chinas están saliendo fuera y creando puestos de trabajo, aunque las exportaciones se están reduciendo. Los aranceles americanos pueden estar afectándoles en alguna medida, pero lo compensa en Europa y lidera en África, donde hay muchas oportunidades. Sobre todo, le llama la atención el buen comportamiento de los líderes chinos, que han reaccionado con suavidad a las acusaciones sobre Huawei o a las demandas de mayor apertura. Quizá sea una buena señal para esta nueva etapa de las relaciones comerciales.

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