Lo blanco manda

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Ramón Ongil

31 estaciones de esquí distribuidas por toda España entre los seis sistemas montañosos de la península. Algo más de 1.173 Km. para disfrutar de un deporte que, hasta hace muy poco tiempo, se consideraba de élite y que hoy en día está al alcance de la mayoría de los bolsillos. Las previsiones meteorológicas apuntan bien, no se le puede pedir más ¡Comienza la temporada de esquí!

Una nevada prematura, hay que recordar que despedimos octubre con un temporal de frío y nieve, es un perfecto arranque de una temporada en la que los datos, además, acompañan. Los datos del año 2017 dan una percepción en el sector de una recuperación total de los niveles previos a la crisis. Después de varios años de cifras negativas, el número de visitantes a las estaciones de esquí españolas ha llegado hasta los 5,8 millones lo que supone un 7,32% más que la temporada pasada.

Todos estos datos nos llevan a que los ingresos de las estaciones de esquí españolas, se han disparado

A pesar de que la oferta es muy amplia, de norte a sur de España, el Pirineo concentra el 63% de los visitantes a las estaciones españolas, y es –también- el que más turistas extranjeros concentra en sus pistas. Baqueira y Formigal, por este orden, son las estaciones punteras en cuanto a turistas internacionales. Francia es el país que más turistas de esquí aporta a España, seguido de Portugal y de Inglaterra. De los “4 grandes del esquí”, Suiza, Italia, España y Francia, solo Italia tiene una tasa superior a la española. El número de extranjeros en nuestras estaciones ha superado, en la temporada pasada, los 510.000.

Todos estos datos nos llevan a que los ingresos de las estaciones de esquí españolas, se han disparado. El optimismo empieza a respirarse en el mundo del esquí. La facturación de las estaciones de esquí españolas en la última temporada, fue un 6,5 % mayor que la temporada anterior, lo que se traduce en 126,2 millones de euros. Una cifra nada despreciable, y que se acerca mucho a los datos de antes de la crisis.

Ofertas de todo tipo en alojamientos, en los forfait -abonos para acceder a pistas-, clases, así como la venta de productos para la práctica de este deporte en las grandes superficies, han sido básicas para conseguir que el turismo de invierno, el turismo de montaña, en todas sus variantes, salga de los número rojos y su letargo de los últimos años.

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