El taxi olvida que pronto llegarán los coches autónomos, las VTCs también cambiarán su modelo

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Juan M. Comas

En 2021 Uber EE.UU. comenzará a transportar a sus usuarios de la ciudad de Los Ángeles a través de aerotaxis (Uber Air), un servicio pensado para cubrir distancias de hasta una hora de distancia por carretera. Todo ello gracias a un acuerdo firmado por la multinacional perteneciente a Google con las autoridades locales. En poco tiempo esos aerotaxis (que puede verse cómo funcionarán en el vídeo que aparece más abajo) dejarán de ser tripulados en muy poco tiempo.

Algo parecido ya lo adelantaba la película Desafío Total (Total Recall, EE.UU., 1990) cuando su protagonista, Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger), trataba de huir de quienes le perseguían subiéndose a un taxi auto-tripulado. Así imaginaban sus productores el futuro.

Ya en España, el sector del taxi parece no advertir lo que se le viene encima, señalando a las VTCs como sus grandes enemigas. Ellas también tendrán que modificar su modelo de negocio y sus conductores, deberán también buscar otra ocupación. Renovarse o morir.

El sector del taxi parece no advertir lo que se le viene encima, señalando a las VTCs como sus grandes enemigas

Muy significativas fueron ayer las declaraciones de uno de los portavoces de los sindicatos del taxi, quien decía que si el taxi muere con las VTCs, morirían con él. Y es que efectivamente, emplear modos de protesta propios del siglo XIX, como es la huelga, para hacer frente a los desafíos del sector en pleno siglo XXI parece de locos.

Sin embargo, lo que peor le está viniendo al colectivo son estas protestas disfrazadas con el pretexto de una huelga. Huelga es dejar de trabajar como protesta, para tratar de mejorar las condiciones laborales. Atacar y agredir a conductores y usuarios de las VTCs, no es huelga. Es violencia. La opinión pública deja de prestar su apoyo al sector del taxi. Su popularidad cae a medida que avanzan los días de agresiones e intimidaciones.

Mientras tanto, ningún político se quiere mojar. Ni el propio Albert Rivera que ayer fue recibido con insultos en la estación de tren de Atocha en Madrid. Únicamente Vox ha apoyado una reconversión con el sector que implique unas ayudas económicas para los taxistas. Pero ni el Gobierno de Pedro Sánchez ni las comunidades autónomas quieres saber nada de los taxistas. Como tampoco la Consejería de Interior del Gobierno de la Generalidad de Cataluña o la Delegación de Gobierno en Madrid, de quien dependen las competencias de las respectivas policías, para hacer frente a los piquetes violentos de taxistas enloquecidos.

Emplear modos de protesta propios del siglo XIX, como es la huelga, para hacer frente a los desafíos del sector en pleno siglo XXI parece de locos

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