Por sus habilidades le conoceréis

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Iciar Mora

Iciar Mora es consultora independiente de Recursos Humanos.

El currículum vitae no es más que un modelo estandarizado para presentarnos al mundo profesional en términos de habilidades laborales, personales y competenciales; pero, desde mi punto de vista, no refleja para nada las habilidades de un candidato. Y me preguntarán, ¿entonces qué?

Mi respuesta es sencilla: realmente, solo conocemos a alguien cuando le vemos trabajar. El currículum, solo “cuenta”, pero no “muestra”. Sí, así de simple. Más de uno se habrá quedado ojiplático y pensará que los procesos de selección no valen para nada entonces. Pero sí, son válidos y necesarios. Sin embargo, no podemos olvidar que estos, igualmente, no son más que modelos más o menos estandarizados que pretenden acotar cómo es un candidato en los mismos términos a los que me refería del currículum vitae.

A la postre, son solo “exámenes” con respuestas más o menos tipo que los candidatos deben pasar para conseguir los tan ansiados puestos de trabajo. Título: Puesto de trabajo. Asignaturas: la carta de motivación, el currículum vitae, la entrevista telefónica, los tests psicotécnicos, la dinámica de grupos, la entrevista personal, la comprobación de referencias…

¿Entonces para qué se utilizan? ¿Para qué invertir tiempo y dinero en los mismos? Para permitir que los candidatos puedan hacer lo que tienen que hacer: vender sus habilidades, que no a sí mismos como si fueran trozos de carne o “carnaza”.

Respecto a este punto, mi recomendación, es salir corriendo de todo consultor o reclutador que te diga que te tienes que vender, como si fueras un producto. Ahora bien, vender unas funciones que yo puedo poner en juego en un momento determinado si las condiciones lo requieren, es otra cosa muy diferente. A la gente se le contrata no por lo que dice que “sabe” hacer, sino por lo que realmente hace. He ahí la función del proceso de selección: ser un reflejo más o menos fidedigno de lo que la gente sabe hacer, pero acotado a un tiempo limitado.

Realmente, solo conocemos a alguien cuando le vemos trabajar. El currículum, solo cuenta, pero no muestra

¿Y cómo vende uno sus habilidades? Mi pregunta es: ¿Cómo te venden un coche? ¿Sobre papel y contándote lo maravilloso qué es? ¿O te lo enseñan, y te dejan incluso probarlo? Pues con los trabajadores pasa lo mismo. De hecho, los reclutadores no nos quitamos la espada de Damocles de la cabeza hasta que un candidato pasa el período de prueba. Es en ese momento que podemos considerar que el proceso de selección ha sido un éxito y no antes. Ahí es nada, porque en según qué puestos, eso pueden ser hasta 12 meses demostrando día a día tus habilidades

¿Y qué tal si empiezas por hacer un listado de tus habilidades más sobresalientes?

Pero, empecemos por el principio, si a alguno no le queda claro qué es una habilidad. En el prinicipio, ya saben, era el Verbo: “Habilidad”, del latín, habilitas, habilitatis. Cualidad del hábil, que en latín es habilis. Este adjetivo significó primero lo que se puede tener, que es cómodo y llevadero, y luego pasó a desginar a las personas que poseen diversas capacidades. Realmente, viene del verbo habere, tener. Según el “Diccionario etimológico”, desde esta disciplina, la palabra quedaría así:

Hab-, como decíamos, del verbo habere, “tener”

-ili-, del sufijo -ilis- (il= capacidad o posibilidad)

-tas, del sufijo -tat- (-dad= “cualidad”)

De hecho, según la Paleoantropología, primero encontramos al Homo Habilis, y luego vino el Homo Sapiens. Algo que se sostiene por la Psicología Evolutiva: Los niños, hasta que aprenden a hablar, primero manipulan el mundo con sus órganos sensoriales: boca, manitas, oído y todo lo tocan o prueban.

Esto, permite desarrollar su cerebro al establecer nuevas conexiones neuronales entre el lóbulo frontal (donde está la capacidad de razonar y el pensamiento lógico y secuencial) y otros estratos del cerebro más primitivos. Vamos que tocarlo todo ayuda a desarrollar su inteligencia. Por eso, es tan importante dejar que los niños exploren a sus anchas, en un ambiente seguro en donde puedan enfrentarse a “peligros controlados”; porque ese “hacer”, les permitirá luego “pensar”.

¿Y qué nos dice la RAE? En dos de sus acepciones, lo define como:

1. f. Capacidad y disposición para algo. f. Gracia y destreza en ejecutar algo que sirve de adorno a la persona, como bailar, montar a caballo, etc.”

Por simplificar mucho las cosas, una habilidad no es más que lo que yo puedo hacer con el conocimiento que tengo y esto es la base de toda competencia.

Partiendo de esta premisa, cada vez más, las empresas incluyen en sus procesos de selección la realización de business cases que o bien son pura ficción, o en el caso de ser reales, siempre deberían ser retribuidos por un tema de ética empresarial.

Así que en el próximo proceso de selección que tengas, es mejor que vayas con el posible afrontamiento de un business case en mente (especialmente si tiras hacia consultoría) o, en el mejor de los casos, para mostrarle al reclutador cuáles son tus habilidades, aunque sobre cómo hacer esto hablaremos en otro artículo…

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