José Miguel Sánchez: “Al primero que trato de liderar bien es a mí mismo”

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Juan M. Comas

José Miguel Sánchez es un conocido conferenciante motivational especializado en  Psicología del Trabajo y del Deporte. Con más de 25 años de experiencia en la gestión de talento, su trayectoria profesional ha estado ligada a empresas de primer nivel como Kraft Foods, Coca Cola España, Monroe Europe o SHL Iberia, en España y Reino Unido, y el grupo tecnológico español ABS donde ha ocupado puestos de gran responsabilidad en el área de los Recursos Humanos. En 2006 puso en marcha su propia consultora Talent Profits, que trabaja en proyectos globales de intervención en RR.HH. Es autor también de varios libros. Desde 2018, es miembro del Top 100 conferenciantes en España por la agencia Thinking Head.

¿Qué es para usted el liderazgo?
Para mí el liderazgo es la capacidad de inspirar a otros a hacer algo que voluntariamente quieren hacer, incluso si no se lo han llegado a plantear.

Y, ¿cómo se ejerce?
Hay diferentes tipos de liderazgo, pero desde mi punto de vista, el liderazgo debe estar basado en la influencia positiva a través de la empatía. Hace años el jefe o directivo lideraba de una manera “x” y el resto del equipo tenía que adaptarse a él. Hoy en día esto ya no vale. Ahora, es el directivo o jefe quien tiene que ser capaz de empatizar con cada uno de los miembros de su equipo y, a partir de ahí adaptar su estilo de liderazgo a las necesidades de cada uno de ellos para obtener su mejor versión.

“Con una conferencia de una hora de duración no hay milagros. Lo que se consigue es que se encienda una llama en las personas que asisten”

¿Cuánto daño puede hacer un mal líder o un jefe tóxico?
No sabría cuantificarlo, pero si pensamos que hay estudios realizados en empresas europeas que hablan de que más del 75% de las personas que abandonan voluntariamente un puesto de trabajo es por razones relacionadas con el inmediato superior, nos podemos hacer una idea aproximada. Si a lo anterior le sumamos ratios de absentismo relacionados con entornos donde las personas no pueden dar lo mejor de sí mismos, yo diría que tener un mal líder o un jefe tóxico no es la mejor inversión para una organización.

¿Predica usted con el ejemplo?
Sin duda. Al primero que trato de liderar bien es a mí mismo, porque soy un firme creyente de que el liderazgo de otros comienza en el auto liderazgo y, por supuesto, a las personas con las que trabajo. Al final, se trata de crear un entorno favorable para que el resto de personas puedan dar lo mejor de sí mismas.

¿Cómo se motiva al empleado?
Mi primera respuesta sería que las personas llevan la motivación dentro de sí mismas. Dicho esto, los líderes tienen que tratar, sobre todo, de no desmotivar a sus equipos. Y lo más importante, conocer qué es lo que le motiva a cada uno de sus colaboradores y generar un entorno que les ayude a conseguir aquello que les motiva. De nuevo, un entorno que fomente el humanismo, es decir, que ponga a la persona primero, será más motivador que uno donde el control y la desconfianza sean la nota común.

¿Se puede ser un buen líder si se es mala persona?
Se pueden conseguir resultados. De hecho, yo he trabajado con personas muy duras y que causaban sufrimiento a sus colaboradores y que ostentaban puestos de mucha responsabilidad.

¿Por qué seguían en esas compañías?
Probablemente porque conseguían excelentes resultados gracias a la gestión de clientes y/o mercados y, para dichas organizaciones, eso era más importante que la elevada rotación de los equipos.

Ha escrito dos libros y es coautor y participante de otros dos. ¿Por qué deberíamos leer sus obras? ¿Con qué objetivos las escribió?
No me gusta convencer a las personas para que compren mis libros, al igual que no me gustaría que otro autor tratara de hacerlo conmigo. Dicho esto, déjame que te cuente de qué trato en cada uno de ellos: En el primero, Poderoso como un niño, cuento la historia de un director general que está pasando por problemas en su organización y, trabajando con una mentora, tratan de solucionarlos aplicando muchas de las habilidades que tienen los niños. En el segundo, La experiencia de resetearse, enseño a las personas cómo salir de temas como el estrés, la adversidad, los cambios continuos, etc. Todo ello, a través de utilizar una serie de herramientas de la Psicología del Trabajo y del Deporte, para generar una serie de habilidades, entre las que se encuentran la construcción de un perfil resiliente, trabajar con optimismo, el uso de mind-fulness, la gestión de los pensamientos y de tu propia comunicación no verbal, etc. Insiste una y otra vez en que hay que “resetearse”.

¿Cuándo se cayó usted del caballo?
Realmente nunca, aunque mi hija mayor me ayudó el día que junto al regalo del Día del Padre, escribió por primera vez, de su puño y letra, la tarjeta que acompañaba a dicho regalo. En ella decía lo siguiente: “Para el mejor padre del mundo, aunque a veces se enfada”. Ese día me di cuenta de que yo también necesitaba “resetearme” para volver a ser poderoso como cuando fui niño.

Usted habla del poder de los niños, pero siempre los vemos como débiles.
Sí, son débiles si nos fijamos en su fuerza física, pero si atendemos a su fuerza psicológica, son mucho más fuertes que la mayoría de los adultos. Las razones: son muy creativos, no tienen miedo a casi nada, se atreven con todo, gestionan bien los errores, aprenden muy rápido…

“Los niños son mucho más fuertes que la mayoría de los adultos”

Usted imparte conferencias que se centran en la cultura empresarial de las organizaciones que le contratan. Pero, ¿qué es exactamente la cultura empresarial?
La cultura empresarial se refiere a la forma en la que se hacen las cosas en una determinada compañía. Dicho con otras palabras, aquellos comportamientos que nos definen dentro de la organización y que normalmente están basados en los valores que prevalecen entre los miembros que la componen.

Sus charlas son una llamada a la acción. ¿Consigue que las empresas donde la imparte mejoren sus ven- tas, estén mejor organizadas y ganen más dinero con ellas?
Con una conferencia de una hora de duración no hay milagros. Lo que se consigue es que se encienda una llama en las personas que asisten. Si esta llama se trabaja en el día a día, puede llevar a que se consigan resulta- dos aún mayores. Muchas veces, se trata de motivar a las personas a empezar a andar y, una buena conferencia, puede conseguir eso, sin duda. Lo mejor de las conferencias es que llegas a muchas personas a la vez. Si además quieres profundizar en algunos temas, lo mejor es continuar haciendo formaciones y talleres a grupos más pequeños como seguimiento de lo tratado en la conferencia.

“Lo mejor de las conferencias es que llegas a muchas personas a la vez. Si además quieres profundizar en algunos temas, lo mejor es continuar haciendo formaciones”

¿De qué temas le gusta a usted hablar más?
Sobre todo, de la gestión del estrés. Creo que es una de las principales enfermedades del siglo XXI y que está provocando mucho sufrimiento en demasiadas personas. También me gusta hablar de cómo gestionar los cambios para salir indemne de ellos y, como no podía ser de otra forma, imparto conferencias y talleres sobre cómo comenzar a resetearte.

Está entre los 100 mejores conferenciantes de España. Tiene su mérito, porque parece que proliferan como setas… ¿Por qué? ¿Tanto necesitamos que nos motiven?
Creo que en una pregunta anterior ya con- testé, en cierto modo, a ello. De todas formas, llamamos conferencia a muchas cosas que no lo son. Creo que dar una buena conferencia y movilizar a un auditorio a la acción es un arte que conlleva muchos años de trabajo y conocimiento para poder conseguir que tus clientes, no solo te contraten, sino que además repitan con asiduidad.

¿Cuál es el primer paso para “resetearnos”?
Primer, identifica qué no está bien en tu vida, después, las causas que te llevaron ahí. A continuación, indaga en los pensamientos que alimentan que sigas en un sitio en el que no quieres estar. Y, tras tomar conciencia de ello, ponerte en marcha y comenzar a hacer acciones diferentes a las que te han situado en ese lugar. Dicho de otro modo, nuevas acciones crearán nuevos circuitos neuronales que, en definitiva, se convertirán en nuevos hábitos.

¿En dónde, quién, qué se inspira para sus conferencias?
Al principio en mis hijos, últimamente en todo lo que vivo con mis clientes y, por supuesto, en mis propias vivencias y formaciones continuas a las que sigo asistiendo para seguir aprendiendo. Creo firmemente que para hablar de algo y tratar de transmitirlo con credibilidad, tienes que ser congruente. Es decir, cuando hablo de herramientas, técnicas o posibilidades nuevas en mis conferencias, siempre las he probado en mí mismo o en los demás y, cuando las transmito, lo suelo hacer con mucha fuerza porque las he visto funcionar antes en seres humanos iguales a los que vienen a mis charlas. Si a lo anterior le añadimos que soy un apasionado de mi trabajo y de mi profesión, la inspiración es una consecuencia casi automática para mí.

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