El mundo en 2019: entre el progreso y el estancamiento

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Redacción

El Real Instituto Elcano presentaba a mediados de febrero su informe España en el mundo en 2019: perspectivas y desafíos con una mezcla de luces y sombras. “Llevamos varios años hablando de incertidumbre”, señalaba su investigador Federico Steinberg; de “un cambio de orden en las reglas que han gobernado el mundo durante los últimos sesenta años: basado en normas, predecible, esencialmente liberal…”, un mundo que está “en transformación”, y cuya evolución de esta incertidumbre “veremos en las próximas décadas”.

En opinión de Steinberg, nos hallamos en una sensación de fin de ciclo y de recesión a pesar de las señales de fortaleza macroeconómica. La economía mundial crece por quinto año de modo sostenido, alrededor de un 3,5%, y “no hay signos de agotamiento”. Casi todos los riesgos (guerra comercial, brexit y populismo) “van a la baja” y a Steinberg ni siquiera le preocupa que la Bolsa cayera estrepitosamente el año pasado: “Como dijo el Premio Nobel Paul Samuelson, la Bolsa ha predicho nueve de las últimas cinco crisis”.

Dicho esto, este experto ve “vibrante y fuerte” la economía de Estados Unidos, con una situación de pleno empleo y un estímulo fiscal que no parecería muy recomendable para su situación actual, pero que le empujará a un crecimiento del 2-2,5% del PIB “y podría acelerarse”.

La Unión Europea crecerá un 1,3%, con Italia en recesión y un run-run de preocupación por el estancamiento de Alemania. La zona euro y la UE crecerán menos, pero crearán empleo y tratarán de seguir frenando el desequilibrio fiscal. “España va a crecer mucho más que la media europea”, recuerda Steinberg. Al mismo tiempo, es consciente de que los ciclos llegan a nuestro país con un año de retraso: si Europa se desacelera, nosotros lo hacemos un año más tarde, y lo mismo ocurre con el crecimiento.

Respecto a Cataluña, el investigador destaca su mayor crecimiento sobre la media española, y resalta el “efecto Quebec” de caída de inversiones del último trimestre de 2018 respecto al último de 2017: “Algunas inversiones que podrían haber ido a Cataluña se han trasladado a otras regiones españolas, o no han venido a España. En cualquier caso, a los inversores no les preocupa la independencia de Cataluña”.

En otras partes del mundo, China se desacelera, pero sigue creciendo al 6-6,5%. “India crece más que China, y América Latina crece menos de los que nos gustaría”, sostiene Steinberg.

La mayoría de las economías emergentes sube a buen ritmo y se prevé que el precio del petróleo se mantenga entre los 60 y los 70 dólares el barril, una buena cifra para que la economía siga creciendo. “No es adecuado pensar que vaya a venir una crisis como la de 2008”, concluye Steinberg.

Por lo que se refiere a la inflación, un indicador del estado de salud de la economía global, comienza a mostrar algunos síntomas de aceleración. “El suave repunte inflacionista es, por una parte, una excelente noticia. Indica que la economía global ha dejado definitivamente atrás la resaca de la crisis mundial, aunque no haya cerrado sus cicatrices, y contribuye a reducir el valor real de la elevada deuda global (182 billones de dólares entre la deuda pública y privada)”, señalan desde Elcano. Al mismo tiempo, admiten que, “si la inflación se descontrolara, los bancos centrales se verían obligados a subir los tipos de interés rápidamente, lo que podría frenar el crecimiento y generar inestabilidad. Este tema es especialmente preocupante en EEUU, que está en una fase más avanzada del ciclo de crecimiento que la zona euro”.

En cuanto a los riesgos para la economía global, el investigador de Elcano no ve “una guerra comercial total. Estados Unidos ha renegociado con Corea, con la UE…”. Contempla una rivalidad geoestratégica de largo plazo entre China y Estados Unidos, y se plantea si habrá una nueva guerra fría y cómo se posicionará Europa: “Estados Unidos tiene que anunciar si pone aranceles a la automoción. Es probable que sean transitorios para negociar con la UE”.

El brexit es para Steinberg una idea económica “muy mala”, y le inquietan, entre otras cuestiones, sus consecuencias para el turismo en España.

Sobre el populismo, se pregunta las implicaciones económicas que puede tener la formación de gobiernos más antieuropeos. No cree que su representación suponga más de un tercio del parlamento tras las elecciones del próximo 26 de mayo.
En cualquier caso, Steinberg piensa que los riesgos podrían disiparse en el segundo semestre de 2019 y dar paso a un crecimiento acelerado.

Más allá de la UE y Estados Unidos, Elcano recuerda que las tensiones geopolíticas se localizan en Asia Oriental, desde la no resolución del conflicto entre las dos Coreas a las posibles escaramuzas de China con sus vecinos o la marina estadounidense en Taiwán y en los mares de la China meridional y oriental: “Posibles sustos podrían venir también de una Rusia más agresiva y de un Oriente Medio todavía más inestable, ahora que EEUU ha decidido retirarse de Siria y también de Afganistán”. Aunque estos riesgos geopolíticos no son menores, el escenario base de Elcano indica que no van a explotar este año: “Además, la situación energética da margen de maniobra a países productores como Rusia o Arabia Saudí, la India podría incluso acelerar su crecimiento y no se esperan crisis en los mercados emergentes, aunque Argentina o Turquía sigan pasando por dificultades”.

Por lo que se refiere a España, el también investigador de Elcano, Ignacio Molina, resalta que nuestro país “ha demostrado que es capaz de crecer y hacer reformas”, y que “es competitivo en la Unión Europea”. De ahí que estime que “hay demanda de más España en Europa”. Nuestro país va a ganar peso tras la salida del Reino Unido. Molina ve la Unión Europea más fuerte que en 2016, y cree que el brexit “ha sido más una vacuna que un virus”. La gestión de ese aumento de responsabilidad será una de las prioridades de nuestro país en los próximos años. A ella se añadirán otras, como la emigración, que “cada vez más va a marcar la acción exterior”, según Molina, o la imagen de España en el contexto catalán, sobre la que afirma ya “hay mejor información y conocimiento” fuera de nuestras fronteras.

En relación con las reformas estructurales, Elcano enfatiza la importancia de trabajar en la agenda de la innovación: “El año se presenta con el reto de recuperar una política paralizada en junio pasado. El cambio supuso detener los desarrollos (grupos de alto nivel incluido) de la recién aprobada Estrategia Digital para una España Inteligente del ejecutivo anterior”. En su opinión, se trataba de un documento con la ambiciosa aspiración de cambiar el modelo productivo, ayudar a la reforma del Estado de Bienestar ante el envejecimiento poblacional y luchar contra el cambio climático: “Sin embargo, contaba con escasa financiación y no contenía acciones de alto impacto, como la apuesta de, por ejemplo, el plan francés de inversión en inteligencia artificial, con 1.800 millones de euros para alcanzar el tren de los gigantes chinos y norteamericanos. El proyecto de Presupuestos Generales mejoraba algo las partidas destinadas, aunque, a falta de recursos financieros realmente relevantes, hay algunos desarrollos importantes de cara al nuevo año”. El Real Instituto se refiere a iniciativas como el Observatorio Nacional de 5G, que realizará desde Barcelona estudios e informes relacionados con esta tecnología, o la estrategia España Nación Emprendedora, surgida con la idea de promover el emprendimiento y la internacionalización en torno a las telecomunicaciones: “Avances que, en todo caso, no resuelven el problema de la falta de visión compartida en este ámbito entre todos los partidos y la ausencia de una cultura de la innovación en el sector público y privado”. 

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