Casado y Rivera acorralan a un Sánchez desorientado en un debate largo y bronco

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Juan M. Comas

Llegó el turno del último debate electoral en Atresmedia-La Sexta. Si hace dos días ganaba el debate Albert Rivera, ayer el candidato del Partido Socialista, Pedro Sánchez fue acorralado por los candidatos del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, respectivamente. Pablo Iglesias, por su parte, se mostró en discreto segundo plano en buena parte del debate, comportándose a veces como si fuera su moderador, llamando la atención a unos y otros.

Temas controvertidos como el aborto y la eutanasia, saltan al debate. Los cuatro partidos coincidieron en la necesidad de regular el aborto; y sólo Pablo Casado se mostró reacio a aprobar la eutanasia pero no los cuidados paliativos. Albert Rivera, por su parte, reclamó valentía en temas morales al resto de candidatos.

La economía se abordó en la primera parte del debate, sin más novedades aportadas por los candidatos que las ya expuestas en el debate de ayer en Televisión Española. Bajadas de impuestos propuestas por Ciudadanos y PP, y subidas generalizadas las propuestas por el líder de Un¡das-Podemos, Pablo Iglesias.

El presidente el Gobierno fue puesto en entredicho por los dos candidatos del centro derecha, quienes le acusaron de mentir en varias de sus intervenciones, especialmente cuando éste citaba datos de desempleo o déficit.

Incluso Albert Rivera le hizo entrega de la tesis doctoral cum fraude al propio Pedro Sánchez, quien le devolvió el gesto entregándole un ejemplar del último libro de Fernando Sánchez DragóSantiago Abascal. España vertebrada. Fue de hecho el presidente del Gobierno el que se refirió en varias ocasiones en el debate, pero sin citarlo, al líder de Vox, Santiago Abascal, como ya hiciera en el debate de ayer. Parece que esta táctica de referirse a los pactos con el partido de Abascal en Andalucía con la formación verde podría traerle algún tipo de rédito electoral, o al menos así lo deben haber valorado los asesores del propio Sánchez. 

Fue precisamente el caso andaluz al que se refirieron en varias ocasiones Pablo Casado y Albert Rivera, al situar como ejemplo a la comunidad autónoma que ahora gobiernan como un ejemplo de transparencia y como modelo de bajada de impuestos, que trasladarán a toda España en el caso de gobernar juntos. 

En cuanto a los pactos, PP y Cs estarían dispuestos a pactar tras el 28-A, lo mismo que PSOE y Unidas-Podemos. Al menos, eso sí pudimos sacarlo en claro, después de que Pedro Sánchez descartara pactar con Albert Rivera en el hipotético caso de poder hacerlo y sumar mayoría absoluta en la formación del nuevo Congreso de los Diputados.

En la parte final del debate, a propósito de la violencia doméstica, Rivera puesto en su sitio a Sánchez al poner en evidencia su electoralismo e intentar aprovecharse del dolor de las mujeres que sufren este tipo de violencia en sus casadas o pos sus parejas o exparejas.

Pablo Iglesias directamente se negó a hablar de violencia de género para calificarla de “violencia machista”. En este asunto el líder de Podemos arrojó sus críticas más feroces a Vox con este tema. El gran ausente en el debate por obra y gracia de la Junta Electoral Central. 

Sánchez se refirió en esta parte del debate a Vox como la ultraderecha, fomentando al miedo a la formación verde, sin que los moderadores explicaran el porqué de esta ausencia en el debate.

En otro orden de cosas, en cuanto a la educación, Pablo Iglesias también se mostró contrario al mantenimiento de los conciertos a los colegios concertados, especialmente a aquellos que están en manos de la Iglesia católica. “Si la educación es un derecho, ésta debería ser pública y gratuita”, dijo.

Por su parte, en este tema, Albert Rivera se mostró partidario de un nuevo Pacto de Estado por la educación, mientras que Sánchez defendió su gestión en materia educativa “revirtiendo los recortes de la derecha”, dijo. Pablo Casado defendió que la Ley de Educación aprobada por el PP bajó en un 8% la tasa de abandono escolar, y culpó a las deficiencias en materia educativa a la izquierda.

En cuanto a la sanidad, Pablo Iglesias, de Unidas-Podemos, también defendió la sanidad pública en detrimento de la privada, “porque desde los poderes públicos se debe defender lo público” y criticó que “se destine mucho dinero a la sanidad privada”.

La corrupción política fue otro de los bloques, tras más de hora y tres cuartos de debate. Rivera preguntó si dimitirá en caso de que Manuel Cháves y Manuel Griñán, expresidentes de la Junta de Andalucía del PSOE, resulten condenados por el caso de los EREs fraudulentos por valor de unos 1.000 millones de euros. Sánchez se negó a contestar y prefirió hablar de sanidad o hablar de lo ocurrido en la Comunidad Valenciana con el PP. Rivera volvió a mostrar un rollo de papel, que casi legaba hasta el suelo, con multitud de casos de corrupción del PSOE en los últimos años.

Cataluña también fue objeto de preguntas por parte de los moderadores del debate, Vicente Vallés (Antena 3 Televisión) y Ana Pastor (La Sexta). En este tema, nada nuevo se dijo que no se dijera en el debate anterior.

Fuera del debate, el presidente de VoxSantiago Abascal, se refirió al debate de Atresmedia-La Sexta en un multitudinario mitin celebrado ayer en Las Rozas (Madrid) al debate al que denominó como el de los “los cuatros jinetes del apocalipsis nacional”. Y añadió: “El éxito de hoy (por ayer) en Las Rozas no es que esta plaza esté abarrotada con cerca de 5.000 personas, es que está llena de sentido común, mientras que el plató de Antena 3 está (estuvo) lleno de lugares comunes”, dijo. 

Para el líder de Vox, ni en este debate ni en el del ayer de RTVE estuvieron representados los españoles, porque “no está (estuvo) la España del sentido común. No es (fue) un debate, es (fue) casi un consenso”, dijo. 

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