Claves para planificar el futuro financiero de los hijos

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Redacción

Los padres comienzan a preocuparse por el futuro financiero de sus hijos desde que son pequeños; para que puedan estudiar una carrera universitaria, por ejemplo, o hacer frente a diversos gastos extra o imprevistos que puedan surgir. Por ese motivo, muchos padres buscan vías que les permitan ahorrar y garantizar que dentro de unos 18 años su hijo podrá disponer de una red económica suficiente para no perder oportunidades.

El único requisito para arrancar un sistema de ahorro-inversión para los miembros más jóvenes de la familia es que sea sostenible en el tiempo.

Para poder elegir la opción que más se ajuste a cada caso, el club digital de inversión Uncommon Finance ofrece algunas claves.

Qué tener en cuenta al elegir un vehículo de inversión a largo plazo  

Las familias tienen a su disposición varias opciones. Las principales son las cuentas de ahorro y los fondos de inversión.

Las cuentas de ahorro no suelen cobrar comisiones y disponen de regalos y/o promociones para niños. Pero hay que tener en cuenta que la rentabilidad obtenida será muy baja, teniendo los tipos de interés de los últimos años por debajo del 1%.

Otra de las opciones son los fondos de inversión. El fondo es un vehículo de inversión que nos permite posicionarnos en diferentes tipos de activos (renta variable, renta fija, materias primas, etc…), geografías (Europa, USA, países emergentes, etc…) y sectores (tecnológico, financiero, consumo…). La potencial rentabilidad que se puede obtener a través de los fondos es mayor que la de las cuentas de ahorro, sin embargo, debemos ser conscientes que el riesgo asociado a los mismos es mayor, y que el período mínimo de inversión recomendado suele ser de 3 años, aunque varía en función de las características del mismo.

En el caso de los fondos de inversión activos, los gestores aplican sus conocimientos para analizar el mercado y toman personalmente la decisión de en qué empresa invertir. Existen múltiples estrategias de inversión activa, una de ellas es la gestión value, que es la empleada por varias boutiques en España como Bestinver. Estos ofrecen condiciones especiales para los niños. Por ejemplo, hay casos en los que la aportación mínima es de 200 euros frente a los 6.000 euros para un adulto.

Por otro lado, están los fondos de inversión indexados o “pasivos”, son fondos de inversión en los que los gestores no deciden las empresas concretas en las que invertir, simplemente replican a un índice de referencia y por tanto las comisiones de gestión son más bajas que en los fondos activos.

Una de las gestoras españolas que realiza este tipo de gestión es Indexa Capital, que actualmente no cobra comisiones de gestión a los primeros 10.000 euros invertidos si la cuenta se abre a nombre de un niño.

Uncommon Finance recuerda que invertir siempre conlleva un riesgo. Por eso, tal y como asegura David Barros, Responsable de Investigación de la plataforma, “lo ideal es encontrar un vehículo de inversión a largo plazo sobre el que ir haciendo aportaciones y que no requiera un seguimiento complejo. Si somos constantes, cuando llegue el momento de hacer uso de ese capital, se habrá multiplicado. Y en caso de querer seguir haciéndolo crecer, será una base muy importante”.

Tal y como aseguran desde el club digital de inversión, la ventaja que tiene un niño es que tiene un horizonte temporal mayor, por lo que puede permitirse una inversión más arriesgada, entendiendo por esta un mayor peso de la renta variable siempre.

Pero si hay una fecha de rescate estimada (por gastos para la universidad, compra de un coche o simplemente retirar todo lo invertido), a medida que se vaya acercando ese momento habrá que optar por una cartera más conservadora, con mayor peso de la renta fija.

Quién debe ser el titular de la cuenta o el fondo

Una de las principales dudas que existen a la hora de contratar un fondo es si se debe poner o no a nombre de los hijos.

Según Uncommon Finance, hay padres que ponen el fondo a nombre de sus hijos, otros prefieren que sea una cartera familiar y hay otros que esperan a que sea el propio hijo el que vaya metiendo poco a poco y ellos solo lo guíen. Esto depende de decisiones personales, emocionales o fiscales.

1.- Contratar un fondo a nombre del hijo

Esta opción consiste en contratar un fondo a nombre del hijo y es el progenitor quien gestiona el mismo mientras el hijo sea menor. El principal inconveniente de esta opción es que al llegar a la mayoría de edad el hijo tendrá el control total de la inversión y puede que no tenga la madurez suficiente para ello. Sin embargo, existen grandes ventajas ya que, al estar el fondo al nombre del hijo desde el inicio, no existe ningún coste fiscal hasta que se retire el patrimonio del fondo y ese dinero está “a salvo” de las posibles deudas o litigios en los que puedan verse involucrados los padres.

2.- Cesión de una porción de la cartera al hijo

En este caso, cuando los padres lo estimen oportuno, ceden una parte del patrimonio familiar al hijo, que puede ser a los 18 años o simplemente cuando consideren que tienen la madurez suficiente para su gestión. El principal problema de esta opción es el coste fiscal, ya que por un lado los progenitores tendrán que tributar por la ganancia patrimonial correspondiente a la parte del patrimonio que cederán a su hijo (actualmente el tipo impositivo oscila entre el 19% y el 23%). Por otro lado, el hijo tendrá que tributar por el Impuesto de Donaciones y Sucesiones. El cálculo de este impuesto toma como base el valor de los fondos recibidos multiplicado por el tipo impositivo del impuesto (el cual varía en función de la Comunidad Autónoma) y se le aplica una reducción por parentesco (en el caso de Madrid esta reducción es del 99%).

En cualquier caso, desde Uncommon Finance recomiendan a los padres tener conocimientos de finanzas personales para gestionar mejor el futuro de sus hijos y, lo más importante, para que estos aprendan también de sus padres.

Te puede interesar