La revolución del transporte

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Javier Pérez

El envío de mercancías por carretera mueve un negocio enorme que pronto se podría movilizar sin conductores.

El trucking, o transporte de mercancías por carretera a través de camiones, es una de las industrias más grandes de Estados Unidos. Un camión mueve cada día 150 libras de productos de media por ciudadano americano. Los camiones gestionan el 70% de este tipo de logística. Su industria genera 800.000 millones de dólares al año.

Cualquier mercancía que se mueve en el planeta va de un lado a otro en un camión, pero la industria está empezando a tener un problema grave: “Comienza a haber escasez de conductores”, señala en un vídeo de la cadena de televisión americana CNBC Chang Lou, director financiero de TuSimple, una empresa que está apostando con fuerza por los camiones autónomos.

El auge de la demanda de productos a través de comercio electrónico y las nuevas regulaciones de seguridad hacen que sea cada vez sea más difícil encontrar conductores. La Asociación de Transportistas Americanos estima que se deberían contratar 900.000 conductores adicionales para poder atender esa demanda creciente.

El problema es importante, pero parece que la tecnología podría resolverlo. Varias empresas están trabajando en el desarrollo de camiones sin conductor. “El vehículo autónomo va a revolucionar la logística”, asegura en el vídeo de la CNBC Álex Rodrígues, consejero delegado y fundador de Embark. Reducirá el coste de llevar un producto de un lugar a otro. Pero no solo será interesante por el precio: será más eficiente en el uso del combustible, por ejemplo.”También porque es capaz de viajar dos veces más lejos en un día, o puede asegurar la hora a la que va a llegar a un sitio concreto”, añade.

Amazon ha impulsado notablemente la distribución rápida de productos que se adquieren a través de su comercio por Internet. Pat Grady, de Sequoia Capital Partners, cree que este tipo de distribución es “rápida, segura y barata”. El reparto a través de vehículos autónomos puede mejorar su eficacia.

Desde luego, aún queda un tiempo para que la tecnología y la regulación permitan ver coches autónomos en la carretera. Mientras tanto se prueba el semiautónomo, que requiere de un humano al volante por si es necesario tomar el control. De todos modos, es bastante probable que se vean antes camiones sin conductor que “robotaxis” (coches autónomos en ciudad). Las rutas para los primeros están más despejadas. En principio no tienen tanto peligro de acciones improvisadas de otros conductores como las que pueden ocurrir conduciendo en la ciudad.

Waymo, de Google, también ha extendido su negocio a los camiones autónomos hace relativamente poco. En 2018 puso en marcha un proyecto piloto que llevaba mercancías a Atlanta sin conductor. Ahora está realizando pruebas en California y Arizona.

Volvo está desarrollando tecnología para ayudar a mineros en Noruega y a agricultores en Brasil. Tesla también está impulsando su tecnología autónoma con los camiones, además de con los turismos.

Embark ha estado desarrollando coches autónomos desde el año 2016. El año pasado, uno de sus vehículos viajó 2.400 millas (unos 3.800 kilómetros) de Los Ángeles a Jacksonville. La compañía tiene varios clientes que facturan más de mil millones de dólares y están interesados en encontrar modos de ser más eficientes. Hay conductores que cogen el camión en un punto de encuentro y hacen el reparto final. Una vez realizado, el camión autónomo se dirige por su cuenta a otro punto de encuentro que está a 1.000-2.000 millas (1.600-3.200 kilómetros).

TuSimple ha levantado 175 millones de dólares de financiación y está valorada en más de 1.000 millones. Tiene cuartel general en San Diego y China. Se fundó en 2015 con la idea de que los camiones autónomos serían los primeros en comercializarse. Desarrollan el software y son los integradores de la tecnología de los vehículos. Tienen alianzas con los fabricantes de equipos y los proveedores de sensores. Su primer objetivo es tener cincuenta camiones listos para junio. Luego, ofrecerán flotas. Los camiones están equipados con cámaras, radares y sensores. Pueden tener una visión de 360 grados. Cuando se sabe el recorrido, el software de la compañía puede incluir mapas con todos los factores que el camión ha de tener en cuenta para su circulación: velocidad a la que tiene que ir, distancia que debe mantener, etc. Recientemente ha incorporado a sus vehículos un sistema de visión y de cámara mejorada que les permite circular de noche y en situaciones de visibilidad reducida. En la actualidad, sus camiones pueden circular una media de doce horas al día.

La mayoría de este tipo de transporte se centra en viajes largos: al menos, 250 millas (unos 400 kilómetros). Con el sistema tradicional, este trabajo mantiene a los conductores mucho tiempo fuera de su casa. Tienen problemas para cuidar su familia. Además, el número de horas seguidas que pueden conducir está regulado: diez horas al día. Cuando los autónomos funcionen, los conductores pueden retirarse a dormir cuando se cumplan sus horas y que el camión siga su curso de modo autónomo. “Si los camiones pueden llegar a trabajar veinticuatro horas, se producirán unas implicaciones importantes para el negocio”, señala Álex Rodrígues. “La diferencia se traduce en poder cruzar el país en cinco días o hacerlo en dos días”, explica.

“Los camiones van a conducir a la velocidad permitida y van a ser más productivos”, estima Pat Grady. Los ordenadores, que son los que pilotan, no se aburren como pueden aburrirse los conductores. Se ciñen a las órdenes recibidas y, por tanto, pueden también ser más seguros. Otra cosa es cómo gestionar el mal tiempo y el tráfico, cuestiones que conductores expertos no ven claro cómo podrán hacerlo. Pero la ventaja del ahorro en combustible y mantenimiento, por ejemplo, parece evidente: “Será de entre el 20% y el 30%”, afirma el director de Tecnología de TuSimple. Los algoritmos permitirán que el camión escoja la mejor ruta y ahorre, y que se extienda más la vida de los neumáticos.

Pese a todas estas ventajas, las compañías que promueven los camiones autónomos no prevén que vayan a ser un drama para el empleo de los conductores: “Los necesitaremos para los repartos de la última milla. Todavía estarán trabajando durante muchas décadas”, asegura Álex Rodrígues.

Para consultoras como McKinsey, los beneficios de los camiones autónomos están claros: “Cuando tengan una autonomía total, los costes operativos se reducirán un 45%. Los que los contratan ahorrarán entre 85.000 y 125.000 millones de dólares. La gran pregunta es cómo se distribuirán esos ahorros. ¿Se destinará el superávit a los consumidores, en forma de menores precios”, se cuestionan, en un informe reciente.

La aceleración del comercio electrónico parece haber cogido por sorpresa a los transportistas. Hoy en día, entre el 12% y el 15% de las compras en Estados Unidos se realiza desde casa. La distribución de Amazon en el mismo día comenzó hace solo dos años, pero ya supone el 5% de los repartos que se efectúan a diario. El porcentaje podría subir al 15% en el año 2025, según las expectativas de los consumidores.

La automatización en todos los puntos de la cadena de suministro está facilitando a las empresas de logística, según McKinsey, trabajar con flexibilidad en los picos de demanda, mover mercancías de mayor peso y empaquetar productos individuales, todos ellos atributos que favorecen el comercio electrónico. La industria se está moviendo hacia proyectos como el del almacén del futuro de la empresa XPO, en el que se encuentran robots colaborativos, se desarrolla un avanzado sistema de clasificación de los productos y sobrevuelan drones. Como se ve, el mundo avanza a una velocidad frenética, y el que no se adapte, se quedará fuera.

 

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