Los retos que esperan al nuevo Gobierno

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Jordi Benítez

Deuda, pensiones, mercado laboral, impuestos… La política económica está plagada de incertidumbres que el ejecutivo liderado por Pedro Sánchez tendrá que ir despejando en breve. En opinión de Rafael Domenech, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research, España necesita sentar las bases para un crecimiento elevado e inclusivo, que ayude a enfrentar los retos que trae el cambio tecnológico, la revolución digital, la globalización, el envejecimiento y la sostenibilidad, creando empleo, mejorando el capital humano, aumentando la productividad y los salarios, y asegurando la igualdad de oportunidades: “Muchos de estos retos están bien identificados en la Agenda del Cambio. Obviamente, esta agenda de trabajo va más allá de la próxima legislatura, pero tenemos que pensar a largo plazo, con estrategias que a corto sean consistentes con estos objetivos. Sólo las mejores políticas conseguirán los mejores resultados. Además, no hay que descartar que el próximo Gobierno tenga que enfrentarse a una nueva crisis económica internacional o, cuando menos, a un entorno menos favorable, teniendo en cuenta los numerosos riesgos e incertidumbres actualmente existentes, como el aumento de las tensiones comerciales, una desaceleración más intensa de lo previsto de la economía en China, las señales de una posible recesión futura en EEUU, el brexit o el aumento de las tensiones financieras en Italia”.

Las previsiones de BBVA Research apuntan que será difícil alcanzar el objetivo de estabilidad presupuestaria en los próximos cuatro años sin medidas adicionales: “Hay que continuar con la consolidación fiscal, hasta alcanzar un superávit primario que permita ir reduciendo la deuda pública de una manera gradual pero constante y ganar margen de actuación fiscal para entornos económicos menos favorables. La mejor forma de hacerlo es mediante reformas estructurales que aumenten la tasa de empleo y la productividad, y con ello las bases imponibles y los ingresos públicos. Esto lleva tiempo, pero una reducción de 9 puntos en la tasa de desempleo estructural proporcionaría 6 puntos adicionales de PIB en las cuentas públicas”.

Domenech estima que hay que mejorar las eficiencias de las administraciones públicas, reformar la financiación autonómica y liderar la transformación digital, “un terreno en el que hay enormes márgenes de mejora”. Además, cree que hay que apostar por una fiscalidad eficiente (con mayor peso de la imposición indirecta y menor de la directa), que no dificulte la inversión de las empresas, la innovación tecnológica, la creación de empleo y el crecimiento de la productividad: “Lo más urgente es llevar a cabo nuevas medidas que permitan avanzar hacia un mercado de trabajo más eficiente y equitativo, reducir la tasa estructural de desempleo, la tasa de temporalidad y el desempleo de larga duración. No hay que revertir las reformas realizadas hasta ahora, sino complementarlas con otras nuevas”. El experto de BBVA cree que es necesario incentivar la contratación indefinida reduciendo las diferencias en las indemnizaciones de contratos temporales e indefinidos, como en los países del centro y norte de Europa, e implantando la mochila austriaca para todos los nuevos contratos: “Las políticas activas del mercado de trabajo deben ser más eficientes y hay que utilizar todas las tecnologías disponibles para mejorar la intermediación entre trabajadores y vacantes de empresas”.

En cuanto a las pensiones, en la medida que el déficit del sistema irá suponiendo un porcentaje mayor del déficit público, Domenech afirma que “es necesario apostar por un sistema de reparto sobre la base de cuentas nocionales individuales, que permita que las pensiones iniciales no entren con déficit alguno en el sistema, que blinde su poder adquisitivo y con complementos para las pensiones mínimas financiados con impuestos generales”.

La mejora en inversión en capital humano, educación y formación continua será crucial para aprovechar las oportunidades de la revolución digital, según este experto: “Es fundamental reducir el fracaso escolar y el abandono temprano del sistema educativo (actualmente el más alto de la UE), mejorar la formación profesional dual y continua a lo largo de toda la carrera laboral. Y, por supuesto, aumentar la competencia de los mercados de productos y servicios, mejorar la regulación, disminuir los costes administrativos y crear un entorno más favorable a las empresas para facilitar que aumenten su tamaño, que permita atraer inversiones productivas y capital tecnológico, y una mayor internacionalización y presencia en las cadenas de valor globales”.

Para el economista Daniel Lacalle, lo más preocupante en la actualidad es el descontrol en las cuentas públicas: “Este Gobierno cuenta con una estimación de crecimiento de ingresos fiscales fuera de la realidad y un aumento del gasto constante”. Un inconveniente de peso para poder cumplir con los objetivos de déficit puestos por la Unión Europea.

En segundo lugar, Lacalle resalta la dejadez en la negociación del Brexit: “Reino Unido es muy importante para nuestras relaciones comerciales, y el Gobierno no está haciendo nada. Lo ha dejado todo en manos de Alemania. Está defendiéndolo todo maravillosamente, pero sus intereses no son exactamente los mismos que los nuestros”.

Como tercer gran desafío para España, este economista habla de la atracción de capital e inversión a nuestro país: “La formación bruta de capital está cayendo. El Gobierno ha estado ignorando la ralentización económica conscientemente durante la campaña. Cuando han pasado las elecciones, la ministra ya ha hablado de ella. Hay que afrontarla con políticas serias”.

Durante los últimos meses se han dado a conocer algunos indicadores económicos negativos: la producción industrial o la inversión extranjera están en negativo. Los indicadores adelantados que publica el propio Ministerio de Economía están en negativo desde hace dos trimestres.

Con este panorama, poco propicio para aumentar el gasto, Lacalle piensa que el PSOE, si es inteligente, no pactará ni incluirá a Podemos en su Gobierno: “Gobernará en minoría y buscará apoyos para medidas específicas. Además, en España no hay ninguna dificultad para prorrogar los Presupuestos. Y se pueden hacer enmiendas, como ya se han hecho”.

El PSOE se ha beneficiado en las últimas elecciones de que la economía no ha estado en el centro del debate. No ha sido un factor de decisión de los votantes que, en general, perciben que las cosas van bien. “Si el PSOE no se carga la economía, va a mantener su posición o mejorarla, porque Podemos va a desaparecer: solo vive del fatalismo. El objetivo fundamental del PSOE es no cargarse la economía, y no son tontos: han gobernado durante muchos años. Si siguen empeñándose en subir los impuestos, derogar la reforma laboral, poner escollos a la inversión y atacar el crecimiento económico, van a perder el poder”, sostiene Lacalle.

Los españoles no olvidan lo que ocurrió en la crisis. El país gobernado por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero vio cómo se perdía el triple de empleo que en economías similares. En esta ocasión la mayoría ha dado su confianza a Pedro Sánchez teniendo en cuenta que la economía va bien y puede dedicarse un dinero a políticas sociales. El problema llegará si quiere seguir la política económica prometida y llega una crisis: “No es lo mismo gobernar nueve meses que cuatro años, en los que te pilla un ciclo económico sí o sí. Sus asesores económicos le habrán dicho que hay que tener cuidado en este entorno de evidente desaceleración económica. Pero yo pienso con la lógica. También es posible que los más cercanos a Pedro Sánchez le hayan dicho que tienen cuatro años por delante para hacer lo que quieren: se consolida, y luego nadie lo va a cambiar. Puede llevarse por delante la economía y todo, pero puede pasar”, estima Lacalle. Un escenario que hace aún más apremiante resolver la incógnita de si el PSOE olvida la política económica de la que ha hablado hasta ahora o no. 

Artículo publicado en el número de junio de 2019 de la Revista Capital.

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