Las Pymes preocupadas por las restricciones del crédito si el Banco de España impone a la banca el ‘colchón anticíclico’

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Redacción

La Plataforma Pymes, que agrupa a organizaciones que representan a 2,5 millones de pymes y autónomos en España, teme que si el Banco de España activa el ‘colchón anticíclico’ “supondría reducir la capacidad de concesión de crédito” de las entidades financieras a la economía.

“Esto podría suponer un freno a la concesión de créditos porque los reguladores están bastante preocupados por la estabilidad financiera”, avisan desde la plataforma de ámbito estatal, creada en octubre del pasado año en defensa de los intereses de las pymes.

Entre otras organizaciones integra en su seno a la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), la organización de autónomos Uatae o la de pymes de Cataluña Pimec.

Su inquietud tiene que ver con los reiterados mensajes desde el Banco de España reclamando a las entidades financieras que refuercen su solvencia, con emisiones de la deuda regulatoria exigible, siendo “discretos” con el pago del dividendo -para retener beneficios- y recordando que España es de los pocos países que ha activado el llamado ‘colchón anticíclico’.

Una decena de supervisores de la Unión Europea, junto con Noruega e Islandia, ya han decidido que obligarán a sus bancos a acopiar dicho ‘colchón’ en porcentajes equivalentes a entre el 0,25% y 1% de su capital.

Se trata de una herramienta supervisora que persigue dos objetivos: frenar o evitar la conformación de burbujas –en crédito, inversiones inmobiliarias, etc- penalizando la asunción de riesgos con mayores exigencias de capital, y hacer a la vez hucha en momentos de expansión para tener red, en forma de protección del balance con recursos propios para absorber pérdidas, si la situación se revierte.

Dicho colchón ya lo tienen activado Dinamarca, Islandia, Eslovaquia, Lituania, Noruega, Suecia o República Checa y planean elevarlo durante 2019, y otros países como Francia y otros cuatro prevén activarlo -Francia, Bulgaria, Luxemburgo e Irlanda-. También lo han activado países como Alemania u Holanda.

El Banco de España ha lanzado algunos mensajes que se interpretan en la industria como que podría dar el mismo paso, recordando que es una tendencia generalizada e indicando que podría exigirlo aún cuando los parámetros económicos que tiene en consideración a la hora de decidir si es necesario ponerlo en marcha no dan señales de alarma.

El pasado 19 de junio el organismo confirmó que lo mantenía en el 0% en su última revisión del indicador, si bien en la industria ya asumen que lo activará pese a que sostiene que “estamos muy lejos de los niveles de alarmas” y descartan burbujas de crédito o inmobiliarias.

La convicción es que si da el paso fijará umbrales mínimos, del 0,25%, y no se anunciaría hasta finales de año, de forma que su aplicación sería efectiva durante el año 2020 y solo para los negocios generados en España y no en mercados internacionales.

La alerta de la Plataforma Pymes llega después de una crisis donde las restricciones financieras penalizaron de forma especial al crédito concedido a las pequeñas empresas pero porque muchas de ellas eran clientes de cajas de ahorros con problemas y que dejaron de prestar. Al carecer las pymes de balances económicos o ratings de solvencia se tropezaron con la negativa de otros bancos a darles el crédito que les negaban sus cajas, ante el desconocimiento de su solvencia.

Esa situación restringió la financiación a pymes y disparó el precio al que lograban cerrar sus préstamos, llegando a duplicar los tipos de interés que pagaban las pymes alemanas. Hoy, sin embargo, es un crédito que se disputan los bancos y se ha abaratado fuertemente.

Según los datos de mayo del Banco de España, la nueva concesión en créditos hasta los 250.000 euros a empresas, que tradicionalmente se asimilan a pymes y autónomos, tiene una TAE del 2,69%, que baja al 1,70% para cuantías entre 250.000 y el millón de euros y del 1,71% para importes superiores al millón.

En los momentos de restricción bancaria, dichos precios diferían penalizando especialmente a los créditos más pequeños. En agosto del año 2012, por ejemplo, eran del 6,183% TAE, 4,336% y 2,737% TAE, respectivamente.

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