Vaya país

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Jordi Benítez

Nuestro número de julio/agosto recoge en su tema de portada lo que España debe a Amancio Ortega, un empresario nacido de la nada, creador de miles de puestos de trabajo, innovador contra viento y marea y admirado en todo el mundo. Unas páginas más adelante entrevistamos a Jordi Puig-Suari, una auténtica eminencia en el mundo del espacio que lleva más de treinta años trabajando en California. Y junto a él, a Pilar López, una mujer emergente en el empresariado español que ya ha ocupado puestos de relevancia internacional en compañías como JP Morgan, Telefónica o ahora en Microsoft.

Nuestro país tiene muchos motivos para sentirse orgulloso y abundantes temas interesantes sobre los que hablar. Sin embargo, vemos cómo la opinión pública se encasquilla en los sillones de los políticos, en quién apoya a quién, en Franco y en si este es tal o cual. Un aburrimiento. La culpa la tienen en buena medida determinados medios y las audiencias e intereses que los alimentan, que nos llevan a un debate empobrecedor que se traduce en consecuencias como nuestro escaso protagonismo en la última cumbre del G20. Más allá de la anécdota del nulo interés de Donald Trump en hablar con Pedro Sánchez y su invitación a que tomase asiento, llamó la atención que el presidente de Estados Unidos hablase de sus conversaciones con China, Australia, Rusia, Japón, India o México y prácticamente no dijera una palabra de Europa o de España. Parece una señal clara de que no pintamos mucho.

A uno podrá caerle mal o muy mal Donald Trump, pensar si es mejor no tener mucho trato con él, pero nuestra irrelevancia para la primera potencia mundial es un signo de que quizá no estamos proponiendo muchas cosas interesantes a las que atraiga aliarse o en las que interese invertir. Seguramente se conozcan poco, o no lo suficiente, porque determinadas televisiones y medios prefieren hablar más de esta política que tanta tensión y enfrentamiento crea y tan pocas cosas soluciona o facilita. En esta revista preferimos tratar de descubrir y dar a conocer historias de los muchos empresarios, grandes y pequeños, que tenemos. Pasen y disfruten del gran talento que hay en España y piensen adónde podríamos llegar si dejáramos de encasquillarnos, se pusiera un poco más de empeño en solucionar los problemas y hablásemos más de lo positivo que tenemos y menos de los políticos.

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