Slack: Otro bombazo tecnológico en Bolsa

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Javier Pérez

El mercado responde bien a Slack, la útil aplicación que promete acabar con el correo electrónico.

E l Mundial de 2018 supuso una ocasión especialmente importante para la BBC; no solo por el perfil del evento y su audiencia masiva. Por primera vez, iban a probar la retransmisión de partidos por Internet en ultra alta definición.

Introducir una nueva forma de retransmisión justo en medio de uno de los eventos deportivos más populares del planeta exige un tremendo esfuerzo colaborativo. Antes de los partidos y durante su celebración, era necesario que un montón de ingenieros, diseñadores, desarrolladores de aplicaciones y especialistas editoriales y de retransmisión en vídeo estuviesen perfectamente conectados para asegurar que todo funcionara correctamente y que la retransmisión fuese fluida.

Como era de esperar en una operación de tal calibre, se produjeron algunos problemas durante la prueba. Cada vez que ocurría algo, los miembros de los equipos de todos los grupos tenían que aunar esfuerzos para identificar el origen del problema y proponer soluciones con la mayor celeridad posible.

Lo hacían mediante un canal de Slack dedicado desde el primer momento a la prueba de la ultra alta definición, y los incidentes se gestionaban en un canal común, #operaciones, de acuerdo con la práctica habitual de la BBC.

Toda la comunicación con los equipos editoriales, incluido el equipo de producción, ubicado en Moscú, podía tener lugar en un solo canal, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando dicha comunicación se habría producido exclusivamente entre los equipos técnicos. Así se simplificaba la comunicación, en particular cuando el resultado de un incidente era recomendar que el equipo de producción llevase a cabo una determinada acción.

La anécdota ilustra la utilidad del uso de Slack, una aplicación de mensajería que nació hace diez años con la intención de acabar con el correo electrónico. A final de junio salió a Bolsa en Nueva York con una valoración de nada menos que 15.700 millones de dólares (unos 14.000 millones de euros). Slack es un programa informático de productividad que ahorra tiempo, facilita el flujo de tareas y fortalece el trabajo en equipo. Con él, los compañeros de trabajo no solo intercambian mensajes de texto como los e-mails: también pueden enviarse mensajes de voz, instantáneos, tener una videoconferencia, intercambiar archivos o documentos, y ayudarse unos a otros a terminar bien el trabajo en una sola plataforma. Como ocurrió con Spotify en el mundo de la música, Slack se está convirtiendo en una especie de herramienta de culto para pequeñas y grandes empresas. La combinación de ofertas freemium y las promociones que han funcionado con el boca a boca está disparando sus ventas. Muchos de los ejecutivos a los que se inunda con e-mails corporativos y han de trabajar en un entorno colaborativo se han rendido a los encantos de esta herramienta.

La BBC es una de las grandes empresas que le está sacando partido, pero no es, ni mucho menos, la única. Entre sus clientes se encuentran grandes compañías como IBM, 21ST Century Fox o Autodesk. La compañía arrancó su primer día en Bolsa, el pasado 20 de junio, con una revalorización del 48%. Facturó 400 millones de dólares en 2018, un 80% más que el año anterior. Las campañas de captación de abonados hicieron que perdiera 141 millones de dólares en ese mismo ejercicio, un 20% menos que en el año anterior.

La firma asegura que tiene 10 millones de clientes que entran diariamente en su plataforma. A final de enero tenía 95.000 abonados: 645 de ellos le aportaban 100.000 dólares anuales en ingresos.

Slack explica en su folleto de salida a Bolsa que su misión es “simplificar la vida laboral de la gente y hacerla más productiva”. Su principal rival en este negocio es Microsoft, con su herramienta Teams. A diferencia de ellos, Slack incluye todas las funcionalidades de la plataforma en un único producto.

La compañía cobra en función del número de usuarios que tienen acceso. La mayor parte de su base accede gratuitamente al servicio. Tanto los usuarios de pago como los abonados dedicaron 50 millones de horas a la semana en la plataforma, y la utilizaron para enviarse más de mil millones de mensajes. Está claro que crea adicción. En una jornada normal de trabajo, un usuario de pago la utiliza de manera activa durante unos 90 minutos.

La salida a Bolsa ha dado pie a los analistas a hablar sobre la compañía. Rishi Jaluria, de D.A. Davidson, ve una gran ventaja los casi 100.000 abonados de la firma. Slack tiene una audiencia muy leal, y ese puede ser un gran punto a favor: “Significa que la aplicación la usan en toda la empresa; no solo en el departamento de tecnología. Eso es bueno, pero ahora la gran oportunidad es captar un buen número de usuarios fuera de esos que ya tiene”, señalaba a la cadena norteamericana CNBC.

Jaluria ha hablado con más de treinta empresas clientes y ha comprobado que se trata de una aplicación que realmente gusta usar a sus empleados: “Tengo una visión muy positiva sobre ella, y creo que puede convertirse en la próxima compañía multimillonaria en el negocio del SaaS (software as a service, aplicaciones que se usan en Internet)”.

Dimitri Kallionitis, analista de Atlantic Equities, señalaba por su parte a la CNBC que ve bien el objetivo de la compañía de llegar a los 15 millones de usuarios en 2025. Contempla una gran oportunidad de monetizar el crecimiento de sus clientes creando un hub central para todas las aplicaciones, como ha hecho WeChat en China. Piensa que la aplicación permite escalar las operaciones rápidamente y construir de un modo sencillo la generación de ingresos recurrentes.

Kallianiotis estima que Slack ha sido la mejor a la hora de crear una mensajería viral en el mundo de la empresa. Sus cálculos sobre el modelo de negocio son que puede ser rentable en el año 2021. “A diferencia de otras empresas tecnológicas como Uber, quema poco cash –lo previsto son 100 millones de dólares cada año–, y su modelo freemium ha sido muy eficaz a la hora de penetrar en el mercado”, afirma en la CNBC.

Slack aún pierde dinero, y sus ingresos se han ralentizado, pero tiene una audiencia muy leal. Kallioniotis es optimista a pesar de contar en su mercado con rivales tan temibles como Microsoft o la posibilidad de que llegue Facebook, que se está planteando entrar: “El mercado va a cambiar mucho en los próximos años. Habrá nuevos entrantes, pero el gran rival es Microsoft, que tiene la aplicación de mensajería integrada en el Office. La ventaja de Slack puede ser que da la posibilidad de integrar más aplicaciones”.

Jaluria, que lleva años cubriendo el sector del software, dice que no se había encontrado con una compañía de este área que hubiera levantado tanta expectación como Slack: “Todas las personas a las que conozco –clientes, amigos, compañeros de trabajo, familiares– lo están usando o están a punto de ponerse a usarlo”, señala a la revista The Edge. La nueva apuesta del mundo tecnológico ha aterrizado con fuerza en la Bolsa, y parece que ha llegado para quedarse, mientras sea capaz de mantener sus ventajas competitivas. 

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