Cinco millones de aves podrían morir cada año en España al chocar contra tendidos eléctricos

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Alfonso de la Mata

Las colisiones contra líneas eléctricas podrían estar ocasionando la muerte de cerca de cinco millones de aves al año en España, según un estudio preliminar realizado por SEO/BirdLife y financiado por la Fundación MAVA y BirdLife International, y recogido por Servimedia.

Ese trabajo, cuyos primeros resultados se dieron a conocer este miércoles, analiza esa causa de mortalidad a partir de las principales rutas migratorias de las aves en España.

Para realizar una aproximación al impacto que causa la mortalidad por colisión en líneas eléctricas sobre poblaciones de aves, el estudio incluye una recopilación de la información disponible sobre las colisiones de aves en España.

“Los datos que arrojan las estimaciones de varios escenarios planteados en el informe, siendo muy conservadores, son muy preocupantes, ya que podrían estar muriendo al menos unos cinco millones de aves anualmente en España”, señaló Nicolas López, responsable del programa de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife.

La red de transporte de energía en España cuenta con más de 43.000 kilómetros de línea (un 5% del total de líneas eléctricas instaladas). Se calcula que habrá un crecimiento del 30% de la demanda energética mundial entre 2016 y 2040; esta expansión requerirá la construcción de miles de kilómetros de nuevas líneas eléctricas aéreas. España podría contar con un millón de nuevos kilómetros de cables eléctricos.

Los datos también son “muy alarmantes” en otros países donde se han llevado a cabo estudios similares, según SEO/BirdLife. Por ejemplo, entre 500.000 y 1.000.000 aves podrían morir electrocutadas al año en Países Bajos, así como decenas de millones de aves anualmente en Estados Unidos.

Los impactos contra líneas eléctricas de transporte y de distribución energética podrían estar ocasionando la muerte de alrededor de 1.000 millones de aves al año en todo el mundo, según otros estudios.

ESTRECHO Y PIRINEOS

El informe de SEO/BirdLife indica que algunas especies más propensas a sufrir ese tipo de mortalidad son grandes planeadoras, avutardas y sisones, así como especies migratorias cuyas rutas están atravesadas por un gran número de cables.

Además, este problema no se produce con la misma magnitud en toda España, ya que la Península Ibérica es una de las áreas de dispersión y migración de aves más importantes de Europa, con el Estrecho de Gibraltar y el paso de los Pirineos como rutas más frecuentadas del mundo en los pasos migratorios de esos animales.

Para conocer estas zonas de alto riesgo de colisión se ha utilizado información procedente de varias fuentes: datos geoespaciales de zonas con mayor probabilidad de localizar a las aves en sus rutas migratorias; información del programa de Áreas Importantes para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad en España; datos de las áreas de grandes concentraciones de aves, como humedales o zonas de dormidero o invernada, y de los corredores de vuelo basados en la información procedente del seguimiento de algunas especies seleccionadas y marcadas dentro del Programa Migra, desarrollado por SEO/BirdLife.

Este modelo predictivo permite identificar con mayor precisión los puntos más peligrosos y las zonas sensibles para las aves en las principales rutas de vuelo dentro del territorio peninsular español, lo que posibilitará la creación de un mapa de las áreas más probables de peligro de impacto.

“Este análisis pone de manifiesto la importancia de disponer de datos de calidad sobre la migración y los movimientos de las aves a través de sus rutas migratorias para poder establecer corredores seguros donde el riesgo de mortalidad sea mínimo. Esta información es básica para poder planificar el desarrollo de las infraestructuras de transporte y distribución de energía lejos de los corredores migratorios que las aves llevan utilizando durante miles de años para cruzar desde el continente africano a Europa y viceversa”, destacó López.

Como denominador común para las especies estudiadas, se han establecido como posibles puntos negros zonas como humedales y espacios de interés para las aves (ZEPA, IBA, Espacios Naturales Protegidos a nivel estatal o regional) debido a su alta concentración y presencia en estas áreas.

Además de los corredores migratorios de las aves estudiadas, se han tenido en cuenta el corredor migratorio entre Pirineos oriental y el mar Mediterráneo, y el corredor del Estrecho de Gibraltar, debido al gran flujo migratorio de especies europeas.

También se han considerado las áreas de mayor concentración de infraestructuras de transporte eléctrico, especialmente grandes núcleos poblacionales, donde están dispuestos de forma perpendicular o radial a las rutas de vuelo.

Una vez identificadas esas áreas, se podrán establecer las estrategias y medidas de actuación, que deberán incluir una buena planificación de la disposición espacial de las nuevas líneas eléctricas por parte de las compañías eléctricas y las administraciones, con el fin de evitar áreas importantes de ocurrencia y rutas de vuelo habituales.

Para SEO/BirdLife, “las líneas eléctricas deberán constituir el menor riesgo posible, eligiendo las composiciones de menor riesgo y aumentando la visibilidad de los cables conductores mediante la implementación de una señalización o balizamiento adecuado”.

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