Transición Ecológica investiga la caída al río Sil de dos vagones de un tren de mercancías

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Alfonso de la Mata

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha abierto diligencias previas para investigar y determinar los daños al dominio público hidráulico por la caída al cauce del río Sil de dos vagones de un tren de mercancías descarrilado el pasado 28 de julio en Sobradelo (Orense).

Los servicios técnicos de ese organismo de cuenca continúan realizando un seguimiento de las posibles afecciones a la calidad de las aguas mediante muestreos periódicos, así como otras diligencias y labores de investigación, visualización de vídeos, fotografías de informes de guardería fluvial, según informó este miércoles el departamento dirigido por Teresa Ribera.

Todo ello con el fin de esclarecer los hechos y determinar, en su caso, los daños ocasionados al dominio público hidráulico y sus zonas de protección, y si estos fuesen constitutivos de infracción de la legislación de aguas, proceder a la incoación del correspondiente expediente sancionador.

De las investigaciones y averiguaciones realizadas por el personal de esa confederación hidrográfica se desprende que los vagones habrían sido empujados de forma intencionada para que se produjera su caída por el talud. El organismo de cuenca había informado de que esa operación con las características descritas por el interlocutor no sería autorizable.

ANTECEDENTES

En la tarde del pasado martes 28 de julio tuvo lugar el descarrilamiento de un tren de mercancías que circulaba en la línea Monforte-Ponferrada en las proximidades del núcleo de Sobradelo (Carballeda de Valdeorras). Durante los días posteriores, ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) llevó a cabo diversas labores necesarias para la retirada del convoy y el restablecimiento de la circulación.

En la mañana del pasado domingo, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil recibió un comunicado procedente de la Agencia Gallega de Emergencias (Axega) mediante el que se informa que, como parte de los trabajos de retirada de dos vagones descarrilados, dada la dificultad de su recuperación, y por cuestiones de seguridad, se pretende dejarlos caer hacia el cauce para posteriormente recuperarlos.

El organismo de cuenca informó de que dicha operación no es viable desde el punto de vista ambiental en la forma planteada y desplaza al lugar a personal de vigilancia con objeto de recopilar información y realizar un análisis de la situación.

En la tarde de ese mismo día se produce la caída de los vagones por el talud hacia el cauce. Ambos vagones quedaron depositados dentro del dominio público hidráulico, si bien uno de ellos acabó alcanzando el cauce de aguas bajas, provocando el enturbiamiento momentáneo del agua al entrar en contacto con las mismas. En consecuencia, el personal de vigilancia procedió a la correspondiente toma de muestras en el cauce.

VERSIÓN DE ADIF

Adif anunció este martes que ha abierto una investigación para conocer todos los detalles de lo sucedido en las maniobras de encarrilamiento de 11 vagones de un tren operado por Renfe Mercancías que descarrilaron el pasado 28 de julio en Sobradelo, interceptando y causando importantes daños en la línea León-A Coruña. “Todos los vagones se encontraban vacíos, por lo que no se produjo ningún tipo de riesgo asociado al vertido de la carga”, apuntó.

Esta empresa pública indicó que en las labores de encarrilamiento, en las que colaboraba Renfe, era necesario apartar cuatro vagones para reparar la vía. “Dada la complicada accesibilidad de la zona, y con el objetivo de garantizar la seguridad de los trabajadores, se trataba de una condición indispensable previa para situar una grúa ferroviaria en paralelo a los vagones y suspenderlos para encarrilarlos. Durante esas maniobras, un vagón se pudo desplazar correctamente, pero el segundo de los vagones se precipitó ladera abajo, hasta la ribera del río Sil”, recalcó.

Adif subrayó que analiza “a fondo” todas las acciones efectuadas durante las actividades de retirada del material descarrilado y, una vez se disponga de todos los datos, depurará, en su caso, las responsabilidades pertinentes.

“La prioridad de Adif en este momento sigue siendo retirar los vagones descarrilados, así como revertir los daños que se hayan podido producir en el entorno a la mayor brevedad posible. En este sentido, Adif se encuentra en permanente contacto con las autoridades medioambientales”, concluyó.

(SERVIMEDIA)

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