Álvarez de Toledo afronta su segunda separación de la dirección del PP

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Alfonso de la Mata

La hasta ahora portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, afronta su segunda separación de la dirección del PP, aunque esta vez, al menos de momento, no ha renunciado al escaño en el Congreso de los Diputados.

Álvarez de Toledo ha sido destituida por el presidente del PP, Pablo Casado, por unas razones que ella considera “desdichadas” y que trató de desmontar en una extensa comparecencia ante los medios de comunicación, en la que sentenció que esa decisión es “perjudicial” para el partido y para España.

Esta vez la decisión ha sido de la dirección del PP, pero en la anterior, en 2015, fue ella la que tomó la iniciativa de apartarse. En octubre de ese año anunció, en un artículo publicado en ‘El Mundo’, que no sería candidata en las elecciones de diciembre.

Había sido diputada desde 2008, tras ser jefa de gabinete de Ángel Acebes en la Secretaría General, y dirigía el área Internacional de FAES bajo el amparo del expresidente del Gobierno y del PP José María Aznar, con quien siempre se la ha vinculado ideológicamente.

Sus discrepancias con la dirección del PP en ese momento, encabezada por Mariano Rajoy, la habían llevado incluso a reclamar “un nuevo liderazgo”, y en esa carta se reconocía sin “argumentos suficientes” para defender la gestión de su partido. No obstante, desde la dirección nacional también habían perdido la confianza en ella y descartaban que fuera a repetir en las listas electorales.

Pese a valorar la gestión económica en un momento especialmente complicado, denunciaba que la mayoría absoluta del PP no había servido para “regenerar” ni para “defender” la democracia, al haber menospreciado las “alarmas” de la crisis territorial y haber desarrollado una campaña “errática” en Cataluña.

Denunciaba que Rajoy había sido incapaz de ser “garante de la libertad, la igualdad y la ley” frente a las ansias de los independentistas, y que había “abdicado” de su responsabilidad, facilitando con ello la “erosión” del PP.

Ante todo ello, se declaraba dispuesta a seguir defendiendo el partido “moderno, valiente, adulto y central” que, en su opinión, España “merece y necesita”.

Esta vez ha sido destituida por Casado, por lo que ella considera una confusión entre el ejercicio de su libertad y el concepto de autoridad del líder del PP. La decisión llegó después de una entrevista en ‘El País’ en la que la todavía portavoz defendía posiciones sustancialmente diferentes a las mantenidas por la dirección del partido, por ejemplo, sobre la salida de España de Juan Carlos I o sobre la negociación de Presupuestos con el PSOE.

Después de su destitución, Álvarez de Toledo seguía defendiendo el “espíritu crítico” como un valor esencial de la política y alertaba de que, con esa posición, el PP podría ser más homogéneo, pero no por ello más grande ni más fuerte.

Tras su destitución como portavoz parlamentaria y su sustitución por Cuca Gamarra, queda por ver si Álvarez de Toledo mantendrá su acta como diputada o, como hizo en 2015, dará un paso atrás total en la actividad política de primera línea.

(SERVIMEDIA)

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