‘The Economist’ cree que el BCE ha espoleado la fusión Bankia-Caixabank

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Redacción

La revista británica ‘The Economist’ cree que el Banco Central Europeo (BCE) ha espoleado las negociaciones de fusión entre Bankia y Caixabank después de que en julio pasado “alentó” a los bancos a “reconocer una ganancia contable” del fondo de comercio negativo o ‘badwill’ para incentivar las integraciones en Europa a fin de que las entidades ganen rentabilidad en un momento tan complicado.

Se trata de un recurso contable que permite aflorar fondos cuando una empresa compra a otra por debajo de su valor contable tangible o cuando el precio resulta inferior que la suma de sus activos menos los pasivos, explica el semanario en un artículo, recordando el ejemplo de Estados Unidos. “No es algo sin precedentes: los reguladores estadounidenses permitieron a los bancos utilizar el ‘badwill’ para apuntalarse durante la crisis financiera”, refiere.

Con esta técnica contable, los bancos podrán utilizar el ‘badwill’ para compensar los cargos de reestructuración, por ejemplo, por cierres de sucursales o despidos, aunque no puede usarse para pagar dividendos a los accionistas, indica a la publicación Stuart Graham, de la firma de análisis Autonomous.

A título ilustrativo la revista refiere que un ‘badwill’ de 2.000 millones de euros “ha animado” al Intesa Sanpaolo, el banco más grande de Italia, a hacerse cargo este año del también transalpino UBI Banca, y el experto estima que el más antiguo del país, el Monte dei Paschi di Siena, podría ser objeto de adquisición por el mismo incentivo.

De concretarse la fusión entre Caixabank y Bankia, ‘The Economist’ augura que “impulsará la consolidación dentro del mercado español, hasta ahora muy fragmentado por debajo de los dos gigantes internacionales: Santander y BBVA” y “también puede inspirar acuerdos similares en otras partes de la Unión Europea”.

La principal razón detrás de las potenciales fusiones es la baja rentabilidad de las entidades y la dificultad para mejorarla con la actual crisis desatada por el Covid-19, que “ha dejado a los bancos cargados con préstamos incobrables y luchando con tasas de interés bajísimas”, algo que “desafía la capacidad de muchos bancos para seguir adelante solos”, y alienta a aprovechar la oportunidad abierta por el BCE.

“Si los bancos europeos quieren ponerse al día con los estadounidenses y chinos, deben impulsar la consolidación”, sostiene la publicación británica, recordando que la rentabilidad de la banca europea es de apenas el 6,7% en promedio, frente al 14,4% del sector estadounidense.

“Una mayor escala también les ayudaría a realizar grandes inversiones en plataformas tecnológicas y análisis de datos necesarios para mantenerse al día con la digitalización”, añade, poniendo de relieve que algunas regiones en Europa se encuentran “excesivamente bancarizadas”.

A pesar del desafiante entorno, las fusiones y adquisiciones entre bancos europeos se han desplomado durante la última década. Según S&P Global Market Intelligence, el número de fusiones en el sector cayó en el 2019 al nivel más bajo desde la crisis financiera mundial con solo 40 operaciones censadas en el Espacio Económico Europeo o Suiza frente a las 62 del 2018 y 122 en 2011.

No obstante, reconoce que las fusiones transfronterizas “aún no están en el menú” por la dificultad de lograr sinergias transfronterizas de reducción de costes cuando el mercado financiero europeo está lejos de estar unificado y el hecho de que una entidad tiene que sentirse segura con su actividad nacional antes de embarcarse en algo así. “La ausencia de un sistema europeo común de seguro de depósitos es otro obstáculo”, alerta, recordando que su creación completa no está prevista hasta el año 2025.

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