La dura vida de emprender con llaollao

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Redacción

En algún artículo sobre llaollao se ha publicado que surgió como prolongación del negocio heladero de la familia Sirvent, muy popular en Murcia. De ella saldrían en 2009 y 2010 los dos grandes competidores actuales en el segmento del yogur helado: llaollao y Smöoy. Sin embargo, la realidad no es así. Aunque es descendiente de la familia Sirvent, el actual consejero delegado de llaollao, Pedro Espinosa, explica que fue él quien tuvo la idea original: “Estaba desarrollando mi carrera en una petrolera cuando decidí que, finalmente, quería seguir mi instinto y emprender. Por mi trabajo viajaba bastante a Estados Unidos y allí tuve la ocasión de probar un producto que aún no estaba desarrollado en España: el yogur helado. El concepto me gustó y lo vi como una oportunidad. Ahora tocaba crear nuestra propia receta, dotarlo de calidad máxima, nutricionalmente equilibrado, sabroso y atractivo para todos los públicos. Apostamos por hacerlo 100% personalizable gracias a la infinidad de toppings –complementos–con los que realzar su sabor, y así surgió nuestro yogur helado”.

Espinosa reconoce que sus expectativas se rebasaron con creces: “Mi intención era crear una pequeña red de entre 5-10 tiendas propias en el litoral mediterráneo, pero nuestro yogur helado tuvo una acogida increíble. Rápidamente tuvimos peticiones de personas que, interesadas en la marca, querían abrir un negocio de características similares”. Tenían un producto de calidad, que gustaba, y optaron por la franquicia como método de crecimiento más rápido. En la actualidad, llaollao tiene trece tiendas propias, pretende abrir otras 15-20 este año, y posee 224 franquicias (96 en España y 128 fuera de ella). Están presentes en veinticuatro países de los cinco continentes y de momento tienen previstas diecinueve próximas aperturas repartidas entre Arabia Saudí, Suiza, El Salvador, Filipinas, Myanmar y España. Además, “tenemos firmadas 210 licencias más con compromiso de apertura a corto plazo, con lo que prácticamente dentro de un tiempo podríamos ver duplicados nuestros espacios por el mundo”, explica Espinosa.

La expansión va acompasada con unas cifras económicas que no van nada mal. En 2019, el grupo ha alcanzado una facturación de 60 millones. De ellos, 44 pertenecen a franquicias nacionales e internacionales. “Algo más del 50% de esos 44 millones, concretamente 22,5, corresponden únicamente a las tiendas de España, obteniendo así un crecimiento del 10% respecto al ejercicio anterior. El beneficio se cifra en 4,2 millones, con un margen de negocio que supera ligeramente el 25%. En cuanto a empleados, tenemos alrededor de 800”, indica el consejero delegado. En los diez últimos años han vendido más de cincuenta millones de tarrinas en todo el mundo.

Como ven, el negocio desde fuera tiene un aspecto espectacular; de puertas adentro, parece que hay algún problema. Un artículo de El Confidencial hizo saltar la liebre hace cuatro años. Según sus datos, llaollao no mantenía una buena relación con algunos de sus franquiciados: en Portugal chocó con ellos tras dejar de pagarles el transporte de materia prima y exigirles un canon de almacenamiento; en Chile, Bélgica y Francia se quejaban de que les exigían más que en Rusia; en Singapur discrepaban de los motivos empleados para retirar algunos contratos de exclusividad; en España algunos lamentaban que no les dieron una buena información sobre costes e ingresos del negocio. Preguntado por estas acusaciones, Espinosa señala que “no entraremos a valorar de nuevo ese artículo. Creo que la solidez de llaollao está basada y probada en cifras. Actualmente estamos desarrollando nuestra expansión por Asia con nuevos socioscon los que mantenemos una relación satisfactoria. Tenemos ochenta y tres franquicias (más del 35% de los espacios de llaollao en el mundo) repartidas entre Arabia Saudi (6+próximas aperturas), Filipinas (10+próximas aperturas), Indonesia (4+próximas aperturas), Irak (2), Kuwait (1), Malasia (45), Singapur (9), Vietnam (3) y Myanmar (3+próximas aperturas)”. Desde la compañía apuntan que los problemas ya están solucionados, y que la cuestión de Singapur se refiere, resumiendo, a que el propietario de las franquicias cambió de un día para otro los letreros de las tiendas y les puso otros.

Estos accidentes pueden tener que ver con la inexperiencia de Espinosa (fundó la compañía en 2009 con 25 años) y los avatares propios del emprendimiento. El consejero delegado reconoce que le queda mucho por aprender, pero se muestra ambicioso: “Aunque en ocasiones el plan de viabilidad de la empresa sobre el papel no parezca todo lo bueno que debería ser, hay que confiar en tus ideas y en tu proyecto. Ese es el gran aprendizaje que tuvimos en nuestro primer local. Hemos acertado en que nuestro crecimiento, dentro de que ha sido rápido, ha sido ordenado. En cuanto a los errores, ha habido ocasiones en las que hemos sido más lentos que el mercado y hemos perdido oportunidades de negocio”.

Los yogures de llaollao se elaboran en Cieza (Murcia), y desde ahí se distribuyen a todo el mundo. Es el gran factor diferencial de la compañía. “Nuestra receta es única, propia, y nuestro sabor también. Es el mismo en cualquier parte del mundo. Además, está totalmente interiorizado por nuestros clientes. Ellos son fieles, aprecian la calidad del yogur helado y la de los toppings que lo acompañan. No tenemos un cliente tipo, ya que es un producto diseñado para todas las edades y gustos, pero quienes consumen llaollao buscan calidad, se preocupan por el consumo de productos saludables y siguen las últimas tendencias en alimentación”, indica Espinosa.

Los franquiciados han de comprar a la matriz el polvo, los vasitos y la maquinaria. Este era uno de los motivos de queja en el artículo de El Confidencial. Los costes, sostenían, acababan siendo más elevados de lo que preveían y algunos de ellos terminaban cerrando por no poder sostener el negocio. “Todas las perspectivas de negocio que venían en el folleto informativo de llaollao están infladas. Dicen que hay que invertir 60.000 euros en adecuar el local, cuando de media los asociados nos dejamos 200.000; dicen que la materia prima, que solo se les puede comprar a ellos, supondría en torno al 20% de la facturación y hemos comprobado que al final es el 33% en promedio”, indicaba un franquiciado en el artículo. “Me prometieron que, como poco, iba a facturar 300.000 euros al año. Ninguno de los tres años llegué a la mitad de esa cifra, y eso me hizo perder en torno a 20.000 euros por ejercicio”, explicaba otro. Además de los costes de maquinaria y local, los franquiciados han de abonar un 5% de la facturación como canon.

En llaollao afirman no saber de dónde salen estos testimonios. Creen que su mayor aval son los diez años que llevan franquiciando el negocio, los 75 franquiciados que forman parte de su red y las tiendas que siguen abriéndose por el mundo a pesar de que estamos en un momento delicado por la pandemia. “Franquiciar ha sido clave para nosotros. Sobre todo al principio, nos permitió tener un crecimiento que no habríamos podido abordar de otra manera”, sostiene Espinosa. Además, “vamos a aumentar la red de tiendas propias. Nuestro interés en ello responde a la gran importancia que otorgamos a la expansión de llaollao en nuestro país, y al hecho de que estas tiendas nos sirven de filtro para testar las decisiones que progresivamente queremos poner en marcha en nuestras franquicias: nuevos productos o nuevos formatos que probamos, mejoramos o rectificamos para que, con su lanzamiento, obtengamos los resultados más positivos. De hecho, nuestro nuevo modelo de negocio, el food truck –furgonetas en las que se venden los yogures–, lo hemos adquirido como tienda propia para comprobar su operatividad antes de ofrecerlo a franquiciados”. La compañía propone a los interesados cuatro tipos de espacios partiendo de un precio de 45.900 euros.

Con esta estrategia, llaollao se lanza a seguir conquistando el mundo. A la mayoría de los países ha llegado mediante el boca a boca. “Estamos muy contentos con nuestra expansión en Asia. Es además un territorio sobre el que seguimos ampliando nuestra presencia y en el que ya contamos con numerosas aperturas programadas para este año”, explica Espinosa. Sobre otras zonas, señala que en Centroamérica están teniendo también una buena acogida y planean crecer. “En la otra punta del mundo encontramos Australia. El pasado año firmamos un acuerdo con un grupo empresarial muy importante del continente y vamos a abrir numerosos espacios: el primero de ellos, en Melbourne. Este proyecto está completado al 95% y verá la luz en cuanto se normalice la situación en la que estamos viviendo. Supone el culmen a nuestro proyecto. Con él estaremos físicamente en los cinco continentes”, añade.

La marca seguirá asociándose con quien pueda aportarle valor. Lo hizo en marzo con Universal Pictures y continuará trabajando con licencias para el sector infantil. También completarán su carta de productos con alternativas bajas en azúcares y veganas, al hilo de las tendencias. “Con todo esto esperamos ampliar nuestro target principal y cubrir la demanda que ya existe en el mercado”, explica Espinosa. El acelerador está pisado a fondo, y ahora solo falta que sepan gestionar los accidentes que puedan surgir en el camino.

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