Qué toca en España después de los ERTE

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Redacción

Asumir que el fracaso es una posibilidad de mejorar hacia otro éxito es una de las claves del método VUCA (volatilidad, incertidumbre –uncertainty en inglés–, complejidad y ambigüedad), que patentó la Armada estadounidense durante la Guerra Fría. Con él se buscaba formar personas preparadas para tolerar vivir en un marco de total incertidumbre y no dejar arrastrarse por él y sus dificultades.

Pues bien: el entorno VUCA ha vuelto a la escena del mercado empresarial, en este caso, español, según transmiten distintas fuentes del mercado. “Ahora más que nunca”, dicen desde la compañía de recursos humanos Adecco. El coronavirus es el ejemplo perfecto de una crisis sobrevenida donde lo único claro es que no hay nada claro y que todo puede cambiar, probablemente para mal, en el caso de nuestro país.

Según el Banco de España y el consenso de distintas fuentes empresariales, parece claro que el Producto Interior Bruto caerá más de un 10% y que el paro se dispararía cerca del 20%, hasta entre el 22% y el 25,5% incluso al cabo de 2020. No será la mayor cifra de paro de la historia del país, pero sí la caída más abrupta del PIB registrada desde la Guerra Civil (19,5%). Y eso que se trata de proyecciones económicas que están sujetas a las oscilaciones de un eventual rebrote sobre el que no hay certezas. La explicación del varapalo para España, en cualquiera de los escenarios, está en su exposición a actividades económicas vinculadas al consumo y el contacto humano, como la hostelería, el turismo y el comercio, entre las más afectadas por los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

Según datos de Randstad, el país tiene en julio a 1,83 millones de personas en ERTE (el 10% de la población profesional), un 46% menos que en abril, cuando se llegó al pico de 3,39 millones. Otros 1,46 millones son autónomos con una caída de ingresos tal que han pedido ayudas al Estado. Desde marzo, ya se han destruido 890.000 empleos. El paro registrado creció un 28% en junio, mientras que la contratación cayó un 54% en el segundo trimestre de 2020. Randstad espera que la mayor parte de la recuperación se dé en 2021, pero esta no sería total hasta 2022; da por hecho que el paro sobrepasará el 20% al cabo de 2020.

Así las cosas, una de las pocas certezas es que la vida cambiará, al menos, hasta que se descubra una vacuna con garantías contra el coronavirus, algo que se espera para bien entrado el 2021. Las distancias de seguridad fijadas por el Ministerio de Sanidad, de dos metros entre empleados, auguran una caída del uso de las actuales oficinas españolas (esto es, del volumen de personas que las usan al mismo tiempo) de entre el 50% y el 70%, según estimaciones de la propia Asociación Española de Oficinas.

De acuerdo al propio Banco de España y diferentes consultoras inmobiliarias, el volumen de población que teletrabajará de forma permanente pasará del 7% previo a la pandemia al 30%, siendo el shock más acusado en las grandes empresas, donde el teletrabajo aumentaría un 700%. Gigantes como Telefónica no prevén el retorno total a la oficina hasta finales de este año e, incluso, hasta 2021. Una de cada tres compañías en España espera de hecho reducir el uso de oficinas de forma permanente, literalmente, para ahorrar gastos, según encuestas del mercado inmobiliario.

Según el Banco de España, la restauración, construcción, hostelería, agricultura, ganadería y artesanía son sectores donde la cuota del teletrabajo no podría superar el 20%, mientras que en la información, comunicaciones, servicios corporativos y la educación, el porcentaje de empleados en remoto podría acabar superando el 60%.

Paralelamente, distintas fuentes del sector comercial prevén una caída de los ingresos del 50% para 2020 y del 30% para 2021. “La piedra de toque la tuvimos en el confinamiento. Las ventas de las grandes empresas y plataformas comerciales que funcionan a través de canales digitales subieron un 27%. Yo creo más bien que es un cambio en el modelo de consumo que ha venido para quedarse”, opina Eduardo Abad, presidente de la Unión Profesional de Trabajadores de Autónomos.

“El sector de la hostelería va a tener poco recorrido durante el 2020, sobre todo el relacionado con el turismo. En 2021 creemos que volverá a pegar fuerte, al igual que el comercio. Esperamos que sea una crisis transitoria por el confinamiento. El sector industrial se está comportando muy bien. Otros sectores como el sanitario, el tecnológico, el marketing digital, los profesionales de las ventas, las personas del mundo de la empresa (ADE) seguirán teniendo un comportamiento conforme al PIB, pero no perderán peso respecto al PIB”, afirma Javier Blasco, director de The Adecco Group Institute.

“Aun así, tendremos que asumir que vamos a tener que estar en un proceso continuo de recualificación. No solo en las competencias duras (técnicas) sino también las competencias blandas (liderazgo y resiliencia). El mensaje de que quizá no trabajes siempre de lo mismo tendrá que calar a nivel general. Y parece claro que todos los caminos apuntan a un incremento del trabajo con cuestiones como la inteligencia artificial y Big Data. El factor tecnológico se va a ver claramente potenciado”, añade Blasco.

“Cuantos menos trabajadores salgan de su casa, menos posibilidades habrá de que consuman. Se va a apostar por un modelo, necesario, que va a construir por un lado pero va a destruir por otro, y no se puede perder eso de vista”, advierte Abad, haciendo mención a un colectivo importante de “analfabetos digitales” para los que la situación se augura “muy complicada” porque “no hay hueco en el mercado de trabajo para reconvertirlos”.

“Lo tendrán muy complicado todos aquellos sectores que no sepan actualizarse a la evolución digital en la que estamos inmersos. Herramientas como el teletrabajo han demostrado ser eficaces para la eficiencia y productividad del empleado, y han repercutido positivamente en la cuenta de resultados de las empresas. Además, el comercio electrónico se ha convertido en una tendencia sin vuelta atrás, por lo que todos los negocios, por pequeños que sean, deben abordarlo si no quieren perder competitividad”, advierte Luis Pérez, director de Relaciones Institucionales de Randstad.

“Las autoridades y las empresas tendrán que preocuparse por ciertos colectivos muy vulnerables”, dice Blasco. “Ahora bien, el mensaje para el resto de profesionales, con capacidad y condiciones, tiene que ser que usted tiene que saber que se va a tener que reciclar permanentemente. Máxime teniendo en cuenta que en España hay un gap enorme, ya previo a la pandemia, entre los profesionales que aportan las universidades y los que reclama el mercado de trabajo”.

“Más que en dónde, los profesionales deberían preocuparse en primer lugar por en qué formarse. El futuro del empleo va a ser muy dinámico y cambiante, por lo que es necesario, ahora más que nunca, que cada uno conozcamos qué competencias dominamos mejor y cuáles peor, para formarnos en las que puedan ayudarnos a mejorar nuestra empleabilidad”, añaden por su parte desde Randstad. “Un candidato con iniciativa y proactivo abre sus propios caminos. Las redes sociales ofrecen muchas maneras de, no solo ofrecer una marca personal completa y atractiva para los empleadores, sino también para poder interactuar con todas aquellas empresas diana”.

En este sentido, el experto de Adecco habla de un necesario “cambio cultural” ante la falta de profesionales en sectores muy demandados en España “como el sector agrario, la investigación, la logística, la fabricación de productos, los electromecánicos, tornadores, cocineros, camareros, incluso en la construcción, que tiene una imagen muy negativa y de mal remunerada”. “Tendría que haber más oferta laboral de estos campos porque faltan profesionales”, incide.

“Lo que nos va en lágrimas en el retail (comercio en tienda física) nos va en sonrisas en la logística”, suele decir Ismael Clemente, el consejero delegado de la socimi del Ibex 35, Merlin Properties, tenedora tanto de centros comerciales como de naves logísticas. Fuentes del sector de la inversión inmobiliaria consideran que el comercio electrónico avanzará en este 2020, gracias a esta crisis, lo que hubiera avanzado en diez años.

“Todo lo que está alrededor de la digitalización de los procesos productivos del trabajo autónomo son profesiones que van a tener una alta demanda por parte de otros autónomos, empresas y consumidores. Los profesionales del diseño web, la programación, los profesionales de grado medio y superior en comunicación digital y los profesionales también liberales que están altamente cualificados en todo lo que tiene que ver con la comunicación estándar, tienen posibilidades. La reconversión de la comunicación estándar hacia una comunicación digital será uno de los grandes filones. Al igual que todos aquellos profesionales que tengan por habilidad explotar bases de datos de los clientes para, sabiendo perfectamente cuáles son sus gustos y debilidades, ofrecerles los productos que necesitan”, afirma Abad.

“El futuro del mundo del empleo va a ser, sin duda, más digital, menos presencial, se va a apostar por tecnologías que permitan el trabajo en remoto”, señala por su parte Pérez. “Por lo tanto, prevemos un aumento sustancial de la demanda de perfiles tecnológicos, profesionales capaces de diseñar, implantar y mantener redes que permitan el trabajo en remoto”.

“Las empresas tienen que ir más allá de la integración de los equipos humanos y tecnológicos. Deben evolucionar su pensamiento sobre la tecnología, pasando de un punto de vista de sustitución (sustituir a los seres humanos por la tecnología) a la utilización de esta como una estrategia de aumento o colaboración. Este último punto de vista puede permitir a las organizaciones no sólo racionalizar los costes, sino también crear valor y, en última instancia, dar sentido al talento en su conjunto”, enuncian desde Deloitte.

“El teletrabajo es una forma de trabajo en remoto, pero en remoto se pueden hacer muchos trabajos que no sean en oficinas. La pandemia nos ha puesto mirando al norte, con los pies sobre la tierra”, añade Blasco. “En los países más competitivos tecnológicamente, la mayor parte del talento es extranjero. España, por su sanidad, sus condiciones naturales y sus infraestructuras, tiene la enorme oportunidad de captar profesionales extranjeros que vengan a teletrabajar desde España. Está claro que hará falta una regulación, pero siempre que favorezca el empleo, que es lo más importante”.

“La Covid-19 nos recordó que las personas se motivan al máximo cuando pueden conectar su contribución al trabajo con un propósito y una misión. Consideremos, por ejemplo, cómo los trabajadores de algunas empresas de productos de consumo han encontrado significado e inspiración en sus trabajos a medida que sus empresas aumentaban la producción de desinfectantes y geles hidroalcohólicos”, subrayan desde Deloitte.

“Se ha demostrado a las personas que la tecnología complementa el trabajo y no reemplaza a los humanos; son más poderosos juntos de lo que cualquiera de ellos puede ser por sí solo”, añaden desde la consultora. “Hay que considerar cómo la telemedicina, la educación e incluso la distribución de alimentos se han basado en la integración de tareas entre humanos y máquinas durante la crisis”.

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