Rocío Monasterio: “La crisis que viene sólo se arregla con gente que se sepa arremangar”

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Redacción

Rocío Monasterio tiene fama de guerrera, y la victoria en su demanda contra El País parece que le ha dado un plus de combatividad. La justicia ha reconocido que no ha cometido la ilegalidad de la que le acusaba el diario, y ahora prepara cuatro demandas más contra sus propietarios. Admite que no le cuesta nada dedicar un tiempo al sábado a estas tareas si hace falta. La anécdota refleja un carácter que no se arredra ante las dificultades, y es el que luce como diputada y portavoz de Vox en la Asamblea de la Comunidad de Madrid y presidenta de Vox Madrid.

¿Tiene sentido que su partido haya presentado una moción de censura contra el Gobierno si sabe que va a perder?
Estamos en un momento tan crítico… Con este Gobierno, cada mes que pasa es terrible. Todo lo que podamos hacer por desgastarlo y acortar el tiempo que está en el poder es fundamental. Estamos convencidos de que teníamos que hacerlo.

¿No les están haciendo un favor? Zapatero decía que la tensión les convenía.
Si no aplicas tensión, estás tres años más en sus manos. Si un Gobierno hace un daño grave al país, nuestra obligación es sacarles. Lo que estamos viendo es terrible en todos los ámbitos. El Covid ha afectado a todos los países, pero en España ha sido brutal, y no hemos visto nada de lo que viene. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, hablaba recientemente de que se habían prolongado los ertes a Navidad, cuando espera que ya estemos en la remontada de la V. No se ha enterado de lo que viene: crisis económica, estallido social… Viven en un mundo irreal. Las declaraciones de los políticos, de un color y de otro, transmiten más incertidumbre. Si tuviéramos unos políticos que supieran gestionar, que dieran una imagen de control, de tener un plan… Puedes tener un plan y equivocarte, pero no puedes no tener un plan. Genera incertidumbre y lo pagamos los españoles.

¿Cómo ve Madrid en este contexto?
Está claro que Sánchez ve Madrid como un bastión de libertad y prosperidad. Nosotros vamos a defender que se mantenga una política de impuestos bajos y de libertad económica que permita atraer inversión. Para mantener esas condiciones hay que saber gestionar. La falta de gestión allana el camino a la izquierda. Es lo que no nos podemos permitir. El Covid tiene aspectos sanitarios, logísticos, económicos y de comunicación, de transmitir seguridad y confianza. Si no hay claridad, certidumbre, la inversión desaparece. Ahora en Madrid transmitimos falta de claridad, de plan, y la inversión tiene muchos sitios a los que ir. Hay muchos países que han gestionado el Covid mucho mejor que España. Aquí hay un parón generalizado. Un tercio de las pymes van a quebrar. Estamos intentando que este Gobierno acierte.

¿Qué le ha parecido la gestión de la pandemia a nivel nacional y regional?
Nosotros empezamos a pedir un plan de contingencia el 24 de enero; que se controlara en Barajas la llegada de viajeros desde China e Italia. El director de Salud de Sánchez me llamó por escrito xenófoba e ignorante. También pedimos en la Asamblea de Madrid un plan de contingencia con medidas sanitarias, de movilidad, económicas y sociales. No se hizo, y ahora tampoco. Debemos tener un plan de contingencia para los próximos meses. También un presupuesto de emergencia que dé músculo a las políticas que se tienen que potenciar. Tanto en sanidad como en educación se trata de gastar bien. Necesitamos un cambio de modelo, y puede ser una oportunidad para pasar al entorno digital. Estudiémoslo no con provisionalidad, sino para años: que Madrid sea una referencia en educación digitalizada. No se está haciendo; tampoco en la universidad. En dependencia tenemos un problema: hay que dotarla. Y hay que prepararse para la emergencia social: tener una red. Para eso pagamos impuestos: para que cuando alguien sufre un revés pueda recibir un impulso durante un tiempo para reconducir su vida. Hay que elaborar un presupuesto de emergencia. No podemos seguir con un Presupuesto elaborado para unas circunstancias totalmente distintas, ni seguir pagando infinitos chiringuitos de los políticos con el dinero de los madrileños.

¿Sigue sobrando mucho gasto superfluo?
Sigue habiendo infinitos chiringuitos de políticos, fundaciones varias, asociaciones que no sabemos qué hacen, gasto improductivo que no revierte a los madrileños… Hay partidas de los Presupuestos que se copian año tras año sin que nadie pregunte por ellas. En un presupuesto de más de 20.000 millones hay sitio para reducir gasto improductivo y llevarlo a lo que de verdad importa. Tampoco me parece razonable que en el Gobierno de Sánchez haya veintidós ministerios y en la Comunidad de Madrid trece consejeros. Hay que reducir consejerías y gasto político. Los madrileños deben ver un gesto. Tenemos que reducir impuestos y eliminar gasto improductivo para que no se desequilibren las cuentas.

¿Puede ayudar el sector público?
En una situación excepcional como esta, soy partidaria de que el Estado incentive sectores que puedan crear puestos de trabajo. Las empresas y las familias están pasándolo muy mal. Las empresas deben verse apoyadas. Necesitan liquidez. No tiene nada que ver con intervenir en las empresas o introducir políticos en los consejos de administración: es incentivar, reducir impuestos, apoyar políticas que creen empleo… Pensar, por ejemplo, cómo podemos mover trabajadores de la hostelería, que está sufriendo mucho, a la construcción; cómo ayudar a personas con baja cualificación.

¿Tiene esperanzas en los fondos europeos?
Nuestros políticos obedecen ahora a agendas globalistas que les imponen un programa ideológico al que tienen que aplicar los fondos. No podemos aplicar los fondos a los mismos temas de antes de la crisis. ¿Vamos a seguir haciendo planes de cambio climático? ¿De género? Tenemos que estar pensando cómo conseguir que no cierren las empresas, que no se pierdan puestos de trabajo, cómo damos liquidez a las empresas para que aguanten pagando las nóminas uno y otro mes. El que no piensa en eso es que no entiende la realidad del mundo. Es lo que le pasa a los políticos. Como la mayoría no ha trabajado en su vida, no entiende cómo se genera un puesto de trabajo, cómo se pagan los impuestos, cómo se organiza la estrategia de una empresa. Es lo que produce el descrédito de los políticos, y luego nos sorprende. Hay que hacer el esfuerzo de bajar a pie de calle a resolver problemas reales. Estamos trabajando con gente totalmente incapaz de crear el ecosistema propicio para lo que necesitamos. Lo que viene ahora se arregla con gente que se sepa arremangar, que tenga determinación, claridad de ideas, transmitir y dar seguridad.

¿Qué ocurrirá si sale adelante la moción de censura en Madrid?
En Madrid no va a haber moción de censura. Ahora mismo en la oposición, salvo en Vox, no hay equipos que sean capaces de gestionar esta crisis. Como lo saben, no van a presentar la moción de censura. Es todo una maniobra de comunicación, en parte alentada por el PP por la vía del victimismo frente a Sánchez. Es verdad que Sánchez quiere atacar Madrid, pero tenemos que dejarnos de victimismos y gestionar: tomar decisiones. La gran pregunta es quién se atreve a gobernar ahora, con esta situación. Vox se atrevería. Tenemos clarísimas las ideas de lo que haríamos. Dudo que en la izquierda haya equipos capaces de lidiar con lo que viene.

El Gobierno de Ayuso y Aguado no funciona como una coalición. En el Ayuntamiento, sin embargo, no hay ese problema entre los equipos de Almeida y Villacís. ¿A qué se debe?
En el Ayuntamiento lo han tenido más fácil: no han tenido que gestionar la sanidad y la educación durante el Covid. La relación de la Comunidad con el Gobierno central ha sido más complicada. El Ayuntamiento ha tenido menos responsabilidad. Hay que ser justos. Dicho esto, los madrileños están perplejos. No se toman decisiones. Ayuso tiene que poner orden, y para eso necesita un equipo que funcione como un reloj. Si no, no se puede afrontar una crisis como la de ahora. Lo que ha hecho el Gobierno de la Comunidad ha sido desdoblar las consejerías para colocar a sus socios de coalición. La consecuencia ha sido más gasto y menos coordinación.

¿Quién piensa que ha gestionado peor la pandemia: Sánchez o Ayuso?
La gran negligencia, el gran desastre, ha sido el Gobierno de la nación. Tuvo todas las herramientas a su disposición para implementar medidas y anticiparse. No se anticipó, pero el Gobierno de la Comunidad tampoco, y tenía avisos, al menos, por nuestra parte. Muchos de los países que han tenido éxito ha sido por saber anticiparse. Grecia tenía el sistema sanitario destrozado por la crisis y se anticipó: cerró fronteras una semana antes de que les llegara la pandemia y tomó medidas. Taiwán, muy próxima a China, con una situación geográfica complicada y una densidad de población superior a Madrid, desconfió de China. Tuvo su propio centro de epidemias, tomó medidas de rastreo y destinó recursos a lo importante. Corea del Sur diseñó políticas a tiempo y tuvo unos índices de contagio bajísimos. aquí estábamos a otras cosas. No sólo hay que gestionar. Hay que aprender de los que lo hacen bien. Hay que estudiar.

¿Qué consecuencias ve que la pandemia está teniendo sobre España?
El daño reputacional que están produciendo las políticas de Sánchez es brutal. Afecta gravemente a la imagen de España, a la inversión, y va a costar recuperarla. Los políticos deben darse cuenta de su responsabilidad. En España tenemos gente extraordinaria. Conozco cientos de empresas punteras de tecnología, ingeniería, arquitectura… ¿Cómo podemos tener unos políticos tan pésimos? Destrozan la reputación de España. Por eso hemos propuesto la moción de censura.

No parece que vayan a tenerlo fácil.
Solemos decir que ya hemos venido llorados a la política. Pido a los españoles un mayor grado de compromiso. Hay que implicarse. Criticar desde el sofá es muy fácil. Si los puestos de responsabilidad los ocupan personas que no han gestionado ni trabajado en una empresa, que no tienen unas nociones básicas de cómo se mueve el mundo… Hay muchas cosas del mundo real del trabajo que aprendes a base de batacazos, de confundirte, de ver cómo funciona. Sin eso es difícil que impulses la política. Tenemos que recuperar más espacios de libertad: en la empresa, en la educación… Las empresas dependen del BOE, y eso les hace alabar determinadas políticas aunque sean equivocadas. Los políticos deberían intervenir lo menos posible. Cuanto menos lo hagan, mejor nos irá. Hay que dejar que la gente funcione.

¿Piensa que la derecha debería utilizar los medios como hace la izquierda, por ejemplo Telemadrid?
No sé qué sentido tiene mantener medios de comunicación que nos cuestan tanto dinero a los madrileños. Telemadrid cuesta 83 millones al año. ¿No sería mejor dedicarlos a sanidad? No puedes permitir a esos medios competir en igualdad, ni que se conviertan en propagandísticos, como ha hecho el Gobierno de Sánchez. Hay un problema: la supervivencia de los medios hace que acaben dependiendo de los políticos y dejen de ser libres para convertirse en propaganda, en gacetines de los partidos, como el Granma cubano, en el que los periodistas escriben y los editores lo corrigen para que digan lo que tienen que decir. Creo que los periodistas también deberían luchar por defender su libertad. La libertad de los medios es un indicador de la calidad de la democracia de un país. Si no la poseen, tienen a la gente engañada.

¿Cómo ha visto el nivel de la sanidad durante esta pandemia?
Creo que tenemos de los mejores médicos del mundo, pero el sistema sanitario ha perdido foco. Hay que gastar bien. No hemos sabido gastar bien, y es fundamental. Vienen años con la población envejecida y la dependencia va a ser fundamental. Tenemos que aprender de la empresa privada. Ha sabido aplicar sistemas muy eficaces que se pueden aplicar en la sanidad pública para que revierta en beneficio de los madrileños. La sanidad no ha sabido reaccionar bien a esta crisis: no ha habido rastreadores suficientes, no hemos aprendido la importancia del cribaje, de aislar a los contagiados, de localizar a los asintomáticos…

Viniendo desde fuera, ¿qué le ha sorprendido de la política?
Sobran muchos políticos, y a los que llegan, creo que habría que pedirles que tuvieran alguna experiencia. Me ha sorprendido la falta de equipos de gestión. Muchos de los políticos llevan en el partido desde los 18 años, y su mérito ha sido dar la razón a quien le ponía en las listas. Me sorprende también la desconexión que tienen con el mundo real, que es cada vez más acentuada. La falta de agilidad en la toma de decisiones. Hay miles de entes interpuestos que dificultan la capacidad de decisión. Lo hemos visto en el Covid. Ha faltado coordinación. Ha habido temas gravísimos, como el de las residencias. La falta de reacción en parte se puede achacar a las duplicidades. Hacen que nadie asuma la responsabilidad. Estamos viendo cómo se deriva la responsabilidad de unos a otros. Es el problema del sistema autonómico: que nadie asume la responsabilidad. La consecuencia es que han muerto miles de mayores. Cada día que nos equivocamos, muere gente. Nos trasladaban para incinerarnos, pero no para curarnos. La Comunidad de Madrid fue incapaz de poner un helicóptero, un tren o una ambulancia que cambiara de comunidad a los que se quedaban en las puertas de las ucis sin ser atendidos. Austria, Italia, Francia o Alemania movieron enfermos en trenes para salvar vidas. ¿Cómo es posible que nuestro sistema autonómico haya fracasado estrepitosamente en esa coordinación? A día de hoy sigue sin haber protocolos. Tenemos un problema de gasto, de estructura mastodóntica, de descoordinación y de falta de agilidad, y hay que resolverlo.

¿Cómo ve Vox en la actualidad? Hay quien les incluye en el mismo saco del populismo que Podemos: ellos a la izquierda y ustedes a la derecha.
Eso es algo que promueve el PP, mientras venden su posición de “moderaditos” y dejan de hacer oposición y de tener ADN ideológico. Les da miedo la batalla de las ideas. En cuanto a Vox, le veo un futuro muy prometedor. Estamos alineados con los sentimientos de muchos españoles que quieren sacar del poder a este Gobierno y que están desesperados con esta situación.

¿Qué les dicen las encuestas?
No me fío de ellas. En Andalucía nos daban cero escaños y sacamos doce.

Pero tendrán encuestas internas.
Sí, y son muy buenas. Nos dan más de 60 escaños en el Congreso. Vox está conectado con la realidad, y lo que vemos en políticos de uno y otro signo es que están fuera de ella.

¿Cómo ve el futuro de Madrid? Madrid Nuevo Norte quizá sea el proyecto más representativo.
Un proyecto de hace veinte años y que se ha inaugurado tres veces… Puede ser un buen proyecto para intentar llevar puestos de trabajo de la hostelería a la construcción, para activar muchas pymes que pueden tener trabajo ahí… Como estaba en nuestro programa, hemos llegado a un acuerdo con el PP para apoyar la legislación para flexibilizar los usos y agilizar la tramitación de las licencias para que se pongan a funcionar todos los desarrollos que puedan crear puestos de trabajo. También estamos presionando para bajar los impuestos. A ver si esta vez Aguado nos lo permite. La última vez habíamos llegado a un acuerdo con Fernández-Lasquetty para reducir impuestos y gasto y a Aguado no le gustó lo segundo. No quiso aprobarlo. El equilibrio en las cuentas es fundamental si no queremos endeudar más a hijos y nietos. Estamos centrados en dar ideas para el Covid, reducir los impuestos, agilizar los trámites, focalizar bien los recursos, hacer un presupuesto de emergencia y limpiar los chiringuitos de políticos innecesarios y gasto ineficaz. Solo con reducir el Gobierno podríamos ahorrar 106 millones. Incluyendo subvenciones y chiringuitos podríamos llegar a 1.000.

Es dura la política.
También lo es la construcción. No es de blanditos. Tienes que ir todo el día dando estopa. El día que te relajas, te la cuelan. Si tienes ese músculo desarrollado, vas repartiendo. Hay muchas cosas que salen porque las mueve Vox. Se ha empezado a hablar de reducir el gasto. Tan sólo que se hable, ya es un avance. Se ha empezado a hablar de seguridad en los barrios. Fuimos los primeros que hablamos de los okupas, y mira ahora. Se habla de inmigración ilegal, y fuimos los primeros que hablamos de los menas. Se habla de libertad de educación. Nadie hablaba, y lo hemos sacado nosotros. El peligro del adoctrinamiento. Al PP le da miedo, pero nosotros creemos que hay que entrar. Son las generaciones futuras. El PP, mientras tanto, está dando subvenciones a UGT y CCOO para que luego organicen manifestaciones delante de la Asamblea. Lo que no hay que hacer es dar subvenciones a la izquierda radical, pero tienen miedo: siempre están mirando a la izquierda. 

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