Lagarde pone en duda la bajada de tipos de interés

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Redacción

La compra masiva de deuda pública y la provisión de liquidez a largo plazo en condiciones muy favorables para los bancos aparecen como los elementos protagonistas de la “recalibración” de sus herramientas que llevará a cabo el próximo mes de diciembre el Banco Central Europeo (BCE), mientras que parece perder fuerza la posibilidad de un ajuste de los tipos de interés, según recoge Europa Press en base al discurso con el que Christine Lagarde, presidenta de la entidad, ha inaugurado el foro de bancos centrales organizado por el instituto emisor de la eurozona.

“Cuando se piensa en condiciones de financiamiento favorables, lo que importa no es solo el nivel de las condiciones de financiamiento, sino también la duración del apoyo de las políticas”, ha apuntado Lagarde, para quien resulta clave que todos los sectores de la economía tengan confianza en que las condiciones de financiación seguirán siendo excepcionalmente favorables durante el tiempo que sea necesario.

En este sentido, la banquera central ha defendido que la política monetaria debe seguir apoyando al sector bancario para asegurar la transmisión de la política y evitar que surjan “ciclos de retroalimentación adversa”, puesto que las empresas aún dependen de nuevos flujos de crédito y aquellas más endeudadas necesitan la certeza de que la refinanciación seguirá estando disponible en términos atractivos para evitar un desapalancamiento excesivo.

De este modo, tal como adelantó en la rueda de prensa posterior a la última reunión del Consejo de Gobierno del BCE, que tuvo lugar el pasado 29 de noviembre, Lagarde ha reiterado la unanimidad del órgano rector del BCE para garantizar que las condiciones de financiación sigan siendo favorables en apoyo de la actividad económica y contrarrestar el impacto negativo de la pandemia en la trayectoria proyectada de la inflación.

“Si bien todas las opciones están sobre la mesa, el PEPP y las TLTRO han demostrado su eficacia en el entorno actual y pueden ajustarse dinámicamente para reaccionar a la evolución de la pandemia”, ha señalado la francesa. “Por tanto, es probable que sigan siendo las principales herramientas para ajustar nuestra política monetaria”, ha añadido.

El BCE salvó un millón de empleos

Por otro lado, en su discurso, la presidenta del BCE ha señalado las excepcionales características de la crisis actual y su efecto potencialmente mucho más intenso en el mercado laboral en comparación con la crisis financiera global de 2008/2009 por su mayor impacto en el sector servicios, lo que supondrá, además, una recuperación menos rápida.

“Una recesión impulsada por los servicios tiende a tener una recuperación más lenta (…) y dado que los servicios son más intensivos en mano de obra, estas recesiones tienen un efecto enorme sobre los puestos de trabajo”, ha añadido.

A este respecto, Lagarde ha destacado que, si bien los distintos planes de retención de empleos (ERTE) han jugado un papel clave en la mitigación de estos riesgos, “no pudieron eliminarlos por completo”.

En el caso del BCE, la francesa ha señalado que las estimaciones apuntan a que “el efecto combinado de las medidas monetarias y de supervisión del BCE han salvado más de un millón de puestos de trabajo”.

De su lado, ha indicado que el desafío clave para las autoridades y legisladores será servir de puente hasta que haya una vacuna y la recuperación pueda generar su propio impulso, puesto que, si la gente deja de ver la pandemia como un evento excepcional, se podrían producir cambios de comportamiento más duraderos que durante la primera ola.

“Si eso sucediera, la recesión podría filtrarse a través de la economía a sectores no directamente afectados por la pandemia y potencialmente desencadenar un ciclo de retroalimentación entre la economía real y el sector financiero”, ha advertido ante el riesgo de que los bancos llegasen a endurecer los estándares crediticios por la creencia de que la capacidad crediticia de las empresas se está deteriorando, reduciendo la propensión o la capacidad de las empresas a pedir prestado, con una desaceleración del crecimiento del crédito y aumentando aún más la percepción de riesgo de los bancos.

Te puede interesar